Improvisar
Y no digamos nada sobre la improvisación. Si tengo en mente ocho cosas, a veces pienso en hacer una y de camino a ese sitio voy variando mi plan y sobre la marcha, hago cinco cosas que no tenía pensado. Pues en ese caso, si voy con mi marido prejubilado, no admite cambios, no deja margen a la improvisación por que entonces vamos a algún sitio no previsto que hace que nos entretengamos más y eso no lo admite. Sobre todo si la improvisación consiste en entrar en algún sitio a preguntar algo que le parece una bobada o incluso mantener una conversación con alguien en alguna oficina, lo que significa que yo me entretengo, dejo de estar con él y le resto tiempo del paseo. Total que a veces, cambiar de planes se convierte en un sinfin de explicaciones, muchas veces vagas e inconsistentes, por que si te paras a pensar, muchas cosas las hacemos siguiendo un impulso y claro como va conmigo en esos momentos, me para en seco y se pone a razonar conmigo el por qué hago las cosas. Y eso es desesperante, por que la mitad de las veces me resulta imposible explicar por qué hago las cosas y entonces quedo como una mema. La verdad es que no quiero darle la vulta a la discusión cuando pasa eso por que la pregunta se volvería hacia él: Ya que vienes de acompañante, respétame en lo que haga y no protestes, que además de todo el trabajo que tengo que hacer, además tengo que explicarlo y eso no me parece justo. ¿Te pregunto yo a tí que haces durante la mañana? ¿Te pido que me razones tus no actividades? Me siento fatal cuando pienso esto o cuando discutimos por los cambios de planes pero está perdiendo la capacidad de improvisar, que es algo que hace todo el que trabaja fuera de casa en una gran ciudad y cuando no tienes nada de tiempo, por que es la única manera de aprovecharlo. Total, que si voy con él, tengo que dejar de hacer muchas cosas para que no monte el lío, y mi actividad se reduce a una o dos cosas, para no cambiar muchos los planes.





