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Ser mujer de un prejubilado de banca
Cosas que le pasan a la mujer cuando a su marido le prejubila el Banco.
Sindicación
 
Mi marido plancha
El hombre prejubilado tarda en encontrar su sitio en casa, lo mismo que le pasa a una mujer pero de otra manera. Como a las mujeres de nuestra edad nos han inculcado que las tareas domésticas son de nuestra responsabilidad, parece que cuando nos casamos, asumimos que las labores del hogar son cosa nuestras y ellos "ayudan". Incluso cuando trabajan los dos. Pero ahora sucede que él está en casa y ella sigue trabajando. y no se les puede reclamar directamente que hagan tareas domésticas por que lo primero que te dicen es que bueno, bueno, ya veremos, poco a poco, no me presiones. He de decir que mi marido ha tenido, dentro de lo que cabe, buena voluntad. Empezó diciendo que los arreglos domésticos eran cosa suya, pero a mi no me convence por que es mañoso. La cocina no le convence, de vez en cuando lee las intrucciones de algún sobre de sopa, o echa el arroz medido en el agua medida y salada que le dejo. No es especialmente creativo, aunque cuando no dejo comida preparada y se pone manos a la obra, no lo hace mal. Limpiar la casa es algo que no entra en sus planes. Pero claro, la mañana se hace muy larga y él solo decidió un día que podía planchar. Ya me había visto muchas veces y sabía como montar la vaporeta. Así pues, un día al volver a casa, me encontré con una torre de ropa planchada. Mejor o peor, eso es verdad pero no vamos a ser exquisitos desde el primer día. Y desde entonces plancha él. Esa tarea sólo la realizo yo en casos muy especiales, bodas, bautizos o prendas delicadas. A mi también me costó cuando empecé a planchar, que a este mundo nadie viene enseñado y las tareas domésticas no están en los genes femeninos.