El roce no hace el cariño
Esta bitácora me sirve para ordenar mis ideas y a veces lo que escribo puede resultar "delicado" para mi marido pero me resulta muy útil. Por que muchas vece, el roce no hace el cariño. Estás acostumbrada a ver a tu marido pocas horas al día, con una determinada actividad laboral, que es en lo que estamos todos y de repente, todo cambia: le ves todas las horas del día que estás en casa, su actividad es estar a tu lado o hacer sus cosas, por supuesto no "otras" que puedan descargarme de trabajo. He de decir en su favor que realiza tareas domésticas, pero no como si yo estuviera en casa. Cuando digo todo esto, él se siente fatal, lo se. Está empezando a sentirse como atacado por mi y se siente minusvalorado. Cuando le rectifico alguna acción o tarea de casa, me dice: ya salió la perfecta, nunca hago nada bien, siempre me echas la bronca...etc y se enfada y se retrae. Pero claro, yo tambien lo paso mal. Debido a esta actitud que toma y a que ha sido así de toda la vida, cuando yo tengo un problema, me lo tengo que guardar por que a la segunda vez que se lo comento se satura. Y me dice con gestos y apartándose de mi, que no quiere volver a oir más del tema. Realmente, aunque ya llevamos tiempo con esta nueva convivencia, hay días que se hace dificil. Sobre todo, cuando olvido como es él y le cargo de tareas o intento hacer cosas que me apetecen y a él no. En esos casos, sus razones para no participar o actuar bajo mi guía son que cada uno de nosotros debe asumir sus tareas y que por que ha de ser él el que haga las cosas mientras los demás, es decir mis hijos, no las hacen, y que él no va a ser el criado de nadie. ¡Ya te digo!. Y sobre todo, lo que más pasmo me causa es como cuenta a los demás su experiencia: casi, casi, todos dependemos de él y yo estoy descargada de tareas., pero eso ya lo analizaré otro día por que tiene su miga.





