Enfermedad, menos dinero y problemas familiares= falta de tiempo
Ahora en este coctel explosivo, hemos agregado un nuevo dato: mi marido tiene una enfermedad crónica del intestino que no le impide hacer su vida normal pero que hace que tenga que tomar 4 pastillas al desayuno, 1 al mediodia y 1 por la noche. Y eso le tiene comida la moral, se siente viejo, acabado, marcado, en las puertas de la vejez, y le recuerda a su madre, con el tarro de pastillas bajo el brazo. Cada vez que va al médico, espera queéste le diga: está curado, ya no tiene que tomas pastillas y no hace falta que vuelva, excepto si se encuentra mal. Pero, aunque resulte doloroso, yo le digo: hazte a la idea de que es una enfermedad crónica y que ya tendrás que tomar estas pastillas para el resto y encima dando gracias, que hay a quién le operan y demás. Pues nada, se viene abajo. Nada le gratifica por que la universidad le resulta floja este curso, nada le viene bien por que tiene ansia de disfrute, de tiempo libre y no se da cuenta de que ha perdido esa sensación de cambio entre trabajo y descanso, personalmente tiene una enfermedad, el coche a tenido una avería que nos ha costado 2400 euros y ¡menudo palo!, tenemos menos ingresos y hay gastos imprevistos, además tiene que hacerse un arreglo dental que le cuesta otra pasta similar, total que todo son problemas y no encuentra satisfacciones. ¡Pues como todo el mundo! le digo yo, a ver que satisfacciones tengo yo. Lo que pasa es que yo me paso el día trajinando en el trabajo, en casa y en la calle y él no. Evidentemente no va a repetir lo que yo hago por que somos diferentes pero tiene que buscar algo diferente pero tiene que tener otra actividad. Ahora ya lleva cuatro años prejubilado y así estamos.
Aspectos preocupantes
Esto no va bien, hay señales preocupantes. El sábado tuve una reunión de vecinos que duró toda la mañana, hasta las 14:45. Incluso el Administrador recibió una llama de su mujer reclamándole su presencia, así que ¡imagínate!. Luego, al despedirnos, quedé con dos vecinas en tomar café a la tarde, todo esto por primera vez, ya que no tengo costumbre de estas confianzas, pero me pareció agradable. Cuando subí a casa, mi marido estaba cabreadísimo por que se pasó toda la mañana solo en casa, y por que estas cosas me entretienen y a la vez le hacen perder el tiempo a él que podía haber hecho otras cosas que le apetecían. Y encima, le digo que he quedado a tomar café. Ahí estalló, diciendo que se negaba, que no pensaba salir de su casa y que no quería perder más el tiempo con los demás y con mis cosas. Que si quería que fuera yo, pero que él no iba. La verdad es que, ahora pasados unos días, puedo llegar a entenderle pero en el momento me sentó fatal por que le ví como un huraño y como un asocial y como alguien que se niega a tener contacto ya relacionarse. Me cuesta tanto que sea así, cada día lo llevo peor. Al final pude arreglarlo, por que me crucé con los vecinos y les dije que mi marido tenía fiebre y que no íbamos a salir. Pero ya me jorobó este incidente el fin de semana. No soporto que tenga que estar consultándole si quedo o no con alguien por que no quiere ver a la gente, solo quiere disfrutar el mismo de su tiempo y de su espacio. Pero no entiende que esta vida es eso y además interrelacionarse. Solo se relaciona con sus amigos, que son cinco (y suficientes) pero poco más. Todo esto me preocupa por que veo que se está enfurruñando y cada día está más cabreado. Ya le molesta hasta la universidad por que dice que le cuesta hacer los trabajos y que los temas que están tratando ahora le parecen un rollo y no le interesan mucho.
Desorientado
Ayer, antes de acostarse, me dijo que no sabía que hacer con su vida. Lo dijo sin enfado, sin depresión, más bien como sintiéndose desorientado. Fué un momento mágico en el que una persona se sincera con otra y le confiesa su más íntimo sentimiento. Yo lo sentí tanto que le dije que le ayudaría a buscar algo que le satisfaciera. Él está ahora estudiando en la Universidad pero aunque saca muy buenas notas y tiene dedicación, no le resulta satisfactorio, no le llena, sobre todo por que al estar prejubilado, cuando acabe tampoco le va a servir para nada. Además sabe que esto son unos años pero luego le queda el resto de la vida. Yo soy diferente y se lo dije. Soy muy polvorilla, me entretengo con una caña, limpiando, colocando, pintando, leyendo, cosiendo, trabajos manuales, ahora estoy con temas vecinales, moviéndome por el barrio, hablando con la gente y cosas así. Él es más tranquilo y menos participativo. Tenemos que pensar algo que le convenga. Por desgracia, ya sabía yo que llegaríamos a esto. Conozco su caracter y al final así ha sido. Ha tardado 4 años en darse cuenta. Quizás si hubiera seguido trabajando, habría sido menos evidente. Pero no quiso ni pensar en esa opción. Ahora, a veces, lo dice: ¿Y si me busco un trabajo? Pero no hace nada por buscarlo, solo se queda esperando que alguien le llame. Le comentaré si le vendría bien un trabajo. Y veremos como encauzamos esto. No tengo reproches ni cabreos, sólo que a veces imaginamos cosas maravillosas y realizamos huidas hacia adelante que no llevan a ningún sitio, si no tienes fuerzas suplementarias.





