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Ser mujer de un prejubilado de banca
Cosas que le pasan a la mujer cuando a su marido le prejubila el Banco.
Sindicación
 
Soy feliz pero me canso
No quiero parecer desagradecida y por ello, he de decir que soy feliz, pero esta felicidad tiene sus cosas. Mi vida es estupenda pero a veces noto la presencia de mi marido prejubilado en exceso. Parece tonto decirlo por que esto es lo mejor que me podía haber pasado, pero a veces es dificil tenerle presente a todas horas. Por las tardes, pasamos muchas horas juntos y vamos los dos a todos los lados, incluso a los que no le gustan. Es un esfuerzo para él, y claro, al final se cansa, protesta, se revuelve, se arrepiente, comenta, maldice y esto es lo peor y lo más pesado. Lo que empezó bien, acaba mal. Te dan ganas de decirle: Pues no vengas, pesado. Pero a la vez es injusto, por que sé el esfuerzo que hace, pero al final, la carga emocional me la llevo yo. Previo a hacer cualquier cosa, he de explicarle el motivo, el sentido y la finalidad. Luego, cuando la cosa no sale bien, todos mis argumentos se me vuelven en contra y quedo como rara. Es muy dificil justificar todos los movimientos que hace uno por la ciudad y sus centros comerciales. Vas a comprar una cosa, pero te recorres cuatro sitios. Y es muy cansino, llevar a tu marido al lado diciendo: ¿Pero no habías dicho que sólo íbamos a comprar un par de calcetines?. En ese momento, me cuesta mucho responderle con serenidad, por que me cuesta verbalizar mis movimientos previos, actuales y futuros. Quiero deambular sin justificarme. Aquí si puedo decir que he perdido intimidad, introspección y momentos de estar sola. Siempre está presente y además es una gloria estar con él por que es cariñoso y se deja llevar, pero hay que explicarle todo y eso agota a cualquiera. ¿Que por qué hago esto? Y yo que sé, me ha salido así y no pasa nada. Ahora él está de testigo ante cualquiera de mis actos.