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Ser mujer de un prejubilado de banca
Cosas que le pasan a la mujer cuando a su marido le prejubila el Banco.
Sindicación
 
Vacaciones
Una pequeña ventaja de esta situación, en la que mi marido está en casa, es que a la hora de planificar las vacaciones ya no hay que contar con dos empresas distintas a la hora de coordinarlas. Cada año era un encaje de bolillos el intentar planificar unas vacaciones comunes. En el Banco había que pedirlas en el mes de febrero o antes y en mi empresa no se deciden hasta el último momento. Total, que ahora ya nos podemos ir en el mes que más nos apetezca. De hecho, este año nos hemos ido en Julio, que es un mes que no es habitual en nosotros. Casi siempre nos hemos ido en Octubre, Junio o meses así. Pero desde que está en la Universidad, las vacaciones están supeditadas a su calendario por que no quiere perder clase ni nada. Ya hemos discutido el asunto y yo le he dicho que yo tambien he estudiado y que me iba de vacaciones cuando tocaba o cuando podíamos y que luego pedía los apuntes. Él me dijo que no le presionara por que si no dejaba de estudiar, que ya sabía él que se había embarcado en un compromiso a largo plazo y que pensaba seguir siempre que pudiera y no hubiera muchas pegas, pero que si ya empezábamos así pues que mandaba todo a la porra. Claro, yo no me voy a cargar con ese muerto, además tampoco hacemos unos viajes de 20 días. Así que apañé las vacaciones para la primera semana de octubre, antes de las clases. Pensamos salir 6 o 7 días, tanto por cuestión económica como para que no perdiera los primeros días de clase. La verdad es que por un lado descansé pero por otro lado fue muy estresante. Como está sensible cualquier cosa que pasa es un drama. El problema es que tengo que transmitirle mi pensamiento con claridad así como las instrucciones para que no haya duda de lo que vamos a hacer en cada momento. Pero yo a veces estoy espesa, cansada, despistada y tambien quiero que me lo den todo hecho. Y cuando no nos entendemos, surge la discusión. Dos ejemplos: Mete el paraguas en el coche en el suelo de los asientos traseros por si llueve durante el viaje. Llevamos el maletero con 5 bultos por que unos días hemos hecho senderismo y otros días estamos en ciudad. Aparcamos en la puerta de un hotel en León, en una zona solitaria, y solo bajamos los bultos que hemos colocado previamente en los asientos para evitar abrir el maletero y que se vea que el coche está lleno de cosas. Le digo, vamos a pasear pero antes coge las llaves del coche y saca el paraguas por si llueve. Baja delante de mi, se dirige al coche, abre el maletero y se pone a rebuscar entre los macutos y demás cosas. Yo le digo: No, hombre, no, ¿que haces?si está en el suelo de los asientos. Y en ese momento, se le descompone la cara, se siente pillado en un error y se pone furioso conmigo. Pero, bueno, ¿es que te tengo que decir en cada momento donde están las cosas exactamente, cuando yo sé que ese objeto lo has puesto tu mismo en su sitio, y pienso que, igual que yo lo sé, lo sabes tú? ¿Cómo voy yo a saber que tú no lo sabes? Y claso si desciendo a los detalles, todavía peor, dice: esque no te fias de mi y piensas que soy tonto. ¿Que hago? Pues no lo sé, pero hubo días de verdadera tensión y que no resultaron muy relajantes.
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