Abandono por mi voluntad
Volviendo a Madrid despues de un puente, te puedes dar cuenta de el monstruo de ciudad que es y en lo que se está conviertiendo con las obras actuales y las futuras. La perspectiva es horrible, no te puedes mover de un sitio a otro, entrar o salir de la metróploli es una hora más de viaje en cada sentido..etc. Si en ese momento, y teniendo a tu mujer con una oferta de trabajo en Santander y estando tú sin actividad laboral, no dices eso de: Vámonos de aquí, cariño, rehagamos nuestra vida en otra ciudad y que le den morcillas a todo, entonces es que no lo vas a decir nunca. En ese momento me dije: Déjalo por que no vas a tener el respaldo que te mereces, por que no tiene interés ni nada y tu te mereces más. Llevas toda la vida trabajando para los demás y ahora que puedes tener una satisfacción laboral (que puede ser una complicación, lo se) tu compañero no se presta a darte algo más de lo que te ha dado hasta ahora. Montar un lio tan grande para tener lo mismo que tengo ahora, no es suficiente para mi. Y tomé la decisión: Voy a decir a mi empresa que me retire del proceso de selección por que no voy a poder llevarlo a cabo, si es que fuera elegida. Y así se lo dije a él. Solo me comentó que si esa era mi decisión, que de acuerdo. No insistió, tampoco quiso hablarlo por que como yo había estado hablando todo el fin de semana del traslado, ya estaba hasta el gorro del tema, por que se satura conmigo enseguida. Me convencí a mi misma de que era lo mejor por que no sentíe que tuviera el respaldo que yo creía que me merecía. El lunes llegué al trabajo y envié un correo-e diciendo que no me tuvieran en cuenta en el proceso de selección por causas personales. Inmediatamente, me llamaron sorprendidos para saber que pasaba y les dije que no iba a tener el apoyo que yo esperaba de mi familia y que para malcumplir con todos, me quedaba como estaba. Lamentaron que me retirara pero lo comprendieron. Punto y final.
La negociación
Desde que salimos de viaje, empecé a negociar con él. Le dije que desde que salió la plaza en Santander, ya le vi con reservas. Yo lo veo diferente por que es mi propio trabajo y estas oportunidades no salen muy a menudo. Casi que es obligatorio pedirla y más en micaso por que yo no tengo una carrera universitaria oficial, si no que es un Título propio. Y eso fué lo que hice, pedir la plaza por que me pareció que laboralmente era lo más adecuado para mi, y por que además mi perfil se ajustaba perfectamente a los requisitos. El problema viene por que es en Santander. Siempre habíamos comentado lo maravilloso que sería trabajar o vivir fuera de Madrid, pero al plantear la posibilidad real, mi marido expuso los pros y los contras y bajo su punto de vista tenía más contras que pros. Mis hijos lo veían bien. Yo lo veía fenomenal, sobre todo desde el momento en que me llamaron para la entrevista formal y a partir de ese momento se me dispararon los niveles de entusiasmo y me puse eufórica. Él sigue en los mismos planteamientos, es decir, no salir de casa. Ya desde el primer momento me dijo que él se quedaría y yo viajaría. A mi me gusta hablar mucho las cosas, a él no. Esto es un problema por que a veces me siento como que mis cosas no le importan y en realidad es así, pero no guarda la compostura. Por eso, cuando sacaba el tema para aclarar que podíamos hacer, parecía que no le interesaba tratar el tema. Tampoco él sacaba el tema, no cambió sus costumbres ni las asociaba a posibles cambios, cosas como: Cuando estemos en Santander, esto ya no lo haremos o ya no veremos a esta persona tan amenudo como antes..etc. Por fin, habló algo y me dijo que me apoyaba en mi decisión pero que no era el momento adecuado, es decir que no estaba totalmente convencido del beneficio del cambio. Eso para mi no era bastante y sinceramente, como le conozco de sobra, en esas condiciones no se puede hacer un cambio tangrande. Además, él no hace nada si no está conforme con ello y menos ahora que está en casa y tiene más tiempo para pensar. Y luchar contra los elementos no es plan para nadie. Al comenzar el puente tenía esperanzas de hacerle cambiar, pero al final del puente vi que no le había hecho cambiar y que no iba a conseguirlo. Y ahí mismo, volviendo a casa, tiré la toalla.
La decisión
Ahora estoy en casa y necesito comentar con mi familia, de forma clara, que pasaría si me ofrecen el puesto de Santander. Les he contado que después de la entrevista, me siento muy reforzada y que he sentido que el puesto podía ser para mi. Les comento que estoy contenta y que la cosa, a mi entender, va por buen camino. Mis hijos están encantados, ¡imagínate! se van tus padres y de dejan la casa para ti solo, aunque la compartas con el/la hermano/a. Pero mi marido, de manera sorprendente para mi, no está entusiasmado. Solo dijo dos cosas muy concretas: Una, que este traslado se presenta muy pronto para sus planes, que el momento adecuado sería dentro de dos años o tres, cuando mi hijo ya hubiera acabado la carrera y mi hija mayor ya viviera en su propio piso, y la otra cosa es, que que va a pasar ahora con sus planes de estudiar. En el momento, me dieron ganas de contestarle muchas cosas, pero me contuve. Como no le vi que le gustara el tema, he preferido dejarlo para un fin de semana en el que estuviéramos los dos solos y comentarlo. El asunto es de suma importancia para mi y él no se da cuenta. Ahora mismo me importa un pimiento su carrera por que la que me importa es la mia, la profesional y me parece que solo piensa en él. Estoy dándole demasiada cancha, aceptando muchas cosas de las que él hace o dice. Todo es para que no se enfade. Como ha estado diciéndome durante los primeros meses que le parecía que le hacíamos de menos, pues a veces le bailo el agua para que se sienta bien. Por supuesto que nuestra consideración hacia él no na cambiado, pero él tiene esa percepción. Y encima esto, a ver como se lo hago comprender. A mi modo de ver no está poniendo nada de su parte, no se da cuenta de que estoy como una moto. Él en estos casos lo que hace es no moverse para que no le caiga el palo. Tenemos un fin de semana largo por medio y lo hablaré con él, largo y tendido.





