Admiración.
Admiro mi capacidad para soportar el dolor físico.
Va aumentando a ratos, se desvanece pocas veces, se mantiene recordándote que sigue ahí, que no se ha ido. Es un dulce reto que mortifica y desembrutece. Es la magia del dolor.
Admiro mi capacidad para ponerme en evidencia y que no me importe.
La vergüenza se deja atrás, se guarda en el cajón más bajo, en aquel que cuesta abrir y del que siempre nos olvidamos qué contiene. Debe ser la edad que no entiende de reparos.
Admiro mi capacidad para seguir pensando que estás ahí, en alguna parte...
...lástima que últimamente empiezo a valorar lo contrario.
Va aumentando a ratos, se desvanece pocas veces, se mantiene recordándote que sigue ahí, que no se ha ido. Es un dulce reto que mortifica y desembrutece. Es la magia del dolor.
Admiro mi capacidad para ponerme en evidencia y que no me importe.
La vergüenza se deja atrás, se guarda en el cajón más bajo, en aquel que cuesta abrir y del que siempre nos olvidamos qué contiene. Debe ser la edad que no entiende de reparos.
Admiro mi capacidad para seguir pensando que estás ahí, en alguna parte...
...lástima que últimamente empiezo a valorar lo contrario.
Una solución quiero
A lo largo del día se me ocurren siempre tantas cosas para anotar aquí...pero se me olvidan, no tengo tiempo para apuntarlas y sé que no volverán a aparecer en mi cabeza. Y eso me entristece. Y me lleva a preguntarme para qué sirve llevar una libreta en el bolso.
Necesito darle un empujón a esto de los desvaríos.
Necesito darle un empujón a esto de los desvaríos.
Carnival

A veces les miro y pienso si estarán así siempre, sin decirse nada. Parece que estén enfadados el uno con el otro.
He descubierto lo que quiero hacer con mi vida.
Me apuntaré al club de los bohemios y de los tristes, buscaré esquinas de bares de luz ténue y contaré historias con mi vaso delante y mi cigarro en la mano, consumiéndose en el aburrimiento sinsorgo de una charla cargada de miserias de las que hacen empatizar hasta con un trozo de madera.
Pasearé sólo los días que llueva y reservaré los de sol para encerrarme en algún tipo de frío estudio, con lámparas de luz azulada y toneladas de lienzos en blanco. A las mañanas dormiré y por las tardes beberé tés exóticos en un agradable café mientras me entero por la radio de las cosas que pasan en el mundo y pienso en lo poco que me afecta todo.
Me compraré un perro pequeño que tendrá nombre de algún famoso escritor o premio Nobel. Tiene que ser de color gris para entonar con mi apariencia y mi distancia hacia todo.
No cocinaré ni plancharé, pues las cosas importantes ocuparán mi tiempo: pensar en la vacuidad de la vida, leer tesis de chalados que quizás no lo sean tanto, recordar historias de gentes tristes y pensar en sus almas y en si no merecerían algo mejor por una vez.
Y a todas esas cosas me voy a dedicar yo.
Algo.
Algo iba a decir, pero se me ha olvidado...
Sería mentira.
Sería mentira.
Dolor clónico
Cada día estoy más convencida de que la solución es escapar. De hecho, se me obliga a escapar...maldito destino... ¿por qué tiene que hacer que el pasado más pasado regrese por sorpresa y me dé una patada en la cara?
¿Por qué...?
No lo entiendo. No entiendo por qué me persigue de esta forma, por qué me obliga a cambiar de planes, a cambiar de dirección, a volverme invisible así porque sí, porque me ha tocado, cuando ya sufrí lo mío antaño.
No quisiera enfrentarme a eso...es un dolor clónico.
[Siempre jodiendo con extrañas conexiones. Por suerte no me pilla de sorpresa y si llega ese día, me haré la tonta, como siempre. Me sale tan bien!]
Lo pienso y me entran ganas de llorar. Si le pasase lo mismo a otra persona, lloraría también. Por suerte estoy tan costipada que si lloro apenas se nota y nadie se dará cuenta. Es una suerte.
Es tan triste. Y tan injusto que ocurra, tan rebuscado e irónico...tanto! Que no sé cómo puede ser real...
¿Lo será?
Sí, lo he visto. No era una ilusión (más quisiera), era tan real como que tengo mala mala mala suerte.
Tan real como que duele.
¿Por qué...?
No lo entiendo. No entiendo por qué me persigue de esta forma, por qué me obliga a cambiar de planes, a cambiar de dirección, a volverme invisible así porque sí, porque me ha tocado, cuando ya sufrí lo mío antaño.
No quisiera enfrentarme a eso...es un dolor clónico.
[Siempre jodiendo con extrañas conexiones. Por suerte no me pilla de sorpresa y si llega ese día, me haré la tonta, como siempre. Me sale tan bien!]
Lo pienso y me entran ganas de llorar. Si le pasase lo mismo a otra persona, lloraría también. Por suerte estoy tan costipada que si lloro apenas se nota y nadie se dará cuenta. Es una suerte.
Es tan triste. Y tan injusto que ocurra, tan rebuscado e irónico...tanto! Que no sé cómo puede ser real...
¿Lo será?
Sí, lo he visto. No era una ilusión (más quisiera), era tan real como que tengo mala mala mala suerte.
Tan real como que duele.





