una lluvia tibia
caía del cielo una lluvía tibia y yo estaba empapada. Con la camiseta pegada al cuerpo y ese chubasquero azul que me sobraba por todas partes que estaba tan calado que ya no servía. Mis pantalones vaqueros trazaban su propio camino de agua. Y mis zapatillas converse negras ya no necesitaban ser lavadas. Estaba de pie, en la calle, bajo esa lluvia. La gente pasaba. Me miraba. Y se preguntaba que tendría en la cabeza para estar ahí plantada chorreando mirando al cielo sonriendo. Y la respuesta era nada. Que era feliz, no sabía porqué, no tenía ningún motivo. Simplemente era feliz. Y esa lluvía tibia era lo más maravilloso del mundo.





