Ahí lo llevamos
Bueno, no vamos mal, pero él está en casa mucho tiempo ahora. al no tener una obligación, pues está tan relajado disfrutando, de nuevo, de tiempo libre. Me mira, me sigue, me dice que paso mucho tiempo delante del espejo y que piensa que eso es algo enfermizo. Yo me rio por que eso que dice no se le ocurre a nadie. Pues claro que hago eso, mirarme al espejo, es que me gusta tener buen aspecto. A él le da un poco lo mismo, y cuando se arregla, se prepara en un minuto. Intentaré que se dedique a organizar las vacaciones. Las de este verano las organizó estupendamente. Y alguna otra cosa más, aunque no tengo muchas esperanzas. El otro día conocí a otra persona que estaba igual que él, prejubilado de banca, con 55 años. Su mujer me dijo que hacía y decía lo mismo que mi marido: ayudan poco, no se implican en la casa y se despistan en cuanto pueden. Y ella hace lo mismo que yo, aguantar y quererle mucho. Ahora no puedo exigir que mi marido haga algo distinto a lo que ha hecho toda la vida. Sus grandes esfuerzos y logros los hizo en el trabajo y en cas, los mínimos por que debido a su horario me ocupaba yo de todo. Ahora es tarde para cambiar, no lo digo yo, lo dice él con sus actos.
Ya ha dejado el curso, ¿Y ahora qué?
Yo, como siempre, le apoyo en todo lo que hace. No es una postura cómoda para mí por que yo haría otra cosa, pero evidentemente él es distinto a mí y cada uno es libre de hacer lo que quiera. Sería horrible que yo estuviera pinchándole todo el rato. No podrá decir eso de mí. Intento decirle las cosas con suavidad y las comento con él para hacérselas entender. Estos días, después de haber decidido dejar la carrera y quedarse en casa, hemos estado hablando de su futuro y de que algo tiene que hacer: buscar trabajo, hacerse voluntario (dice que de ecologistas en acción), dedicarse a algo que le ocupe la mañana..etc. El problema me rebota a mí por que él espera que yo por la tarde esté con él de la mano, pero yo tengo muchas cosas que hacer y no comparte ninguna conmigo. No quisiera acabar contando mis innumerables tareas, por que no es el caso, pero yo encuentro siempre cosas que hacer y él no. Además las cosas que le propongo, le resultan bobas y las retrasa para hacerlas "en el momento que él crea oportuno". Ahora, tiene como tarea planchar (una vez a la semana, poner/recoger lavadoras y hacer la comida los viernes) y algo más. Y aún así se siente como nuestra criada y cada véz que hace algo de casa, busca la recompensa. Yo le miro y pienso que tiene que hacer algo con su tiempo, que los días son muy largos y que puede afectarle psicológicamente. Él no se da cuenta pero no es agradable verle en casa sentado, leyendo y fumando todo el día, sin afeitar y en chandal. No debe ser bueno para la autoestima de nadie. Me preocupa, ¿Qué va a ser de nosotros? Yo no dejo de quererle pero a veces noto su presencia en mi cogote mientras me muevo por la casa y noto que se pregunta: ¿Tanto tiene que hacer que no puede estar conmigo?.
Ya saltó el asunto
Bueno, pues el asunto ha salido a la luz pública: este año mi marido está sobrepasado con la Universidad y está desanimado por que no llega a todo. Como ya había previsto él, cada año la Universidad tiene más exigencia, lógicamente por que está preparando a futuros demandantes de empleo, y él cada vez tiene más trabajo y cada vés es más dificil y complicado. ¿Que ocurre? Que él no tiene la misma motivación que el resto de la gente que está estudiando y se ha desanimado. Para él, la carrera es un entretenimiento, no una finalidad. Si la acaba no va a trabajar ni le va a servir más que como satisfacción personal. Por eso, los trabajos y las prácticas que tiene que hacer se le hacen un mundo y cuesta arriba. Ayer me lo dijo, que estaba a punto de dejarlo y que si no lo dejaba era por que no tenía otra cosa que hacer. Y ese es el problema: ¿Que va a hacer cada día si deja de estudiar?. Él es especial para esas cosas, sobre todo por que no le gustan los trabajos de voluntariado y no le gusta estar demasiado implicado y no quiere tener obligaciones. Según dice, ya ha tenido bastantes obligaciones mientras trabajó en el Banco y ahora, prejubilado, no quiere tener ataduras. Ya veremos que hace y si le podemos encontrar algo que le guste y le llene. En realidad, si te paras a pensarlo, casi todo el mundo estamos como él, pero la vida te va llevando y empujando, estamos metidos en el lío y nos sobran tareas, unas más satisfactorias que otras. También algunas personas somos más comprometidas que otras. Esperaré acontecimientos y trataré de buscarle algo, por si él no encuentra salida.





