luna capitulo 3
Estoy en mi habitación a oscuras escuchando Linkin park, tumbada en la cama fumando. Recordando lo que ha pasado en los últimos días, en las fiestas del Barrio. Bea y yo trabajamos como mulas desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana. Tuvimos momentos graciosos pero no nos divertimos mucho, ni siquiera teníamos diez minutos para descansar, para echarnos un pitillo aunque fuera a medias, Y encima nuestros amigos se lo pasaron de puta madre. Llegaron a beber por beber solo para cogerse un buen pedo. Mientras Bea y yo estabamos sobrias, aburridas y amargadas. Y para colmo Pablo se enrolló con Lluvia. Por eso me preguntó lo de "¿qué somos?", para tirarse a mi hermana. Y ella callada como una puta le molaba y no dijo nada. A la mierda con los dos, se han enrollado ¿y que?. Ni siquiera debería importarme. Debería alegrarme por ellos. Pero ¿sabes que? a la mierda, es más me da igual. Ni siquiera me siento traicionada. Cada uno es libre de hacer lo que le salga de las narices. Lluvia no me habla porque cree que me duele. ¿Qué piensa? ¿que estamos en un capítulo de Felicity? ¿se cree que me voy a tirar de los pelos o le voy a hacer algo peor a ella?. Adela dice que se siente culpable como Pablo. No es mi puto novio y me resbala que se hayan enrollado. Lo que me jode es que no me lo contaran. Pablo ni siquiera se ha dignado a venir a verme, encima tendré que ir yo a hablar con él.
- hola- Lluvia está apoyada en el marco de la puerta y acaba de decir un hola tan deprimente como patético
- ¿te vas a quedar ahí todo el rato?
- siento lo que pasó con Pablo, no lo pensé, no quería molestarte
- me importa una mierda que te hayas enrollado con Pablo
- ¿entonces por que estás así?
- soy así
- sí, pero últimamente estas más borde y fría de lo normal
- será que estoy con el SPM. No me jode que te enrollaras con Pablo. Me jode que no me lo contarais, me enteré por Martín. Por lo menos me podías haber dicho que te molaba
- es que surgió allí, no tenía pensado enrollarme con nadie en las fiestas. Y te lo iba a decir, lo que pasa es que Martín nos vio antes. Y fue a decírtelo sin que pudiéramos decírtelo nosotros antes. Me hubiera gustado decírtelo yo. ¿de verdad no te importa que me haya enrollado con Pablo?, si te importa lo dejo y ya está
- no, está bien, si a ti te mola. ¿Y que? ¿se enrolla bien?
Son las tres de la tarde y hace un sol de justicia. Pablo aparece por el portal de su casa fumando un cigarrillo recién encendido. Hemos quedado para comer los dos solos. Quería hablar a solas conmigo, seguro que sobre lo que pasó con Lluvia. Pero es bueno verle, después de pasar dos días sin ni siquiera hablar con él. Nos hemos ido al McDonald's y nos hemos comido nuestras respectivas hamburguesas sin hablar, ahora vamos por el cigarro de después de la comida.
- siento lo que pasó
- no me jodas Pablo, me da igual que estés con Lluvia
- me dijiste que solo éramos amigos
- te he dicho que me da igual- un momento- ¿si te hubiera dicho que éramos algo más no te hubieras enrollado con Lluvia?
- ahm, bueno, no lo sé, creo que no, supongo
- ¿crees?
- pero dijiste que solo éramos amigos
- ¿para ti que somos?
- amigos
- ¿y antes?
- ¿la verdad?
- si no te importa
- si me hubieras dicho que éramos algo más que amigos no me hubiera enrollado con ella. No sabía en que punto estabamos y... Por eso te lo pregunté. Quería estar seguro de en donde nos encontrábamos
- de si tendríamos algo más
- no lo sé, tal vez- se queda callado mirándome durante un segundo y mira para abajo- pero ya está claro. Es lo que los dos queremos, ser amigos. He quedado con Marcos ¿te importa que me vaya?
- no, claro vete
Se ha ido , y yo me he quedado sola sentada pensando ¿he perdido mi oportunidad? ¿éramos algo más que amigos? ¿debí decirle que sí que éramos algo más? ¿realmente me importa?. El caso es que ahora está con mi hermana y yo no necesito más de él con tal de que sigamos siendo amigos y estemos como hasta ahora, así que hacerme estas preguntas es un poco absurdo. Aunque no sé porque me siento mal, siento un nudo en la garganta, me siento triste, con ganas de llorar.
Odio sentirme así, odio que la gente piense que soy débil y frágil. Prefiero que me odien por ser borde y fría. Me diseñé una coraza lo suficientemente dura para que la gente viera que soy fuerte y con unas simples palabras mi coraza se vino abajo. Quizás no soy tan fuerte como creo. Quizá sí que me importa solo que no sé lo que quiero. Se dice que valoras lo que tienes cuando lo pierdes, pero yo no he perdido a Pablo. ¿No se que hacer? siquiera sé si tengo que hacer algo. Me importe o no el hecho es que está con mi hermana y eso no se puede cambiar, ni lo quiero cambiar.
Mientras pienso esto suena mi móvil, es Bea. Está llorando y me está diciendo algo que no consigo entender sobre Marcos. Así que le digo que se calle un momento y que voy a su casa. Que Bea llore no es buena señal, como yo, no es dada a llorar, no llora por cualquier tontería, así que debe ser serio.
Cuando llego a su casa tiene toda la cara hinchada y los ojos todo rojos, ha intentado disimular que no está llorando por lo menos durante el corto camino de su cuarto a la puerta. Me ha cogido de la mano y literalmente me ha arrastrado hasta su habitación. Ya dentro se ha puesto llorar de nuevo mientras me contaba que Marcos se ha liado con otra, está llorando y a la vez está furiosa. Me ha dicho que se lo ha contado Mónica. Que ha llamado a Marcos y no lo ha podido negar cuando se lo ha preguntado y entonces ha empezado a gritar y a llamarle cabronazo y decirle que se fuera a la mierda, que era un hijo de puta que no se merecía estar con ella. También me ha dicho que cuando ha colgado de lo nerviosa y cabreada que estaba ha empezado a llorar hasta ahora.
Mónica, Lluvia, Bea y yo nos hemos ido a casa de Adela porque sus padres no están. Estaremos más tranquilas y solas. Lo que necesitamos para animar a Bea. Como no había muchas cosas para picar me he ido al supermercado.
¿Alguna vez te has sentido como un alma sin cuerpo? así fue como me sentí mientras caminaba por los pasillos del supermercado, observando a todo el mundo. A grupos de chicos y chicas comprando sus bebidas, a familias con niños pequeños, a parejas que de vez en cuando se paraban en los estantes para besarse y abrazarse, a mujeres y hombres solos mirando los helados de chocolate y las plantas. Ahí estaba yo como si nadie me viera, como si no existiera, me sentía extraña, como en un mundo a parte caminando por los estantes. Pensando en Bea, intentando imaginar si toda aquella gente era feliz. Ni siquiera podía imaginar como se sentía Bea. Se que estaba dolida, pero también se que estaba furiosa. No me imaginaba como podía haber llegado a ocurrir. Pensé que si le pasaba a ella ¿por qué no me iba a pasar a mi? ¿por qué no le iba a pasar a cualquiera de nosotras? Me sentía insignificante e inútil, por que por mucho que lo intentara no podría hacer que se sintiera mejor. Y eso me hizo sentir pequeña e insegura.
Genial lo que necesitaba para tener un día cojonudo encontrarme con el gilipollas de Marcos, Pablo, Dani y Martín. Que no me llamen, que no se atrevan a acercarse. No puedo. lo siento. tengo que hacerlo.
No quería hacerlo intenté pasar sin mirarles imaginando que no estaban ahí, pero no pude evitarlo. Fue como si una fuerza me impulsara hacia ellos. Me acerqué y aunque Martín y Dani se pusieron en medio tuvieron que apartarse. Llegué hasta Marcos y se me escapó. Un derechazo directo a su ojo izquierdo, no pude evitarlo y me alegro
- tienes suerte de que Bea no esté aquí
- ¿está bien? ¿cómo está?
- no te atrevas a hacerte el bueno
- lo siento Luna, de verdad. estaba pedo
- no es excusa
- Luna...
- eres un cabronazo y no te la mereces
Estoy harta de pensar. Estoy harta de pensar en Pablo, en Lluvia, en Bea, en Marcos. Estoy harta de pensar en mi y en todo lo que me pasa. Paso de malos rollos y de rallarme, me da igual todo. Estoy cansada de examinar y razonar todo lo que me pasa. Estoy cansada de preocuparme y de sentir que pierdo el control. Paso de lo que sucede y de los demás. Paso del mundo y de lo que pase en él. Paso de Estados Unidos y sus jodidas guerras. Paso de España y de sus ridículos políticos que no se ponen de acuerdo, ni se escuchan, ni quieren. Paso de los ecologistas que creen que luchan por un mundo mejor. Y de los puñeteros niños que juegan y chillan en mi oído mientras duermo. Paso de la gente que piensa que soy débil o insociable. Paso de los que creen que me conocen. Paso de los que se creen superiores, o más listos, o mejores. No lo sois. Paso de gastar un segundo de mi vida pensando en ellos. Paso de los terroristas por que no se merecen ni una milésima de segundo en mi cabeza. Paso de los anuncios de la tele que inventan a una mujer perfecta e irreal y que crean nombres estúpidos para todo como el metrosexual. Paso de la tele y su jodida guerra por las audiencias que me quita los mejores programas y me ponen mierdas sin calidad. Paso de los libros de autoayuda y su verborrea paternal. Paso de mis padres porque no me entienden y piensan que siempre tienen la razón. Paso de Dios y de la iglesia porque permiten que haya guerra y maldad. Paso de los que piensan que la violencia es divertida y de los que creen que todo se soluciona hablando. A la mierda con los artistas que se creen que por ser quienes son la gente les seguirá. Paso de ellos porque hacen películas y canciones de mierda que luego nos venden como si fueran geniales. Paso de O. T y su producto para subnormales. Paso de gastar un minuto más de mi vida pensando en gilipolleces. Y de cómo intentar gustar a la gente. Paso de los que miran por encima del hombro, no pienso pensar en ellos nunca más. Paso de pensar en toda esta mierda y en las series y películas americanas para adolescentes, porque piensan que el sexo es lo más importante y la gente les copia como ovejas. Paso de pensar en esos sincerebros. Y en toda la mierda expulsada por mi cerebro. Paso de pensar, estoy cansada y paso de romperme los sesos por tonterías que vienen a mi cabeza sin mi permiso y sin que yo les deje entrar.
Me levanté sudando y queriendo salir de esa casa. Me fui al parque y llevo aquí un buen rato sentada en un banco con las rodillas pegadas a mi barbilla fumando el último cigarro del paquete que me compré ayer después de darle el puñetazo a Marcos. Le veo acercarse con gafas de sol. Se para en frente de mi lo suficientemente cerca para hablar y lejos para que no le pueda dar.
- bonito día
- sí
- te he visto desde mi casa ¿qué haces aquí?
- fumar - nos quedamos mirando en silencio durante un instante -¿qué tal el ojo?
- morado, pero se curará
- lo siento
- ya, ¿puedo sentarme?- y se sienta a mi lado - ¿que crees que pasará ahora?
- no lo sé, y para ser sincera me da igual
- no he podido dormir, supongo que será la culpa
- tampoco es tan grave, te has liado con otra ¿y que? no hay que dramatizar, no se ha muerto nadie
- lo dice la que ayer me lanzó un derechazo y me llamó cabronazo
- se me fue. El ver series de adolescentes nos está comiendo el cerebro, ya no sabemos que es grave y que no.
- ¿crees que me perdonará?
- no lo sé, no soy Bea
- no he dejado de pensar toda la noche, de darle vueltas, entendería que no me perdonara
- ¿podréis ser amigos?
- que remedio, los tenemos en común. ¿qué tal tú con Pablo?
- somos amigos
- ¿no te molesta que se haya enrollado con tu hermana?
- es raro ¿verdad?
- mucho, siempre pensé que acabaríais los dos juntos. Haríais muy buena pareja
- ya
- hola- Lluvia está apoyada en el marco de la puerta y acaba de decir un hola tan deprimente como patético
- ¿te vas a quedar ahí todo el rato?
- siento lo que pasó con Pablo, no lo pensé, no quería molestarte
- me importa una mierda que te hayas enrollado con Pablo
- ¿entonces por que estás así?
- soy así
- sí, pero últimamente estas más borde y fría de lo normal
- será que estoy con el SPM. No me jode que te enrollaras con Pablo. Me jode que no me lo contarais, me enteré por Martín. Por lo menos me podías haber dicho que te molaba
- es que surgió allí, no tenía pensado enrollarme con nadie en las fiestas. Y te lo iba a decir, lo que pasa es que Martín nos vio antes. Y fue a decírtelo sin que pudiéramos decírtelo nosotros antes. Me hubiera gustado decírtelo yo. ¿de verdad no te importa que me haya enrollado con Pablo?, si te importa lo dejo y ya está
- no, está bien, si a ti te mola. ¿Y que? ¿se enrolla bien?
Son las tres de la tarde y hace un sol de justicia. Pablo aparece por el portal de su casa fumando un cigarrillo recién encendido. Hemos quedado para comer los dos solos. Quería hablar a solas conmigo, seguro que sobre lo que pasó con Lluvia. Pero es bueno verle, después de pasar dos días sin ni siquiera hablar con él. Nos hemos ido al McDonald's y nos hemos comido nuestras respectivas hamburguesas sin hablar, ahora vamos por el cigarro de después de la comida.
- siento lo que pasó
- no me jodas Pablo, me da igual que estés con Lluvia
- me dijiste que solo éramos amigos
- te he dicho que me da igual- un momento- ¿si te hubiera dicho que éramos algo más no te hubieras enrollado con Lluvia?
- ahm, bueno, no lo sé, creo que no, supongo
- ¿crees?
- pero dijiste que solo éramos amigos
- ¿para ti que somos?
- amigos
- ¿y antes?
- ¿la verdad?
- si no te importa
- si me hubieras dicho que éramos algo más que amigos no me hubiera enrollado con ella. No sabía en que punto estabamos y... Por eso te lo pregunté. Quería estar seguro de en donde nos encontrábamos
- de si tendríamos algo más
- no lo sé, tal vez- se queda callado mirándome durante un segundo y mira para abajo- pero ya está claro. Es lo que los dos queremos, ser amigos. He quedado con Marcos ¿te importa que me vaya?
- no, claro vete
Se ha ido , y yo me he quedado sola sentada pensando ¿he perdido mi oportunidad? ¿éramos algo más que amigos? ¿debí decirle que sí que éramos algo más? ¿realmente me importa?. El caso es que ahora está con mi hermana y yo no necesito más de él con tal de que sigamos siendo amigos y estemos como hasta ahora, así que hacerme estas preguntas es un poco absurdo. Aunque no sé porque me siento mal, siento un nudo en la garganta, me siento triste, con ganas de llorar.
Odio sentirme así, odio que la gente piense que soy débil y frágil. Prefiero que me odien por ser borde y fría. Me diseñé una coraza lo suficientemente dura para que la gente viera que soy fuerte y con unas simples palabras mi coraza se vino abajo. Quizás no soy tan fuerte como creo. Quizá sí que me importa solo que no sé lo que quiero. Se dice que valoras lo que tienes cuando lo pierdes, pero yo no he perdido a Pablo. ¿No se que hacer? siquiera sé si tengo que hacer algo. Me importe o no el hecho es que está con mi hermana y eso no se puede cambiar, ni lo quiero cambiar.
Mientras pienso esto suena mi móvil, es Bea. Está llorando y me está diciendo algo que no consigo entender sobre Marcos. Así que le digo que se calle un momento y que voy a su casa. Que Bea llore no es buena señal, como yo, no es dada a llorar, no llora por cualquier tontería, así que debe ser serio.
Cuando llego a su casa tiene toda la cara hinchada y los ojos todo rojos, ha intentado disimular que no está llorando por lo menos durante el corto camino de su cuarto a la puerta. Me ha cogido de la mano y literalmente me ha arrastrado hasta su habitación. Ya dentro se ha puesto llorar de nuevo mientras me contaba que Marcos se ha liado con otra, está llorando y a la vez está furiosa. Me ha dicho que se lo ha contado Mónica. Que ha llamado a Marcos y no lo ha podido negar cuando se lo ha preguntado y entonces ha empezado a gritar y a llamarle cabronazo y decirle que se fuera a la mierda, que era un hijo de puta que no se merecía estar con ella. También me ha dicho que cuando ha colgado de lo nerviosa y cabreada que estaba ha empezado a llorar hasta ahora.
Mónica, Lluvia, Bea y yo nos hemos ido a casa de Adela porque sus padres no están. Estaremos más tranquilas y solas. Lo que necesitamos para animar a Bea. Como no había muchas cosas para picar me he ido al supermercado.
¿Alguna vez te has sentido como un alma sin cuerpo? así fue como me sentí mientras caminaba por los pasillos del supermercado, observando a todo el mundo. A grupos de chicos y chicas comprando sus bebidas, a familias con niños pequeños, a parejas que de vez en cuando se paraban en los estantes para besarse y abrazarse, a mujeres y hombres solos mirando los helados de chocolate y las plantas. Ahí estaba yo como si nadie me viera, como si no existiera, me sentía extraña, como en un mundo a parte caminando por los estantes. Pensando en Bea, intentando imaginar si toda aquella gente era feliz. Ni siquiera podía imaginar como se sentía Bea. Se que estaba dolida, pero también se que estaba furiosa. No me imaginaba como podía haber llegado a ocurrir. Pensé que si le pasaba a ella ¿por qué no me iba a pasar a mi? ¿por qué no le iba a pasar a cualquiera de nosotras? Me sentía insignificante e inútil, por que por mucho que lo intentara no podría hacer que se sintiera mejor. Y eso me hizo sentir pequeña e insegura.
Genial lo que necesitaba para tener un día cojonudo encontrarme con el gilipollas de Marcos, Pablo, Dani y Martín. Que no me llamen, que no se atrevan a acercarse. No puedo. lo siento. tengo que hacerlo.
No quería hacerlo intenté pasar sin mirarles imaginando que no estaban ahí, pero no pude evitarlo. Fue como si una fuerza me impulsara hacia ellos. Me acerqué y aunque Martín y Dani se pusieron en medio tuvieron que apartarse. Llegué hasta Marcos y se me escapó. Un derechazo directo a su ojo izquierdo, no pude evitarlo y me alegro
- tienes suerte de que Bea no esté aquí
- ¿está bien? ¿cómo está?
- no te atrevas a hacerte el bueno
- lo siento Luna, de verdad. estaba pedo
- no es excusa
- Luna...
- eres un cabronazo y no te la mereces
Estoy harta de pensar. Estoy harta de pensar en Pablo, en Lluvia, en Bea, en Marcos. Estoy harta de pensar en mi y en todo lo que me pasa. Paso de malos rollos y de rallarme, me da igual todo. Estoy cansada de examinar y razonar todo lo que me pasa. Estoy cansada de preocuparme y de sentir que pierdo el control. Paso de lo que sucede y de los demás. Paso del mundo y de lo que pase en él. Paso de Estados Unidos y sus jodidas guerras. Paso de España y de sus ridículos políticos que no se ponen de acuerdo, ni se escuchan, ni quieren. Paso de los ecologistas que creen que luchan por un mundo mejor. Y de los puñeteros niños que juegan y chillan en mi oído mientras duermo. Paso de la gente que piensa que soy débil o insociable. Paso de los que creen que me conocen. Paso de los que se creen superiores, o más listos, o mejores. No lo sois. Paso de gastar un segundo de mi vida pensando en ellos. Paso de los terroristas por que no se merecen ni una milésima de segundo en mi cabeza. Paso de los anuncios de la tele que inventan a una mujer perfecta e irreal y que crean nombres estúpidos para todo como el metrosexual. Paso de la tele y su jodida guerra por las audiencias que me quita los mejores programas y me ponen mierdas sin calidad. Paso de los libros de autoayuda y su verborrea paternal. Paso de mis padres porque no me entienden y piensan que siempre tienen la razón. Paso de Dios y de la iglesia porque permiten que haya guerra y maldad. Paso de los que piensan que la violencia es divertida y de los que creen que todo se soluciona hablando. A la mierda con los artistas que se creen que por ser quienes son la gente les seguirá. Paso de ellos porque hacen películas y canciones de mierda que luego nos venden como si fueran geniales. Paso de O. T y su producto para subnormales. Paso de gastar un minuto más de mi vida pensando en gilipolleces. Y de cómo intentar gustar a la gente. Paso de los que miran por encima del hombro, no pienso pensar en ellos nunca más. Paso de pensar en toda esta mierda y en las series y películas americanas para adolescentes, porque piensan que el sexo es lo más importante y la gente les copia como ovejas. Paso de pensar en esos sincerebros. Y en toda la mierda expulsada por mi cerebro. Paso de pensar, estoy cansada y paso de romperme los sesos por tonterías que vienen a mi cabeza sin mi permiso y sin que yo les deje entrar.
Me levanté sudando y queriendo salir de esa casa. Me fui al parque y llevo aquí un buen rato sentada en un banco con las rodillas pegadas a mi barbilla fumando el último cigarro del paquete que me compré ayer después de darle el puñetazo a Marcos. Le veo acercarse con gafas de sol. Se para en frente de mi lo suficientemente cerca para hablar y lejos para que no le pueda dar.
- bonito día
- sí
- te he visto desde mi casa ¿qué haces aquí?
- fumar - nos quedamos mirando en silencio durante un instante -¿qué tal el ojo?
- morado, pero se curará
- lo siento
- ya, ¿puedo sentarme?- y se sienta a mi lado - ¿que crees que pasará ahora?
- no lo sé, y para ser sincera me da igual
- no he podido dormir, supongo que será la culpa
- tampoco es tan grave, te has liado con otra ¿y que? no hay que dramatizar, no se ha muerto nadie
- lo dice la que ayer me lanzó un derechazo y me llamó cabronazo
- se me fue. El ver series de adolescentes nos está comiendo el cerebro, ya no sabemos que es grave y que no.
- ¿crees que me perdonará?
- no lo sé, no soy Bea
- no he dejado de pensar toda la noche, de darle vueltas, entendería que no me perdonara
- ¿podréis ser amigos?
- que remedio, los tenemos en común. ¿qué tal tú con Pablo?
- somos amigos
- ¿no te molesta que se haya enrollado con tu hermana?
- es raro ¿verdad?
- mucho, siempre pensé que acabaríais los dos juntos. Haríais muy buena pareja
- ya





