En la mesa del bar
Marcos trabaja en la barra de un bar para pagarse la carrera de medicina, quiere ser médico sin fronteras. Durante la jornada oye las confesiones de los parroquianos. Pero no es hasta el final de la tarde cuando abre sus oídos para escuchar de verdad.
A las ocho se reúne un grupo de personas en torno a una mesa con un par de cervezas. Mónica no puede quedarse mucho tiempo, tiene que cuidar de su niña, sola no es fácil. Alejandra, actriz primeriza en busca de una oportunidad, que trabaja en empleos temporales y mal pagados. Dani angustiado con la hipoteca del piso en el que aún no vive. Pablo machacado por su jefe diez horas al día incluso los sábados. Dora, enfermera de día y de noche, su padre tiene alzheimer.
Es en este templo donde durante una hora o dos se desahogan, lloran, ríen, gritan, insultan, discuten y se apoyan. No se juzgan, ni se cansan, ni ponen peros. Porque es ahí donde son libres. Porque las alegrías son más dulces y las tristezas menos amargas cuando se comparten con amigos de verdad.
A las ocho se reúne un grupo de personas en torno a una mesa con un par de cervezas. Mónica no puede quedarse mucho tiempo, tiene que cuidar de su niña, sola no es fácil. Alejandra, actriz primeriza en busca de una oportunidad, que trabaja en empleos temporales y mal pagados. Dani angustiado con la hipoteca del piso en el que aún no vive. Pablo machacado por su jefe diez horas al día incluso los sábados. Dora, enfermera de día y de noche, su padre tiene alzheimer.
Es en este templo donde durante una hora o dos se desahogan, lloran, ríen, gritan, insultan, discuten y se apoyan. No se juzgan, ni se cansan, ni ponen peros. Porque es ahí donde son libres. Porque las alegrías son más dulces y las tristezas menos amargas cuando se comparten con amigos de verdad.





