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Ser mujer de un prejubilado de banca
Cosas que le pasan a la mujer cuando a su marido le prejubila el Banco.
Sindicación
 
Por desgracia, todo se supera
Estaba yo en estas, superando que me he quedado en Madrid y no me he esperado a ver si me elegían para el puesto de Santander, cuandop han empezado a suceder acontecimientos que me han hecho pensar. Por que claro, una de las consecuencias de la decisión que tomé fue dedicarme a pensar que clase de vida hubiera llevado en Santander (maravillosa) y que clase de vida llevo en Madrid (casi maravillosa). Es decir, siempre pensaba, si estuviera ahora allí, pues estaría haciendo esto o aquello y, por supuesto, siempre idealizaba el estar en Santander. Eso me hacía sufrir y era algo que no podía evitar, por que la sensación de pérdida y cobardía me tenían exclavizada. Pero como la vida sigue, pues, por desgracia, sucedieron otras cosas que me hicieron olvidarme de mis propios problemas. Mi suegra enfermó de repente, y trás una semana en el hospital, murió. Fué una experiencia muy triste para mi marido y para mi tambien. Entonces empecé a pensar que por lo menos estuve con ella en sus últimos momentos y que si hubiera estado fuera no habría podido acompañarla y además no hubiera sentido tanta pena por la pérdida de un ser tan cercano. Pude estar con mi marido y ayudarle en todo lo que pude. Por otro lado, miraba a mi familia, a mis hijos, a mis padres y pensaba: la verdad es que creo que me necesitas por que mis hijos están a medio "criar" si se puede decir eso de una chica de 25 años y de un chico de 22, pero les falta el último empujón. Y mis padres están bien, dentro de lo que cabe, pero ahora es cuando empezarán a salirles muchas averías y hay que estar preparada para dedicarles tiempo. Y así con esos pensamientos me he ido consolando todo lo que he podido. Otra cosa que ya he ido superando es a hablar del desperdiciado cambio de situación con mi marido. Por que los primeros días, como me veía tan nerviosa por haber truncado la posibilidad de ser elegida, pues se cerró en banda y no abría la boca. También él empezó a sentirse culpable y evitaba el tema para que no le saliera yo por peteneras. Pero justamente, eso es lo que más me duele a mí, el no poder hablar del tema. Asique poco a poco, he ido metiendo en nuestras conversaciones eso de: y si yo hubiera podido estar en la selección, quizás...., o eso de: en esta ocasión, he puesto por delante vuestros intereses, pero la próxima ocasión de promoción que se me presente en la empresa, coy a poner por delante los mios, y vosotros tendreis que estar a mis intereses. Bueno, parece que ahora ya lo hemos entendido todos y ya veremos que depara la vida.
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