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Ser mujer de un prejubilado de banca
Cosas que le pasan a la mujer cuando a su marido le prejubila el Banco.
Sindicación
 
¡Qué he hecho!
Desconozco que he visto en él que me ha llevado a renunciar al proceso de selección, que miedo interno o externo me ha llevado a precipitarme de esa manera. Además he sufrido y me he arrepentido. Estoy aterrorizada de no haber podido hablar con él con total sinceridad. He tenido miedo de ofenderle por que lo que le hubiera dicho le deja en mal lugar. Pewro lo cierto es que me he sentido poco comprendida por él. Debe ser que como habitualmente me quejo de muchas cosas, por que mi familia es la monda, pues cuando subo el tono o la frecuencia de la queja, me dicen que me calle que soy una pesada. Y debe ser que de tanto "intentar" hablar del tema, llegó un momento en que me rechazaba. Pero, no debo estar tan mal, de todo este sufrimiento debo sacar algo positivo para el futuro. Lo primero de todo es que mis intereses deben ir por delante y lo que yo sienta debe ser tenido en cuenta. No quiero volver a sufrir por no haber cumplido mis expectativas, mis sueños. Él ahora está en casa y debe estar en función mía que soy la que tengo un trabajo fuera. Yo, antes de que se prejubilara, estaba en función de él para muchísimas cosas y eso que yo tengo mi propio trabajo fuera de casa. Para mi es importante su opinión y su apoyo, como he demostrado con mi decisión, yo debo tener prevalencia. Es decir, que si hay un traslado, no me cuentes que vas a estudiar en la Universidad y que es muy importante tu carrera. Mi cambio de trabajo es a mejor y significa dinero y una satisfacción personal. ¡Cuando una mujer va a poder decidir por si misma, sin que tengas presente a tu marido y a tus hijos!.
Lo segundo: Voy a vivir sin estar apegada a las cosas. Me ha parecido que él estaba muy apegado a su entorno. Yo creía que él sería más flexible que yo al estar en casa, pero ha resultada más conservador que antes de dejar de trabajar. Yo creo que como ha cambiado su entorno, se ha creado uno nuevo y volver a hacer un cambio le ha parecido innecesario, es decir, no me ha apoyado por que se ha puesto él por delante. Yo soy más lanzada que él. A veces, a lo largo de los años que llevamos juntos, me ha parado en mis deseos y actividades por que sabe que muchas veces le arrastro a hacer cosas que no le gustan y normalmente, no desea seguirme ni hacer lo mismo que yo.
 
He sufrido un shock
¡Qué horror! ¿Qué he hecho! Desde el primer momento me sentí fatal. Según envié el correo, me puse a llorar. Me he hundido personalmente, me encuentro fatal. Ahora me pregunto, ¿Por qué lo he hecho? Estoy arrepentida. Cuando he llegado a casa, no me ha preguntado nada. Está como si nada. Y encima salimos a comprar una cosa y me dice: Vaya horror de Madrid, a ver cuando me largo. Y yo le miro y le digo, ¡pero de que hablas! Acabas de tener la oportunidad y la has desperdiciado, y encima me cuentas una batalla que no me la puedes repetir a la cara. Cuéntaselo a otro que no sepa que ha pasado. En ese momento, va y me dice que prefiere no acompañarme por que si no vamos a seguir discutiendo. Así hemos estado, sin hablarnos hasta el siguiente fin de semana. Yo he estado de los nervios, con un come come que no se puede aguantar. Por fin, he sacado el tema y le he explicado, como he podido, lo mal que estoy. Mi marido me dice ahora que no le interpreté bien. Ya lo creo que le entendí, pero además le añadí que no me fié de él. Y por eso me dió miedo la perpectiva y renuncié. Fué una decisión loca y cobarde por mi parte. Yo solo deseaba ser respaldada y poder enfrentarme a un cambio de trabajo con gran seguridad, sin dudas, entrar por la puerta grande. Y esa sensación no la tuve y yo no supe ganarme a mi marido. Debí hacerle ver que al principio podía parecer una plaza más pero con el paso de la entrevista, me sentí como la elegida. Ha sido una gran decepción por dos lados, uno por que no le sentí como yo esperaba y porque yo no me he hecho valer en casa. Vivo para ella y en función de ella y no tengo vida propia. Estoy pasando unos días de sufrimiento extremo por haber renunciado a la plaza. Me he sentido actuando en contra de mi voluntad por no forzar la de él. Esta situación me recuerda a la ya he vivido anteriormente: cuando cambié de categoría en la empresa, me tuve que marchar a trabajar a Sevilla y él me dijo: es mejor que te vayas por que si te quedas no va a haber nadie que te aguante. En ese momento acertó, por que vió en mi que la finalización del esfuerzo personal que había hecho para cambiar era el traslado y estuvo dispuesto a asumirlo. Y lo hizo con dos niños pequeños. ¿Por qué ahora nó con los hijos más grandes y él sin ligaduras con su trabajo? ¿Por qué no me apoyó? HE SIDO UNA COBARDE.