Enfermedad, menos dinero y problemas familiares= falta de tiempo
Ahora en este coctel explosivo, hemos agregado un nuevo dato: mi marido tiene una enfermedad crónica del intestino que no le impide hacer su vida normal pero que hace que tenga que tomar 4 pastillas al desayuno, 1 al mediodia y 1 por la noche. Y eso le tiene comida la moral, se siente viejo, acabado, marcado, en las puertas de la vejez, y le recuerda a su madre, con el tarro de pastillas bajo el brazo. Cada vez que va al médico, espera queéste le diga: está curado, ya no tiene que tomas pastillas y no hace falta que vuelva, excepto si se encuentra mal. Pero, aunque resulte doloroso, yo le digo: hazte a la idea de que es una enfermedad crónica y que ya tendrás que tomar estas pastillas para el resto y encima dando gracias, que hay a quién le operan y demás. Pues nada, se viene abajo. Nada le gratifica por que la universidad le resulta floja este curso, nada le viene bien por que tiene ansia de disfrute, de tiempo libre y no se da cuenta de que ha perdido esa sensación de cambio entre trabajo y descanso, personalmente tiene una enfermedad, el coche a tenido una avería que nos ha costado 2400 euros y ¡menudo palo!, tenemos menos ingresos y hay gastos imprevistos, además tiene que hacerse un arreglo dental que le cuesta otra pasta similar, total que todo son problemas y no encuentra satisfacciones. ¡Pues como todo el mundo! le digo yo, a ver que satisfacciones tengo yo. Lo que pasa es que yo me paso el día trajinando en el trabajo, en casa y en la calle y él no. Evidentemente no va a repetir lo que yo hago por que somos diferentes pero tiene que buscar algo diferente pero tiene que tener otra actividad. Ahora ya lleva cuatro años prejubilado y así estamos.





