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Ser mujer de un prejubilado de banca
Cosas que le pasan a la mujer cuando a su marido le prejubila el Banco.
Sindicación
 
Informática
La verdad es que no consigo actualizar esta bitácora por que como escribo a ratos en el trabajo, pues no hay manera. Luego dicen que las mujeres no participamos en el mundo virtual, en internet o en estas cosas. ¡Si no hay manera de acercarse a un ordenador en casa!. En cuanto te ven parada, se van acercando poco a poco tu marido y tus hijos y al final, acabas charlando con ellos, y tienes que dejar de lado el ordenador. Eso si, cuando son ellos los que están en el ordenata pues mejor ni te arrimes, que te echan diciendo que: Ahora no, que estoy liado o que estoy viendo esto y no puedo hacerte caso. Una madre nunca dice eso, y si lo dice, te miran como si incumplieras los sagrados mandamientos. Todo es sagrado en una madre pero se puede pisotear. El caso es que los ratos frente al ordenador son escasos. Bueno, me refiero a los mios para mis cosas, que si hablamos de ayudar a los demás, esos son muchos. En casa, soy la que más sabe de ordenadores, aplicaciones, programas, internet, etcétera, ayudo a mi marido en sus trabajos de universidad, llevo ayudando a mis hijos unos cuantos años, soy la que pone en marcha cualquier equipo o electrodoméstico, soy la que conoce el funcionamiento de todos los mandos a distancia, de todo equipo electrónico que hay en casa, del coche y de todo en general, por que mi marido, cada vez que se acerca a algo que esté enchufado, viene a buscarme para que se lo ponga en marcha por que fue ayer la última vez que lo usó y ya no se acuerda de como se pone en marcha o se selecciona un canal. De hecho, tengo la terraza de la cocina, llena de carteles explicando como funciona la lavadora, el lavavajillas y la secadora, y como se enciende y se apaga el calentador de gas. ¡Señor que cruz!