Lavadoras
Uno de los trabajos caseros que suelen hacer los hijos y los maridos es tender y poner lavadoras. Se lo tienes que recordar ocho veces, por que solo la persona que lleva la organización de una casa se acuerda de que cada día hay que mirar en el cesto de la ropa sucia por si, de repente se hubiera llenado, y en consecuencia, fuera el momento de poner una lavadora. Asi que, mi marido, en los primeros meses, adoptó esta tarea con sumo interés y meticulosidad. Tanto es así que pasaron dos cosas, una es que se fijaba más en el tipo de ropa que echábamos a lavar y otra que se sentía superorgulloso y se vanagloriaba de su magnífica gestión. A todo esto, hasta ahora no he echo referencia a nuestras edades. Yo tengo 48 años, mi marido, 51, mi hija , 24 y mi hijo 21. Mi hija está trabajando y mi hijo en la Universidad. Ya solo por las edades de mis hijos se puede uno imaginar las toneladas de ropa que usan. Pues resulta que mi marido lo desconocía. Al estar durante una semana haciendo esta tarea se dió cuenta de que mis hijos tienen muchos vaqueros (¿Pero cuantos vaqueros tienen estos que todos los días hay uno en la lavadora?), de que se cambian las sábanas (¿Pero cuantas veces echan las sábanas a lavar?), y de que se usa mucha ropa interior (¿Pero cuantas bragas y calzoncillos usais al día?). En fín que llegó un momento, en que le tuvimos que decir que abandonara el soniquete por que lo que nos cambiábamos, mucho o poco era lo normal en cualquier familia y gente joven, y que no pensábamos darle más explicaciones y que dejara de darnos la bronca. Por otra parte, ami personalmente, me añadía, Estarás contenta de como trabajo en casa, eh?, ¿Notas que hay menos trabajo? Y evidentemente, para no desanimarle, le decía que si, que fenómeno, pero que no era para tanto que seguía existiendo trabajo en casa para dar y tomar. En fin que para esas fechas, ya tenía dos tareas: arreglos varios y lavadoras. Por que lo de atender a gente que viniera a realizar arreglos en casa, de eso nada.





