Lo que es
Myaku es el pulso de todo y de todos, es el ritmo que marca el correr del tiempo. Atesora verdades tan ciertas como todo lo que sabe y secretos vendidos a un postor invisible.
Se debate entre lo que piensas al leer (como ahora, en este mismo instante) y lo que en realidad quiere decir...si es que quiere decirte algo, pues Myaku vive gracias a su propio compás y sus propias reglas.
Myaku crispa menos de lo que podría crispar y en ese caldo nada a sus anchas y se enriquece de temores que ni ve ni siente pero que sabe que crecen. Se nutre, descansa y vuelve a escupir.
Vive de la realidad más real dentro de un sueño de obviedades, como un diccionario, exponiendo eso que todos saben pero que nunca está de más reseñar. Se ocupa de que no mueran los recuerdos, de que la nostalgia ocupe un lugar en el presente. Así, Myaku desvela los titulares de primera página.
No sirve de nada luchar en su contra, pues es la fuente que jamás se agota. Por todo esto y por más cosas, deja que tu Myaku salga. No podrá más que hacerte ver lo que ya sabes.
Se debate entre lo que piensas al leer (como ahora, en este mismo instante) y lo que en realidad quiere decir...si es que quiere decirte algo, pues Myaku vive gracias a su propio compás y sus propias reglas.
Myaku crispa menos de lo que podría crispar y en ese caldo nada a sus anchas y se enriquece de temores que ni ve ni siente pero que sabe que crecen. Se nutre, descansa y vuelve a escupir.
Vive de la realidad más real dentro de un sueño de obviedades, como un diccionario, exponiendo eso que todos saben pero que nunca está de más reseñar. Se ocupa de que no mueran los recuerdos, de que la nostalgia ocupe un lugar en el presente. Así, Myaku desvela los titulares de primera página.
No sirve de nada luchar en su contra, pues es la fuente que jamás se agota. Por todo esto y por más cosas, deja que tu Myaku salga. No podrá más que hacerte ver lo que ya sabes.
Qué triste
Qué triste es no verte y qué triste no encontrarte cuando te busco deseando no hacerlo.
¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
La tristeza que amo
Adoro estar triste si es porque pienso en tí, si es porque me llegan recuerdos, si es porque imagino que te encuentro.
Adoro estar triste por tí, por todo lo que fué y por todo lo que no fué ni será.
Adoro estar triste por pensar que estarás mejor si yo no estoy, por creer que fué mi culpa, aún cuando no es así.
Adoro estar triste porque de pronto me acuerdo de tu cara, tan olvidada ya, desdibujada. Y esas palabras, sólo tuyas. Y esas manías, sólo tuyas.
Y esa risa.
La adoro.
*no, no sabéis de quien hablo.
Adoro estar triste por tí, por todo lo que fué y por todo lo que no fué ni será.
Adoro estar triste por pensar que estarás mejor si yo no estoy, por creer que fué mi culpa, aún cuando no es así.
Adoro estar triste porque de pronto me acuerdo de tu cara, tan olvidada ya, desdibujada. Y esas palabras, sólo tuyas. Y esas manías, sólo tuyas.
Y esa risa.
La adoro.
*no, no sabéis de quien hablo.
Tonterías.
En el mundo hay tanta gente...
... y todos dicen tantas tonterías!
Un vestido
Aquella noche se puso su traje de princesa y recorrió senderos por los que ya otras veces había andado. Sin embargo, todo parecía tan nuevo...incluso su vestido parecía brillante y pomposo, recién salido de las manos del mejor sastre.
Así que caminó erguida y orgullosa de aquellas ropas suyas, viejas y al mismo tiempo hermosas y elegantes; ropas que harían ver a todo el que mirase que quien las lucía era una princesa.
Y así, embriagada por la magia de su cuento, se terminó el helado y regresó a su cama sin guisante.
Así que caminó erguida y orgullosa de aquellas ropas suyas, viejas y al mismo tiempo hermosas y elegantes; ropas que harían ver a todo el que mirase que quien las lucía era una princesa.
Y así, embriagada por la magia de su cuento, se terminó el helado y regresó a su cama sin guisante.
Plastidecor
Solemos despreciar los oídos de las esquinas, las miradas de los indiferentes, los minutos de oportunidad. Solemos pensar que lo mismo es ahora que dentro de un rato, que un tropezón es un pequeño accidente y no un contratiempo que puede acarrear tras de sí un montón de cambios en tu día, en tu vida.
Puede que te cruces con alguien a quien no ves desde hace tiempo y también que no ocurra por pararte un minuto frente a un escaparate. Puede que tu no veas a esa persona, pero alguien lo haga y te diga que está bien o que tenía mal aspecto.
Puede que alguien lea algo o escuche algo y te hable de esas cosas que ocurren y que no ves y de las que te gustaría enterarte por otros métodos.
Por fortuna esos ojos, esos oídos, esos minutos de oportunidad a veces se aprovechan y me quitan el gran peso de encima de pensar en que hago mal por actuar como lo hago y me hacen darme cuenta de que quien más se queja es al final quien menos tiene de víctima.
Estas navidades juguemos al juego de los sentimientos. Son como los plastidecor: no se rompen, no te ensucian y los puedes borrar.
Puede que te cruces con alguien a quien no ves desde hace tiempo y también que no ocurra por pararte un minuto frente a un escaparate. Puede que tu no veas a esa persona, pero alguien lo haga y te diga que está bien o que tenía mal aspecto.
Puede que alguien lea algo o escuche algo y te hable de esas cosas que ocurren y que no ves y de las que te gustaría enterarte por otros métodos.
Por fortuna esos ojos, esos oídos, esos minutos de oportunidad a veces se aprovechan y me quitan el gran peso de encima de pensar en que hago mal por actuar como lo hago y me hacen darme cuenta de que quien más se queja es al final quien menos tiene de víctima.
Estas navidades juguemos al juego de los sentimientos. Son como los plastidecor: no se rompen, no te ensucian y los puedes borrar.





