logotipo

img_google
Ser mujer de un prejubilado de banca
Cosas que le pasan a la mujer cuando a su marido le prejubila el Banco.
Sindicación
 
Ya ha pasado un año
Parece mentira pero mi marido ya lleva un año en casa "prejubilado". En realidad, este concepto es incorrecto, pro que lo que les hacen en la Banca es un cambio de contrato, de tal manera que siguen siendo empleados pero con una relación diferente a la que tenemos todos con nuestra empresa.
Pasado este tiempo, tengo que hacer un balance agridulce:
En cuanto a él, creo que se está adaptando bien. Sigue en sus trece, es decir, en sus nuevas costumbres y nosotros tambien no hemos adaptado, en cuanto a que nos hemos acostumbrado a verle en casa, en las más diversas actitudes: trabajando, leyendo, tumbado, viendo la tele, en el ordenador y a veces no está por que sale con otros compañeros o va a clase para preaprarse el acceso a la universidad.
Ha aprendido a planchar y sigue con sus tareas de lavadoras y algo más. Bueno, ¡No está mal!.
En cuanto a mi, hace un año que no leo un libro, me siento todavía rara y sigo sin comprender algunas cosas. Por ejemplo, aún no ha entendido que cuando yo llego de trabajar, solo quiero comer. Normalmente, me dejo la comida preparada y solo me queda calentarla. Ayer mismo, me encontré a mi marido esperandome para comer juntos, pero ni había calentado la comida, ni había puesto la mesa, ni había previsto el segundo plato. La verdad es que me enfadé por que no es normal que cuando entro en casa, se levanta del sofá de ver la tele y se pone a mi lado, diciéndome con una sonrisa que va a comer conmigo: (traducción: que le haga la comida). Claro, debió de verme el rictus de mi cara, y acto seguido cambió de actitud y se puso manos a la obra, es decir a calentar lo que ya estaba hecho. En fin, estos pequeños detalles, poco a poco los va cogiendo. Realmente, para mi es una doble sensación, agradable por que me gusta estar con él, pero me inquieta por que pierdo mucho tiempo y noto que hay muhcas cosas de casa que dejo de hacer por estar en otras historias con él.
Me hubiera gustado poder decir que dispongo de tiempo para mi y que me siento por las tardes a leer un libro o una revista, pero no puedo decirlo y eso ni es malo ni bueno, solo es un hecho, que además yo misma puedo cambiar. Habrá que esperar otro año.