- Pues un cuadro de Madrazo
-Dios, sois calcadas
- Sip, curioso eh?
- Y no te da miedo?
- Miedo?
- ¿Y si eres una reencarnación?
- De una condesa del siglo XIX?
- Si
- No noto escalofríos por la espalda
- ¿No?
- No.

- Nena, he descubierto cosas sobre la Condesa de Vilches
-¿Descubierto?
- Sí. Bueno, he googleado un poco
- Mari, ya te he dicho que era solo una curiosidad
- Salía de fiesta y (quizá cuando estaba de resaca) le daba por escribir. Sigues sin asustarte
- Yo no escribo
- Todo esto es muy raro
- Estás enferma
- Y tú reencarnada
- Lo que tu digas
Entiendanme, después de tanto tiempo sin darle a las teclas se acumula.
No, no pretendo darle a la frase ningún doble sentido.
El otro día hice algo que ya apenas recordaba.
Besar.
Besar sabiendo positivamente que eso era todo lo que iba a pasar esa noche, besos y caricias externas. Absolutamente nada más.
Dirán algunos que es algo que se echa de menos y que hice bien en pararlo ahí.
La verdad es que si le quitas las mariposas, las flores, los círculos de colores y la cantidad de endorfinas o la mierda que sea lo que sueltas en esas condiciones (no, por favor, no nos pongamos obscenos)...
Si le quitas todo eso lo que queda realmente es un santo calentón.
Así que centrémonos en las cosas bonitas.
Me encanta el juego, el prebeso. Es lo más mágico de todo, pasar la noche tonteando, riendo, bebiendo de su copa y dedicándole alguna que otra mirada de soslayo.
El saber que va a pasar pero no saber cuando.
La espera.
Y se hace mucho más divertido cuando ya conoces a esa persona con anterioridad.
Porque crea más incertidumbre.
Hablar toda la noche sin saber si son confesiones de amigo borracho o simplemente otro tipo de intenciones mucho más físicas. Mientras el ambiente casi se saborea, dulzón, un montón de señales químicas que se huelen a metros de distancia.
Aunque se permita fumar en el local.
Y la excitación va en aumento.
La música está alta y él se agacha (en mi caso se agacha mucho) y te habla al oido. Te pasa una mano por la espalda como si se hubiera caído o te sostiene con fuerza por si eso agudiza tu oído. Luego bailas.
Y el alcohol hace su trabajo y te te sientes la reina de Saba (¿se escribe asi?). Y lo sientes acercándose por detrás. Más endorfinas. Y te agarra o se queda a una distancia poco prudencial. Y empiezas a bailar para él. Y vuelves a beber y él vuelve a hablar
Y cuando ya ha pasado tanta noche que se oyen las gaviotas llega el momento de la verdad. ¿Te irás en Taxi?
Y cuando se ofrece a llevarte sabes que acabas de ganar la partida. Como con una escalera de color en cada mano.
Pero cuando llegas y el coche para vuelven a asaltarte las dudas.
(Quizá se le está pasando el colocón)
-Bueno, dos besos, ya te veo por ahí si eso
(Ahí viene, beso de rigor en la mejilla, es tu turno, ve a la mejilla, no seas tonta, ve a la mejilla directa)
Pero se para el tiempo, como diria Hiro Nakamura, y tú salvas a la cheerleader (a.k.a. porrista) y al mundo y lo que haga falta porque unos labios se interpongan entre los tuyos y tu objetivo.
Y sucede
Y cuando abres los ojos tienes 15 años, un subidón que ya quisiera la cocaína y la respiración entrecortada...
Y dejas que suceda una y otra vez, y le muerdes y te muerde y el ambiente se va calentando más de lo debido.
Y en ese momento es cuando llega el calentón. Tratarémoslo en posteriores entregas
Permanezcan...
...atentos
Un nuevo ciclo se avecina, eso parece.
Por un momento ha parecido que el aire volvía a llenarme los pulmones pero solo ha sido una bocanada para aguantar sin ahogarme.
En todo este tiempo que he permanecido callada, en todos los sentidos y con todos los sentidos, he vuelto a perder la consciencia como jamás pensé que volvería a hacerlo, he cerrado partes del folletín barato en que se está convirtiendo mi vida, he hecho el ridículo, he vuelto a sentir celos absurdos, inconsistentes, intolerables, injustos e inadmisibles…
Es probable que haya vuelto a amar y haya vuelto a olvidar. Quizá solo me he vuelto a ilusionar y he vuelto a despertar. Como todas las decenas de veces que lo he contado y las miles que lo he vivido.
Dejar testimonio de todo esto es difícil. Es difícil de expresar sin que suene pomposo y recargado, como casi todo lo que acabo escribiendo.
De todas las veces en las que me han herido, de una forma u otra, esta ha sido sin duda la más extraña de todas.
Por primera vez en mi vida no he sabido si sentirme dolida o aliviada, ha sido como cuando terminas de hacer una mudanza. Tu cuerpo está dolorido, te tiembla el pulso, estás agotado, empiezas a echar de menos todo lo que tenías antes, tu antiguo cuarto, tu barrio y tu gente. Pero por otra parte te sientes ilusionado y aliviado. Tienes nuevos vecinos que conocer y ya has movido todas las cajas y has subido todas las escaleras. Sabes que te va a llevar unos días recuperarte pero que vas a estar bien.
Es mucho más difícil cuando lo único que te dicen es que no es el momento. Con lo fácil que sería, mintiendo o diciendo la verdad (it’s the same), simplemente decir que no hay ningún sentimiento que respalde el riesgo. Al menos así podría echarle la culpa a alguien, aunque fuera a mi misma. Pero no, échale la culpa al karma, al destino o a todas las películas de amor que le hicieron ver de niño. No es el momento es más el final de una precuela de cualquier película de Meg Ryan y Tom Hanks. Ja. Y dice que es él el que se encuentra en medio de un chiste universal. Eso suena más a Reality Bites o cualquier otro trabajito de Ethan Hawke.
Whatever, quizá esto me haya traído de vuelta a la yo que conozco.
De momento esta noche, después de mucho tiempo sin hacerlo, voy a dejar que el tehachecé y una Guinness tomen el control.
Me lo he ganado.
Aunque solo sea por haber tenido la gentileza de esperar la respuesta.
Ese hombre, atractivo lo que es atractivo-canon-de-belleza pues no es. En absoluto. Para mi tiene su encanto pero está más basado en recuerdos y mitomanía que lo que en lo que es el sentido de la estética. Imagínense, por ejemplo, a ese amigo (tiene que ser alguien que no te caiga mal) que tienen con quien JAMÁS pasaría una noche desenfrenada. Venga, alguno tiene que haber.
Bien
Ahora imagínenselo con un foco de cualquier color del parchís apuntándole desde arriba a su izquierda. El resto casi a oscuras, excepto otros cuatro o cinco focos, algunos fijos, otros en movimiento, pero que den menos luz que los de las verbenas, por favor. Ahora súbanlo a un escenario que le quede a usted como mínimo razonable a la altura de la cintura.
Perfecto.
Ponganle en medio de un grupo de rock. Pero no como un fan que han subido al escenario sino con cara de seguridad, como si perteneciera a él, y rodeese usted de cientos de personas gritando y apuntando las manos hacia el escenario.
Perfecto.
Ahora póngale un guitarra, que la música empiece y añádale un poquito más de seguridad, sabe que lo va a hacer bien, sabe que todas esas personas están ahí por él y sobre todo sabe que se lo merece
Empieza a tocar, lentamente, mirando la guitarra, con la cabeza levemente inclinada hacia abajo, o mirando al vocalista sin prestar ni la menor atención a como se deslizan sus manos por las cuerdas...
Añádanle media hora de concierto para que el sudor y la emoción se hayan apoderado de él por completo, tarareando la canción de ese momento, cuando la guitarra parece no ser más que un apéndice de él mismo y empiezan a caer gotas resbalando por su pelo
Se lo follarían allí mismo, sin miramientos.
Y si le ponen el pelo medianamente largo se lo follarían twice.
Lo sé, es traumático
Alguna resabidilla, como mi amiga Luisa, dirá :
- Solo pasa con las guitarras. Mi novio se apuntó a maracas cuando se lo comentaste y nada
- ¿Pero tu novio no era arrítmico?
- Y con parkinson
- Dios. Este es sin duda un caso singular
- Of course
Pues no
Luego cada una tiene su fetiche personal.
Las hay que se mueren solo pensando en un baterista, otras que les ponen más las cuerdas y otras que son capaces de distinguir si las gusta más el del bajo que el guitarrista.
Sea como sea y sea quien sea a todas nos ponen los músicos.
A TODAS
Y que me falla la sociología.
No sé cual de las dos cosas me duele más.
Lo cierto es que lo tenía merecido.
En otro orden de cosas he podido ver el video de Miranda en la tele y creo que mi excompi tenía razón y van a ser número uno de los nosecuantos principales.
Os diré que he visto el trailer de la tercera temporada de House porque si os dijera que he visto el primer episodio estaría admitiendo que he cometido un delito. Y nada más lejos de mi intención. Hablo por supuesto de cometerlo. Ahí os dejo todo lo (legal) que he visto.
El sábado perdí todo mi gusto musical, mi saber estar y mi compostura y salí con zapato plano a bailar a bisbal y reguetón al ritmo de los hielos hasta caer extasiada y probablemente enferma por haber sometido a mi cerebro y mis oidos a tal tortura, a las seis de la mañana.
Aprendí ese pequeño truco para bailar ese tipo de cosas que consiste en que los hombros vayan al revés que la cadera. Cadera atrás, hombro delante, ojo lujurioso, cante de estribillo y copa en alto.
Todo lo que se necesita para triunfar en un solo movimiento...
Increible pero cierto, la que habla se despeinó, sudó y shaked that thing mientras Marc Anthony la animaba gritando que valió la pena...
Dudo que mis amigos me vuelvan a hablar después de esta confesión.
En mi defensa diré que les he visto hacer cosas peores por culpa del alcohol. Miento, no puede haber nada peor.
Lástima que encima me lo pasara pipa.
Y es que esto de que nadie te conozca en cinco kilómetros a la redonda empieza a tener su punto.
Entiéndanme bien. Amo Madrid, lo adoro y lo echo de menos tanto que me duele. Tengo una foto de Atocha de fondo de escritorio. Pero Alicante, con su permanente ambiente guiri, su puerto de bachata y su casco antiguo de pub oscuro me está dando la libertad de hacer cosas que JAMÁS haría en Madrid.
Ni por un chute de morfina en la médula.
Primero porque no tendría con quién.
Y segundo porque sería toda una falta de respeto a todos aquellos madrileños de adopción o por derecho que tendrían que volverme a ver tarde o temprano en esa maravillosa ciudad que en el fondo se queda pequeña.
Total, que acabé el sábado rendida a los pies de un banco, mirando al mar y hablando con un grupito de jovenzuelos de despedida de soltero.
24 años tenía el condenado.
Los amigos por ahí rondaban.
Todo eso y una mano rota.
Si, tengo una tendenitis y la mano vendada
Acabo de cogerme mi primera baja laboral.
Y no se crean que ha sido facil, un mundo de papeleos, caras largas, ventanillas y negativas que ha durado tres días.
Y un mundo de bromas al respecto del origen de mi tendinitis al entregar la baja en el trabajo.
Ah! También me he comprado esto:

Estoy segura de que cambiará mi vida.
Primer día para ser más concretos. Estoy tan sumergida que acabo de llegar a Alicante y el viernes volveré a hacer un viaje relámpago a Madrid para favorecer el segundo día.
Tan sumergida que me estoy ahogando.
Lo bueno es que tengo las defensas por las nubes y estoy segura de que este fin de semana el Lactobacilus anti Liebe entrará en acción a lo bestia y volveré a mi estado natural. No quiero perder ni una solita de mis neuronas.
¿Y por qué, se preguntarán hábiles ustedes, he llegado a esta conclusión? Porque he pasado la maravillosa barrera de “la tía esa genial con la que te ríes tanto”.
Sí, esa soy yo. Lo he sido muchísimas veces, cientos, miles.
Cuando quieres a alguien (querer como posesión no como amor, lo quieres encima, debajo, de lado, en la ducha, en la cama, en la encimera de la cocina, en el probador del Corte de ingles…) lo peor que te puede pasar es caerle bien.
Y yo tengo la desgracia de caer bien. Tan sumamente bien que da miedo joder esa amistad por algo que puede no ser nada.
He escuchado esa excusa muchísimas veces, cientos, miles.
Me gusta. Un montón. De hecho ha conseguido que recupere la fe en el género masculino y vuelva a ser más hetero de lo que me gustaría.
Y yo para él soy simplemente genial. Me lo ha dicho. Soy una tía genial. Soy la leche. Soy lo más, la reina del mundo…
… de las tías esas con las que te ríes tanto.
Debería dejar de ser tan simpática.
Pero incluso después del chaparrón que supone que un tío, en plena borrachera, lo mejor que tenga para decirte sea que “Eres una tía genial” yo lo seguí intentando.
Le tengo ganas.
Muchas.
Así que la cosa se fue poniendo tranquila y conquistamos el sofá para los dos, uno al lado del otro, yo guardaba la esperanza de no dormir sola esta noche.
Pero como en todo acto social siempre hay algo o alguien que rompe la magia (puede que solo sea el virus Liebe el que habla). En este caso fue mi siempre querida prima (a la que adoro desde que nació) la que soltó la frase que rompía el hechizo que yo tarareaba como una plegaria:
- Prima, qué haces que te estoy viendo… que siempre que vienes te enrollas con un amigo mío
Eso, a parte de ser mentira (solo ocurrió con una persona y hace ya tiempo de todo aquello), es una verdadera frase rompe hechizos. Y una putada.
El ambiente se tensó, yo me incorporé, el cogió un cigarro y el resto de la congregación hizo como que no había oído nada.
Así que en el resto de la noche yo luché por recuperar el ritmo cardiaco y él actuó como tenía que actuar, fumando y riendo.
Y corroborando que soy una tía de puta madre. La Reina del mundo de “las tías con las que nunca tendrías nada pero que te caen de puta madre”.
Al menos soy una reina.
Así que el fin de semana escote, tacón alto y cartel luminoso.
Y espero que mi prima se calle la boca
Además es una putada.
No basta con darte cuenta de que te haces mayor, con ser consciente de que hace un porrón de años que llegaste llorando al mundo. No basta con acordarte de todo lo que te queda por hacer y de todo lo que habías pensado hacer antes de cierta edad. No basta con que todos tus planes de vida se hayan ido por el retrete del costumbrismo. No.
Encima tienes que celebrarlo.
Celebrar un cumpleaños debería estar prohibido a partir de los 25.
No solo porque en la mayoría de los casos no sea un motivo de celebración sino porque llegados a cierta edad cada día cuenta. Sobrevivir en este mundo sin pegarte un tiro es todo un triunfo. Día tras día.
Pero ya que la gente se empeña, deberían de tomarse una serie de medidas para que el cumpleaños sea realmente un día que celebrar.
Por ejemplo, debería estar prohibido trabajar el día de tu cumpleaños y el día siguiente. Debería estar contemplado en el calendario laboral. Tu cumpleaños y su correspondiente resaca deberías pasarlo en casa rodeado de tus amigos y familiares. Nada de tenerte que levantar a las seis de la mañana. Eso hace que no tengas ganas de celebrar la vida, más bien te hace odiarla. Y más si es lunes.
Un equipo de médicos especializados, llamemoslo "El Gabinete Médico de Cumpleaños", GAMECU, debería ocuparse de que tu salud no te arruinara ese día tan feliz. Porque la salud es una hija de puta y se encarga de joderte las celebraciones más importantes haciendo, por ejemplo, que te baje la regla el día de tu cumpleaños o que te salga ese herpes en la cara que llevaba sin aparecer años, dormido, esperando el mejor lunes para atacar tu autoestima.
Así mismo un Comite de Alegría para Cumpleaños Ajenos (no pienso juntar las siglas, ya es bastante obvio) debería encargarse de llamar a todos aquellos de esos amigos que bastante tienen con seguir acordándose de que están vivos y recordarles tu cumpleaños. Eso ahorraría muchos enfados y dolimientos innecesarios en esas fechas tan señalada para ti.
La Asociacion Anti Capullos se encargaría de mantener alejadas de ti a aquellas personas que pueden arruinarte las ganas de vivir. Un taxista borde, un segurata amargado que ve en su arma un alargamiento de su pene, un guaperas por convencimiento (no por realidad) que se cree el amo del mundo, un sindicalista de pro que deja claro a sus compañeros que es un tío liberal y antiglobalilzación que fuma porros y pasa de los convencionalismos (jocomomolastío) y escucha Siniestro Total mientras está calculando cual va a ser su siguiente movimiento para lamerle el culo al jefe mientras a ti te calienta la cabeza con las horas extras para que explotes por algún lado y seas tú quien le quite la mierda de encima y le deje el camino despejadito para el ascenso (me encantan, son ya tan predecibles...) y toda esa borágine de gente indeseable que habita el mundo en el que vives.
Los regalos de tu cumpleaños deberían estar pensados para quitar de tu vida todo lo que ha hecho que no sea tan feliz como debiera. El corazón aún sangrante de algún exnovio hijo de puta, la carta de despido de aquella zorra que te estuvo machacando durante meses de 9 a 7, el dedo corazón de Arbustito, el bronceador solar de Zaplana... no sé, objetos que realmente hayan influido en tu vida para que tú les des el uso que merecen.
La fiesta de cumpleaños no debería coronarse con una tarta con velitas. Cuando eres pequeño las velitas son un riesgo, es algo que te recuerda que el riesgo es parte de la vida. Se tiran todo el año advirtiéndote que el fuego no es divertido, que causa dolor y que solo lo podrás manejar cuando seas mayor. Sin embargo el día de tu cumpleaños lo ponen a tu servicio, para que lo domines y lo apagues. Para que seas su dueño durante unos minutos.
Cada uno que saque sus conclusiones pero se me ocurren un montón de símiles que podrían hacer las veces de fuego a partir del cuarto de siglo...
Cada uno que escoja el suyo (se admiten sugerencias).
Si todo esto fuera mínimamente posible yo me sentiría más contenta y felíz que una mujer en un anuncio de compresas. Vería flores y oiría cantar a los pajaritos. Saldría a la calle con la sonrisa puesta, pasearía por la playa con alguna canción ñoña de fondo y bailaría con mi vestido rosa mientras cruzo los semáforos. Porque entonces me daría igual tener veintiseis años y trescientos sesenta y cuatro días que tener veintisiete pero sabría que al menos un día al año pordría descansar de tanto indeseable...
Pero mis ojos no podían separarse de este recorte:

Al principio pensaba que se trataba de un fotomontaje. Pero no. Quién te ha visto y quién te ve, ABC, siempre arrimado al sol que más calienta, de cara o de espalda según quién te mime mejor.
Viva la república. Con dos cojones.
Pero la edición sevillana, con eso de que pilla más cerca de Marruecos, unida al frente nacional.
Aquí hay para todos. Una de cal y una de arena que hay que tenerlos a todos contentos. No sabemos quién va a ganar la guerra.
Es como si una republicana quisiera ser reina... Inconcebible.
Pero esto es España, ole y ole, aquí presumimos de valientes por ponernos frente a un animal drogado (ojo que ni critico ni defiendo la "fiesta nacional", solo hablo de los fraudes que la rodean) y por eso nos pagan una pasta, que nos estamos jugando la vida.
Este paraíso otrora lleno de gallinas en los autobuses y alemanas en las playas está ahora a la cabeza del progreso (jajajajajajajajajajajaja, ahí me he pasado un poco).
Somos un crisol de culturas en pacífica convivencia. Lo mismo da que seas blanco que negro...
No.
Es el país de la doble moral. Y lo del ABC es tan solo un ejemplo de cada uno de nosotros. Los catalanes son unos cabrones porque quieren pagar menos pero si fuese nuestra comunidad la que se librara del toro tendríamos mil y una escusas y razones.
Es una pena y una vergüenza.
Y lo peor de todo es cómo lo asumimos, lo digerimos y lo comprendemos.
No nos parece mal. Incluso cuando el que se jura el más antiglobalización y ecologista del planeta (todos tenemos un amigo así) habla de sus planes si le toca la primitiva no nos extraña que se vaya a comprar una casa en el centro y un cochazo de esos que pasan de 0 a 100 si pestañeas.
Y es que por mucho que nos joda, aquí y en todas partes el ser humano es el ser humano.
Solo que alguno que otro retiene un poco de integridad y no se llena la boca hablando del reparto de la riqueza, de lo bonito que sería que todos tuvieramos lo mismo y de lo que sufre pensando en los pobres negritos africanos que se mueren de hambre. No. Alguno que otro es consciente de lo que quiere para sí mismo, de lo que importa el dinero y de lo que es capaz para conseguirlo.
Esos son los malos, los que día a día criticamos y tachamos de fascistas. Incluída yo. Son aquellos que me hacen hervir la sangre porque solo se preocupan de si mismos.
Esos son realmente mejores que muchos de nosotros. Al menos tienen las agallas de decir lo que piensan
Pues bien, desde que me mandaron a Alicante, salvo por el moño y la falda de tubo (y el sueldo) soy una de ellas.
De Lunes a viernes duermo en el Meliá y el fin de semana visito el aeropuerto para poder llegar a mi casa en Madrid.
Y seguirá así hasta que, por fin, me den el piso prometido en esta, mi nueva ciudad de residencia.
Y he de decir que estoy hasta las narices.
Echo de menos a mi gata, a mi intimidad y a mi ordenador.
Tengo el estómago hecho un baile y he debido de engordar cinco kilos
Estoy harta de hacer maletas, deshacer maletas y poner lavadoras. Estoy cansada de planchar con este maldito calor y de oir el repique del cabecero de la cama de la habitación de al lado contra la pared.
Ya me he cansado de ver national geografic, de leer gratis La Razón (el planfetismo está de moda últimamente y se ha dejado de hacer periodismo para hacer publicidad) y del quick coffe que te regalan a las siete y media mientras esperas al taxi.
Y es que todo es muy bonito cuando sale en las películas pero cuando pasa a ser una realidad rutinaria y diaria pierde toda la magia para convertirse en un infierno.
No me malinterpreten, el no tener que cocinar ni hacerse la cama está muy bien. El llegar después de trabajar y llamar al servicio de habitaciones, que te sirvan, te mimen, te cuiden y te cambien sábanas y toallas a diario es una verdadera gozada. Pero como todas las cosas buenas de esta vida te hace renunciar a un montón de otras cosas que echabas de más hasta que se pierden y las echas de menos.
Incluso noto la falta de la vecina cotilla que velaba por mi seguridad cuando algún hombre desconocido para ella me acompañaba por las escaleras camino de mi casa. Aunque fuera mi tio...
Quiero volver a quejarme de lo de siempre
Y realmente me encantaría volver a entrar en esa rueda de autolástima en la que me encanta girar cuando estoy premenstrual.
Pero no creo que sea buena idea, porque bastante tengo con saberlo como para encima recrearme en ello una y otra vez.
Así que en vez de eso os diré que he conocido los ojos más inalcanzablemente azules que jamás podré volver a ver, que no tenían nombre pero sí sonrisa. Que he vivido un día de anuncio que comenzó cuando buscaba mi tarjeta de embarque y mi cartera ha caido al suelo desperdigando todas las monedas por el aeropuerto de Alicante y el americano más americano que he podido conocer se ha agachado a ayudarme, cerca, tanto que he podido descubrir el carnet de identidad de su colonia (Loewe, ya la conocía de antes, gracias) y por el cuello de su camisa he podido adivinar sus abdominales. Un cuerpo escultural justamente bronceado de más de metro ochenta que debe sudar testosterona, con una sonrisa blanca y sincera y ese aire de metrosexual despistado con dinero para gastar en si mismo que me encanta.
Su pelo rubio ni muy largo ni corto y su barbita de dos días no tenían nada que hacer al lado de esas manos seguras y fuertes de dedos largos y manicura perfecta que rozaron mis dedos rechonchos y lo que no puedo morder de mis uñas al pasarme una moneda de dos euros. Los dos agachados, yo mirándolo a los ojos como solo se puede mirar cuando estás a punto de violar a un hombre y él levemente sonrojado, recogiendo monedas, siendo consciente de que en ese momento para mi ya podía caer una bomba nuclear que no tenía la más mínima intención de moverme. Y devolviéndome la mirada consciente de su coqueteo y mis ganas y de lo imposible que era que fuera a verlo de nuevo. Unos vaqueros medio gastados que se asentaban justo debajo de unos imaginables huesitos en la cadera y que, como pude averiguar más tarde, cuando se dio la vuelta para siempre, guardaban el culo más perfectamente moldeado que una mujer puede imaginar en su vida. Y así, en ese escaner, pasó el minuto más largo de mi vida detrás del cual se incorporó dejándome en una postura bastante vergonzosa, prácticamente de rodillas frente a él, orando al Dios de dioses, a mi particular becerro de oro. Y sin dejar de sonreir me tendió la mano para ayudarme a incorporarme y a salir de mis pensamientos que en ese momento de puro sucios eran negros. Y la acepté y me incorporé apoyando todo mi peso en los pobres tacones para que me notara mucho más ligera de lo que jamás llegaré a ser y solo conseguí tambalearme logrando que pusiera su otra mano en lo que se podría definir como mi cintura si la tuviera. Y tras eso por mi parte, solo un mal pronunciado "thanks" y un completamente sexy y perfectamente acentado " de nada" como respuesta.
Y el mismo avión con el mismo destino y cuatro asientos que nos separaban pero que me dejaron embobarme durante una hora viéndole dormir. Ni siquiera las turbulencias que lo despertaron me hicieron salir de mis fantasías.
Y después una hora y una cocacola light a medias esperando las maletas. Y la gente protestaba a mi alrededor y hablaba de reclamaciones y denuncias mientras yo daba gracias a Dios por permitir que Iberia siga existiendo y aceptaba la botella y posaba mis labios en el sitio exacto donde él había bebido antes para poder tener el más mínimo contacto con el calor de su boca. Y él hablaba de España, de las españolas, de sus vacaciones, de los sanfermines, de lo mal que le parecía el toreo, de lo mágico que era tener siglos de Historia y de lo orgullosos que deberíamos sentirnos los europeos de poder disfrutar de todas esas cosas. "Proud", decía. Y yo le traducía su spanglish casi robóticamente mientras no podía parar de imaginarmelo diciéndome obscenidades en inglés al oido con esa voz casi rota agarrando mi cara con una de sus manos y bajando la cremallera de mi falda con la otra
Y yo intentaba hablarle de lo mucho que me gustaría conocer Estados Unidos y mi patético dominio del inglés.
Pero Iberia no es perfecta y la T4 no es el Edén y la cinta empezó a girar y yo me avergoncé de mi maleta de Mickey Mouse mientras él bromeaba al respecto y él recogió la suya. Y los dos salimos juntos del aeropuerto. Y cuando cruzabamos la puerta de "Llegadas" y recorrimos el paseillo que forma la gente que espera a sus familiares y novios y el conductor con el cartelito de "Señor Fernandez" yo me sentí la mujer más envidiada del mundo.
Finalmente un beso por mejilla con su mano en mi cuello y un taxi nos separaron para siempre.
Y sí, cuando finalmente llegué a casa y recordé en un momento, segundo a segundo, lo que había vivido, tuve un orgasmo. Sin ayuda.
Con esto tengo para toda una vida de felicidad y recuerdos.
Viva América y sus ascendentes, sean de donde sean
La gente no deja de sorpenderme.
Para mal.
Pero al menos no me aburro.
La decepciones te las llevas a diario. Lo más triste de todo es que al principio te echas la culpa, crees que fueron suposiciones o que tu mente te jugó una mala pasada. Y una mierda. Sé que los que le conocen no van a estar de acuerdo conmigo y sé que voy a parecer una obsesa, una imbecil o en el peor de los casos una deseperada. Pero sé lo que ví, se lo que oí y sobre todo sé lo que sentí así que ahora no me vengan con cuentos.
Me he llevado suficientes desengaños como para saber distinguir cuando alguien tiene o no tiene interés. Y lo siento mucho por él, sus creencias, su novia y su carnet de las nuevas generaciones del pp, pero tenía interés.
Sí, fue por el alcohol, pero no por mi parte.
De lástima a lástima. De pena a pena y de decepción en decepción. Ya ni me acuerdo el tiempo que llevo así.
Lo que pasa es que esta vez, en vez de deprimirme, lamentarme y autolastimarme y castigarme me lo he tomado por las buenas y lo que tengo es ganas de darle una ostia. Las cosas como son.
Tengo y tiene la suerte de que a mi estas cosas, por la experiencia que llevo acumulada, se me pasan rápido y que soy más dada a conservar amigos que a coleccionar amantes, examantes, exposiblesamantes o exgilipollas...
...y sobre todo tiene y tengo la suerte de que hoy han empezado las rebajas.
Así que en vez de armarme con un machete he cogido mi American Express Corporate y me he lanzado cual hombre bala al centro comercial Principe Pío. Modelito nuevo de la cabeza a los pies. Me he teñido el pelo, me he comprado una camiseta, una falda, unos zapatos y un bolso.
No ir a la carcel no tiene precio, para todo lo demás, American Express.
Además ahora me duelen demasiado los pies como para quejarme por otra cosa.
Sí, duele y no, no tengo ni pizca de ganas de reirme pero me juré una vez que no volvería a sufrir y no tengo la más mínima intención de hacerlo. tengo 26 años y mucha vida vivida para que me afecten estas cosas más tiempo de lo necesario. Y mucha vida por vivir para que otro gilipollas venga y me la joda por un simple "Te acompaño a casa". No, queridos amigos, ya soy mayorcita para andar besando ranas y pensando en príncipes.
Vuelvo a mi estado aséptico sin sentimientos en el que todo el resto de mi vida iba a ser unipersonal.
Cada vez me doy más cuenta que en mi cama de 1'50 no hay sitio para dos.
Y en mi corazón y en mi memoria hay overbooking. No hay cabida para ningún pasajero más
Ni ahora ni en toda la temporada alta.
Y es que una, señores y señoras es imbecil. Es algo que me viene de serie desde que nací y que se fue acrecentando con un par de traumas y tres o cuatro complejos.
Tengo la mala costumbre de pensar que los hombres que me interesan se pueden fijar en mi para cualquier cosa salvo para todo lo relacionado con el sexo y que cualquier proposición que se me haga al respecto es de todo menos en serio. Una broma, un coqueteo. Y lo más gracioso de todo es que soy muy dada a ese tipo de coqueteos y vaciles cuando tengo absolutamente claro que no va a pasar nada.
Eso hace que la gente piense que soy una mujer que entiende perfectamente el juego, que sabe perfectamente qué es lo que un hombre le está pidiendo y que no se anda con gilipolleces.
Pero nada más lejos de la realidad.
Cuando la situación es propicia y la persona me gusta mis neuronas entran en estado vegetativo y vuelvo a tener quince años...
El ser humano tiene una serie de protocolos de actuación basados en gestos y frases que generalmente hacen que el interlocutor comprenda a la perfección lo que se le está pidiendo.
Lo hemos visto en películas y series, lo hemos leído en el Pronto y lo hemos vivido en más de una ocasión.
Frases como "¿salimos fuera a dar una vuelta?" suelen dejar bastante claras las intenciones que tienes.
En mi caso no.
-Voy a pedirme un cubata ¿quieres algo?
- De beber no
- Pues aquí no sirven nada más que bebida, ¿quieres un cigarro?
Este es solo una de las muchas situaciones propicias que corté de raíz el viernes.
-¿Quieres que te acompañe a casa?
- Estoy borracha pero voy en taxi, creo que puedo ir sola, gracias.
Creo que cualquier comentario al respecto sobra.
Tras comentar el tema con algún que otro amigo común y con mi adorada Fataliax hemos llegado a las siguientes conclusiones:
1.- Hablamos demasiado
2.- Soy imbecil
3.- Él tampoco es que sea el hombre más lanzado del universo
4.- Es lo mejor que podía haber pasado dadas las circunstancias
Pero me jode. Me jode porque me gusta, porque me duele el no saber que podría haber pasado, porque estoy casi segura de que cualquier próximo viernes que podamos volver a beber juntos él no se acercará y yo estaré demasiado tensa para dar el primer paso. Porque ahora sé que ya no hay nada que hacer.
La he cagado. Y ningún mail, ni mensaje, ni conversación va a poder cambiarlo.
Y sí, es una verdadera lástima.
No, no es por el alcohol. No es tan dificil de creer. Te empeñas en pensar que para mi no significas nada, que eres simplemente un compañero más, que te odiaría si te conociera. Pues yo sigo creyendo lo contrario. Y sí, esta noche me moría por besarte. Hace mucho que no siento nada por nadie. Quizá demasiado. Eso me ha llevado a muchas cosas, me ha cambiado y me ha hecho incapaz de añorar un beso por simple defensa psicológica.
Quizá me he equivocado y no ha habido nada de lo que pensaba esta noche que estaba ocurriendo. Quizá mis esperanzas han podido a mi razón y me he creado un mundo de golosina que ha durado menos de lo que esperaba. Todo eso es posible. De hecho es la única explicación lógica que se me ocurre después de todo. Simple y llanamente me he creado una ilusión para una noche sin compañía. Me ha pasado más veces, tranquilo.
Lo peor de todo esto es que no te entiendo. No sé lo que quieres. Seguramente no lo sepas ni tú.
Ahora ya da igual. Yo me voy a Alicante y es bastante poco probable que se vuelva a dar una situación igual. No habrá momento para hacerse ilusiones ni para cagarla. No habrá más coqueteos absurdos y no volverás a cogerme como lo has hecho esta noche. Qué más da. Yo ya te he dicho lo que pienso y está en tu mano. Dudo que aproveches la información que tienes.
¿Qué más quieres que haga?
Solo te voy a pedir que si no haces algo sea porque no quieres no porque no te atreves.
Y sinceramente, por mucho que me intente engañar a mi misma, en el fondo sé que querías. Y me duele que por cobardía ni siquiera te hayas dignado a darme una oportunidad.
Estoy demasiado borracha para seguir escribiendo. Quizá mañana vea las cosas de otra forma.
Una lástima.
Me duelen músculos del cuerpo que ni siquiera sabía que tenía.
Cuando uno piensa en irse a vivir a otro sitio cree que todo son lindezas. La casa nueva, sitio nuevo, nuevas fuentes que ver (me encantan las fuentes) nueva gente a la que aburrir...
Pero nadie se acuerda de la mudanza.
La mudanza, señores y señoras es el castigo que Dios nos impuso porque a una tal Eva la dió por hacer compota. Por eso lo llaman pecado original. Nadie había realizado ese plato hasta entonces. Era muy original la Evita de los coj...
Cuando Dios expulsó a Adán y Eva del Paraiso les dio un rollo de cinta de embalar y puso un estanco para que pidieran cajas...
-Señor, ¿no nos puedes, aunque sea, contratar una empresa de mudanzas? Da igual que estén sudados y escupan, con un par de obreros nos vale
- ¿No te he comentado el detalle ese de "con el sudor de tu frente"?
- Sí señor, pero te referias a eso de parir con dolor, cazar, salir a buscar agua a quinientos metros... Pero no crees que eso de obligarnos a hacer la mudanza es una exageración... Que ha sido una manzana por el amor de tú...
- ¿A que te quito el estanco?
- Mala leche tienes cuando te pones...
- Pues si
Y así empezó la historia de las mudanzas que luego tuvo que seguir su hijo Caín. Porque si os pensais que eso de vagar eternamente por el desierto es chungo es porque no os habeis dado cuenta de que con él tiene que llevar SUS cosas. Eso sí que es un castigo divino (ya no era original). Y todo por matar a su hermano. Que luego digan que el diablo es malo, él que lo más que te hace es quemarte hasta el dia del juicio...
En fin, que me pierdo.
El caso es que nadie, salvo Dios, riéndose y frotando las manos allá en el cielo, se acuerda de la mudanza.
La mudanza se comienza con tiempo, ganas y optimismo. Un par de meses antes de la fecha de salida empiezas a empaquetar.
Lo primero que cae en la caja son libros, libros y más libros. Apuntes de cuando Franco estudiaba caligrafía, libros de la universidad de esa carrera que no fuiste capaz de terminar, millones de apuntes de la carrera que te llevó a tu trabajo actual, apuntes del trabajo, más libros y papel en blanco.
Llenas la primera caja sin problemas.
Y la segunda.
...
Y te das cuenta de que necesitas sacar esas cajas de tu cuarto sino quieres dormir entre cartones los dos meses siguientes. Así que destinas una habitación de tu hogar para la acumulación de cajas y maletas.
Te dispones, alegre y sonriente a mover las cajas y... ¡Sorpresa! ¡Los libros pesan imbecil!. Y pesan mucho.
Pero no, si pueden estar en tu cabeza puedes cogerlos con tus manos.
Ja
y ja
La caja se rompe, se desfonda, y todos tus apuntes quedan esparcidos por tu cuarto. Pero no importa, la mudanza es divertida. Así que vuelves a embalar, esta vez poniendo más atención al peso de la caja y alternando libros con peluches.
Cinco cajas después crees que tus riñones han tenido su último aliento. Cojes el rotu y vas marcando las cajas con frases tan originales como "Libros salón", "Apuntes estantería azul", "Chismes" y "Variado cuarto".
Luego van pasando las semanas y vas poco a poco, guardando la ropa que no es de temporada (eso es facil), los cedés y deuvedés, bolsos que te regaló tu abuela cuando tenias quince años, rcuerdos, fotos y toda la mierda de adornos que al ser humano le da por acumular para "decorar su vida". Me estoy acordando de unos suecos que se podian haber quedado en su puñetero país...
Y de repente te quedan cinco días para irte y tienes un montón de cosas que hacer.
Y un montón de cosas sin empaquetar.
Así que un buen día te das la paliza.
Ya te importa una mierda mezclar los calcetines con los vasos, incluso ves en ello una buena idea para que éstos no se rompan. Obviamente me refiero a los vasos. Y etiquetas las cajas con nombres tan geniales como "Zapatos y porcela china", Megamix cocina-baño", "Segunda vuelta al cuarto"o "Cosas".
Y crees que has terminado
Pero no.
Te falta la última caja.
La última caja es el descojono de nuestro señor. De ahí la frase "Me parto la caja" que dijo Dios cuando vio a Eva desesperada.
La última caja es la más complicada de todas.
Es un popurrí de todo lo que te has ido dejando por las distintas habitaciones y que no sabes si guardar, comértelo o tirarlo a la basura. Es la caja sin piedad. Es esa caja que ves que necesitas cuando te has quedado sin cajas y te quedan cuatro trastos de mierda.
Esa caja la llenas JUSTO el día antes de irte y se te olvida meter la mitad de las cosas que te quedan por meter.
Recomiendo marcar esa caja como "MUCHO CUIDADO, seguro que hay algo que se puede romper".
contiene ropa interior, el cargador del movil, un par de cedés, el teclado y demás accesorios del ordenador, un muñeco, dos bolsos, la comida del gato (si procede), un teléfono, un martillo, un par de adornos, una vela, un par de marcos de fotos, alguna documentación importante, los juegos de la play, y un montón de cosas inclasificables, botones, zapatos, un neceser vacío, el calendario que tenias en la cocina, un despertador al que s ete olvida quitar la alarma y así hasta un millón de minúsculas gilipolleces entre las que se encuentran esas gafas de sol que hace años que no te pones.
La maleta aparte.
Así que acabas con arañazos, golpes, sudor, polvo, malestar general y un tic en el ojo. Igualito que si acabaras de llegar de la isla de los famosos.
Propongo un programa de televisión de esos que te pagan por sufrir que se llame "El reto de la mudanza" o "Mr cajas y la cinta de embalaje contra los famosos" Me iba yo a reir.... Me lo iba a pasar como Dios.
La peor parte, "El traslado", en próximas entregas...
Yo me retiro que me tengo que echar el reflex
Es una mala leche iracunda y visceral de la que nadie tiene la culpa. ni siquiera el tener que levantarte pronto tiene la culpa.
Simple y llanamente, tienes ganas de discutir, de gritar y de darle un puñetazo a alguien. Por muy pacifista que seas, esos días entiendes que la violencia es necesaria.
Pues sí, amigos de los animales, hoy es uno de esos días, al menos para mi.
Y me importa tres cojones la paz mundial, el alto al fuego de ETA, la ruptura de relaciones PP-Gobierno y los negritos del Congo.
Hoy solo busco una escusa para que alguien me toque los cojones.
Pero que me los toque de verdad.
Nada de medias tintas. Quiero una tocada de huevos en toda su magnitud.
Hoy quiero tener cara de malo de película, tener una bomba nuclear y decir eso de "vamos, alégrame el día"
Hoy quiero que las frases que dice Bruce Willis me queden igual de bien que SOLO le quedan a él.
Y me he dejado las llaves en casa.
Y he perdido el cargador del mp3.
Hoy es un día de mierda...
Quiero ser peluquera y que me venga la del pelo Pantene que la iba a poner yo a la última moda.
Hoy quiero ser un rapero en Miami y montarme en un coche de cristales tintado y meterle un tiro por el culo a Horatio entre moralina y moralina.
Quiero ser Lestat en sus buenos tiempos, el marques de Sade, Hitler, Atila, Rajoy...
Quiero ser el eje del mal, la fuente del eterno sufrimiento, quiero ser una bacteria asesina, una hormiga de la marabunta.
Y todo el mundo está amable y agradable. Y nadie se queja de nada ni me pide nada. Hoy todo el mundo es maravilloso conmigo. Mierda. Ni los de las nuevas generaciones del PP quieren discutir conmigo hoy. Les da igual que les mentes el Estatut. Calladines como putas...
¿Por qué la gente no se comporta como siempre?
El caso es joderme la vida
He pasado la última semana despidiéndome de mi ciudad favorita. La mejor de todas las pocas en las que he tenido el gusto de vivir o subsistir.
Antes de que Rocío Jurado "saliera por primera vez del féretro", como se le oyó a una "periodista" el día de autos, me senté en el Starbucks de Génova a disfrutar uno de mis últimos Moka blanco & Muffin en dos años, mirando la Plaza de Colón con esa bandera patriótica ondeando y ese hombre en pololos señalando sabe Dios dónde se encuentren sus sueños. Y los míos.
He tomado cervezas en el ABC de Serrano, he pasado por los escaparates, tengo prohibida la entrada, de Dolce&Gabanna (D&G que suena mucho mas fashion and international), Channel, Escada, Burberry. He ido de compras por Goya. He paseado por el retiro en sentido contrario a la feria del libro, no intencionadamente pero sí por desconocimiento. He pasado la tarde bebiendo cócteles en el HardRock, he visitado Sol y sus irlandeses y el Museo del Jamón. He conocido las caras más "one versus another" a las que yo, como defensora del antiradicalismo y del “noseexactamentemuybiendequevoymezclofaldahippie concorpiñodecorreasysandaliadetacón” puedo acceder de Madrid, desde el pijerío moderado de cañas y asiento en la Plaza de Santa Ana hasta el bar más extraño del puto mundo.
Y ayer conté con el mejor cicerone de la ciudad, gracias guapo (no te linko porque para qué), que me mostró el Madrid de verdad, el Madrid de drogas en la calle, de los barrenderos parlanchines y amables, de la maldita semidiscoteca de remixes y subidones cuyo nombre no logro recordar. Empezaba por S. Mayúscula. Y el surrealismo del “café con churros” con todo el gotiqueo evanescente (esa frase no es mía) madrileño al pleno tomando la última copa. Y nosotros demostrándoles que no solo los vampiros se acuestan al amanecer. He visto a una mujer de morado que bien merecería un post aparte. He discutido narices torcidas y perfecciones de una mujer que a mi parecer tenía un regusto macarrilla de gótica del Zara que dejaba todo su demás a la altura del betún de las botas de su compañero el de la cresta.
Y he acabado fumando en casa de uno de nosotros y bebiendo a las nueve de la mañana el néctar colombiano que debe ser bebida de los dioses porque solo ellos son capaces de aguantarlo sin rendirse. Y he discutido o más bien, me he limitado a recibir varapalos, sobre cosas que solo se pueden discutir a esas horas y en ese estado o un día depresivo y tocapelotas a las dos de la mañana, con insomnio y obligaciones. Y he vuelto a oír nombrar a Hegel a razón de dos veces por minuto. Y he sobrevivido a los sarpullidos que me causa la sola mención de su nombre.
He dormido en un sofá como tantas veces y he despertado a la hora siguiente, aún borracha y con problemas de pulso en busca desesperada de un taxi que no se deje influir por la pinta de yonkie y el rimel corrido y me deje en mi casa para que me ponga a escribir porque estoy enferma y no me apetece irme a la cama.
Y todo eso es Madrid y es lo que me gusta de esta ciudad. Que tras esa fachada de capital cultural y obras y gallardones y moralejas, en cuanto permite que se ponga el sol se convierte en un caos de ideas e ideologías baratas enfrentadas. Y por primera vez en dos años un Policía Municipal (con mayúsculas también) nos ha pedido amablemente que dejáramos de beber cerveza en la calle, que son las nueve de la mañana. En la plaza de la Luna, donde lo más legal que se puede hacer es beber cerveza. Antes también se podía ir al cine. Versión Original.
Y así me he dado cuenta de lo que pierdo. Y no se trata de bares ni situaciones. Se trata de ellos. De todos ellos que han intentado hacer de mi una mujer moderna que deja las albarcas en la puerta de casa para saber quienes coño son Franz Ferdinand y por qué le gusta a todo el mundo. Otra cosa es que lo consigan. Al menos sé que son de Glasgow (I think).
Y que han hecho tambalear todo lo que creo y todo lo que pienso porque sé que el mundo sería más feliz si todos pensaran como ellos, ya sea por el mejor reparto de la riqueza que por la invasión de los zombies o por la inexistencia de un dios que no seamos nosotros mismos.
Así que voy a levantar la última cerveza de hoy, a las dos y media de la tarde y voy a brindar con la pantalla por todos ellos.
Y acabo de caer en cuenta que no me tenía que haber movido de aquella casa. Que estaba invitada a una maravillosa paella de domingo y por mi manía de salir corriendo de los sitios me la voy a perder.
O eso o pago otro taxi.
Discúlpenme pero tengo que hacer una llamada.
Vale, ha quedado un post de mierda con lo que podía haber sido, pero qué quereis, el mamonazo de Hegel ha acabado con mi última neurona. Necesito un cerebro nuevo.
Ya sé qué voy a comer hoy...
La última vez que se encontró en esa situación la engañaron, la mintieron y le endosaron el trabajo para los americanos. Pero esta vez era distinto, esta vez era ella la que tenía el control. Aunque intentaba evitarlo, la fiesta del día anterior hacía que en su cabeza solo sonara el ritmo repetitivo de un reguetón. Odiaba esa música. Y más en esos momentos cuando hacía que se sonrojara al pensar que alguien le pudiera estar oyendo el pensamiento. Vamos, inténtalo, hay miles de melodías para esta ocasión, y PASE LO QUE PASE no tararees.
Eso está mejor. Tocata y fuga. Bach siempre viene bien cuando hay que echarle valor a una situación…
Respira hondo, recupera su color natural y sigue andando.
Cuando llega a su mesa él levanta la mirada con un arqueo de cejas
- Usted es [insert new name], ¿verdad?
- Encantada
Ella alarga su mano yél la estrecha con fuerza y decisión. Siempre le ha cohibido la gente así. Tan seguros de si mismos y de su poder que hacen que te sientas del tamaño de una bacteria. Cuando le suceden esas cosas suele imaginarse a sí misma provocándole una salmonelosis de cuarenta de fiebre y veinte días de diarrea. El tamaño no importa. Al menos no a la hora de hacer daño. No puede evitar sonreir al ver la imagen de ese ejecutivo de pro que se ha hecho a si mismo y se va al spa dos veces por semana con los calzoncillos por la rodilla y suplicando a gritos un rollo de papel higiénico.
- Por favor tome asiento
- Gracias
- Bueno y qué era eso que tenía que contarme
- Me voy
- Acaba de llegar
- Ahórrese los chistes fáciles, los dos sabemos a qué me estoy refiriendo
- Así que decide abandonarnos. ¿No está cómoda con nosotros?
- Esta vez se trata de algo mucho más simple. He conectado con esta empresa tanto que he acabado pensando como ella
- Entonces se trata de dinero
- Veo que usted también tiene claro cual es nuestro verdadero “core value”
Le encantaba utilizar las frases de su empresa en su contra. Le parecía divertido y reconfortante. Una broma interna, una estupidez que sus jefes y los jefes de sus jefes hacían en la intimidad y que ella utilizaba para crear una falsa complicidad con la que estaba segura que él estaría cómodo.
- Cuanto
- Es casi el doble. Un salario digno que me va a permitir vivir sin contar los céntimos
- No podemos mejorarlo
- Ni siquiera les preocupa igualarlo.
- Eso no es verdad, usted para nosotros no es un número, comprendemos su situación y la valoramos como profesional y como persona, hacemos lo que podemos
- Permítame dudarlo. Se trata de una de las empresas más estables en este sector, con mayores beneficios y mayor cartera de clientes. Al menos eso es lo que me han estado contando los dos últimos años. Y yo sé que ustedes no mienten, engañan.
- Quizá debería esperar a septiembre, se rumorean grandes subidas para este año.
- He esperado dos septiembres. No creo que este vaya a ser distinto.
- Veré qué es lo que puedo hacer
- No lo intente. Es una decisión que ya está tomada.
- En ese caso, solo me queda despedirme y esperar que algún día vuelva con nosotros
- Algún día.
- Hasta luego
- Adiós
Sabía que era la última vez que entraba en ese lugar. Camino al autobús se dio la vuelta por última vez, convencida de que hacía lo mejor. Quedaban atrás dos años de su vida y con ellos toda la gente que le había acompañado. A algunos los echaría de menos.
Camino al trabajo recibió una llamada que sin duda jamás habría esperado
- Le dije que lo intentaríamos
- Sorpréndame
- ¿Qué le parece un traslado a Alicante. Piso pagado, altas dietas…
- Ya lo pedí hace tiempo
- Pues ahora se lo damos
- Espero que esta vez no haya americanos de por medio
- Esta vez no
- Cuándo y para cuanto tiempo
- El 15 de junio. Para un año y medio
- Acepto
- Perfecto
En realidad todo ha sido bastante distinto. Ya quisiera yo tener la seguridad en mi misma para plantarles cara de esa manera. Pero sí busqué trabajo, sí lo encontré, sí era mucho dinero, sí les dije que me iba.
Y por supuesto sí que esta vez, por fin, me voy a Alicante.
Le diré adiós a Madrid a mi manera. Con cañas y paseos nocturnos y alguna que otra lágrima desde la Terminal 4.
Sé que la vivienda está muy mal, sé que los jóvenes tenemos muchos problemas económicos y que hay veces que no encontramos una atajo para llegar a fin de mes. Todo eso lo sé porque, como tú, yo tambien sufro y me quedo fines de semana sin salir porque no tengo un euro.
También sé que no me conoces lo suficientemente bien para saber la situación en la que me encuentro y que quizá te llevaste a engaño y pensaste que yo era una niña bien o que vivía con mis padres o simplemente que no pasaba por los mismos problemas que tú pasas cada día.
Aún así no puedo evitar desearte una sífilis galopante o un coma etílico ganado a pulso con el dinero que me robaste. A lo mejor eres politoxicómano (pero de esos de fin de semana, como lo hemos sido todos en algún momento de nuestra vida) y te han vendido una mierda que te ha dejado tonto de por vida. Habrá que perdonarle al pobre camello, al fin y al cabo quien roba a un ladrón...
O que te pegues un leñazo en el autobus que cojas con mi abono transportes y te quedes paralítico.
Sin acritud.
Anulé las tarjetas así que no te esfuerces en quitarme más.
Te pediría que te acercaras a la comisaría y me devolvieras la cartera. Más que nada porque fue un regalo de alguien a quien tengo mucho cariño. Las fotos tambien me gustaría recuperarlas.
No sé qué papeleos tengo que hacer para recuperar el dni y la tarjeta sanitaria pero eso es lo de menos.
Por cierto, no sé si sabrás que aquí en Madrid no abren los bancos hasta el miércoles y me he quedado con una mano delante y otra detrás hasta entonces.
Tienes el don de la oportunidad.
Ah, se me olvidaba, en la parte de atrás está escondida una primitiva. Si nos enteramos que ha tocado el Alcalá le partiremos las piernas al portador. Por si acaso.
De todas formas tengo que agradecerte una hora bastante entretenida en la comisaría con un policia nacional bastante bien plantado. Con lo que me gustan a mi los uniformes.
Así que borracha y enfadada (no te preocupes, fue así, el calentón del momento, que te hubiera partido el craneo a patadas) intenté parecer minimamente coerente enumerando todo lo que me habías sustraido mientras el agente de la ley me miraba de reojo y sonreía. Si me hubiera tocado un imbecil, que también los hay, seguramente en vez de escribirte esta carta estaría cagandome en tus muertos (que también, pero con menos saña)
Gracias por no haberte llevado también el movil, que ya me lo robaron hace un par de meses.
Por cierto, las tarjetas de visita que tenía son para entrevistas de trabajo que tengo el miércoles, te agradecería que me llamaras por teléfono para darme las direcciones y así me ahorras algo de tiempo y dinero buscando teléfonos y llamando a los susosdichos.
Sé que es imposible que en estos momentos tengas cargo de conciencia o te sientas mal por lo que has hecho, lo sé, porque si gastaras de ese tipo de sentimientos te lo hubieras pensado antes de meterme la mano en el bolso. Pero no te preocupes, ya pienso yo por ti, y como no soy de las que desean la muerte a nadie, solo puedo desearte una vida de absoluto y eterno sufrimiento.
Y si al final eso del infierno existe y por tener malos pensamientos nos ganamos la papeleta para entrar, espero verte por allí y quitarte, de buen rollito, la pomada de las quemaduras.
Por mi parte nada más. Espero que lo disfrutes y que sea lo último que puedas disfrutar.
Atentamente,
Tu víctima
He pasado por la Puerta de Alcalá, por Cibeles, por Neptuno. He bajado por el Paseo del Prado y he llegado a Atocha. Y desde ahí hasta mi casa el camino ha dejado de estar lleno de flores y árboles y turistas y fotos para convertirse en la verdadera realidad de Madrid. Coches, asfalto, mujeres con carrito de la compra y falda de flores, mendigos con mirada ahogada en vino y jubilados mirando las obras.
Cuando he llegado a casa he tenido la tentación de romper un espejo con las manos. Un golpe desesperado a mi imagen para matar mi pasado. Y mi presente.
Supongo que veo demasiadas películas.
Tengo la necesidad desesperada de sangrar. De llenarme de sanguijuelas que me purifiquen, que se lleven todo ese veneno que me recorre y me contamina.
Como si así volviera a nacer en otra vida, en otro estado, en otro cuerpo.
Virginal e inmaculada física y mentalmente. Inocente y crédula.
Ayer leí en el suplemento del País que hay una operación estética para reconstruirse el himen. No sé si me parece vergonzoso o inútil.
Porque el verdadero himen que se rompe está en la médula. Y ese nadie puede reconstruirlo.
También estuve viendo Dirty Dancing en un intento por volver a los diez años, a ese cine con mi madre llevándome de la mano. Y lo único que conseguí fue una añoranza de cuando creía que el hombre de mi vida, el único que besaría mis labios y me abrazaría, sería un bailarín rebelde y con gafas de sol y cazadora de cuero que me enseñaría a bailar en el lago y me querría por quien soy sin importarle una mierda que tuviera la nariz más fea de todo el panorama cinematográfico. Para siempre y por la Iglesia. When I had the time of my life.

Dios, que malita que me pongo
Y me di cuenta que en el fondo sigo esperando lo mismo. Sigo anclada en ese cuento de hadas, solo que ahora resulta que el bailarín tiene otra serie de atractivos añadidos. Lástima del tiempo que se atrevió a mermar esos bíceps.

¿Hace falta decir algo?
Y no puedo culpar a los hombres por preferir a Nicole Kidman que a Teté Delgado cuando se trata de pasearla de camino a la cama. Porque personalmente prefiero al Patrick Swayze de Dirty Dancing que al gordo de Perdidos.


Al fin y al cabo solo hacen falta dos neuronas para follar y cuatro para amar. Y todos tenemos más de seis.
Y no soy más inteligente ni más simpática ni más cariñosa ni más complaciente ni más culta ni mejor en ningún aspecto que cualquier mujer de mi edad que tenga la mitad de mis medidas.
De vuelta a la cruda realidad en el momento en que salen los créditos.
Y yo, con los pelos como escarpias y como pez en el agua (no por lo resuelta sino por lo húmeda) me pego una ducha y me quedo parada ante ese espejo que bien se me podría haber ocurrido romper ayer y no puedo hacer otra cosa que llorar. Por lo que soy, por lo que seré (porque ya no hay tiempo para volver a tener diecisiete e irme con mis padres a un hotel con profesores de mambo) y porque me parezco mucho más a Teté de lo que me pueda parecer a Nicole. Y enciendo la tele y veo que ya no quedan bailarines así, ni hombres dispuestos a partirle el mentón al primero que atente contra mi honor, ya sea mi padre, el novio de mi hermana o Jesucristo Bendito.
Lástima.
Y hoy en el trabajo yo cuento la experiencia religiosa a la que fui transportada durante 95 minutos y 21 segundos y todos se ríen y yo me rió con ellos. Jajajajajaja de Janeiro.
Esta mujer qué cosas tiene.
Y me doy cuenta que Sabina se queja de vicio, que a él le robaron el mes de Abril y a mi me han robado quince años enteritos, con sus doce meses cada uno. O quizá he sido yo la que los he tirado a la basura, los he utilizado para probar sin darme cuenta de que no iban a reciclarlos. No hay contenedor amarillo para los sueños.
Y sin sangrar nada más que por los ojos tiraré los restantes.
Aunque en el fondo, tras toda esta capa de mujer autosuficiente que me he ido creando a base de hostias contra el suelo, tras toda esa fachada de madura y realista que ya no cree en el amor, tras todo ese conformismo barato que yo me vendo y me compro hablando de que no existe el hombre perfecto y que lo importante es que quieras y te quieran, donde reside la virginal, inmaculada, inocente y crédula niña de diez años que aún sigo siendo, seguiré manteniendo la esperanza de encontrar esa espalda bien torneada y esas manos masculinas que me van a enseñar a menear el culo (en ese sueño que se me viene a la cabeza mi culo no es realmente mi culo) sea cual sea la postura. A bailar también.

Y entonces me opero y me reconstruyo el himen y todo lo que pasó antes ya no importa porque uno no es lo que ha vivido sino lo que está viviendo. And I will have the time of my life para hacerle tortitas entre polvo y polvo.
Wolfsheim me grita su approching Lightspeed una y otra vez desde el winamp porque no quiero escuchar ninguna otra cosa. Hoy es uno de estos días en que me encantaría ser una postmoderna liberal y fumar con boquilla y hablar de los hombres como quien habla de cigarros y rememorar conquistas de sábados y amantes con un gintonic en la mano y unas medias de malla. A las nueve de la mañana. Con ese rolplay de eterna suicida que se mata poco a poco y ya no hay nada que le haga emocionarse. Para bien o para mal. Pero cada uno es lo que es y yo desgraciadamente hoy y afortunadamente mañana no soy así.
No tengo ojos jóvenes que parecen antiguos ni sonrisas apenadas ni sujetadores negros de encaje que se dejan ver cuando cae el tirante de ese vestido con escote y falda corta que muchos han subido o arrancado o ayudado a bajar la cremallera.
No soy un personaje de novela al que evocan escritores empapados en alcohol que dejan su sangre en el papel. Y su vida.
No lo soy y me gustaría serlo.
No lo soy y me asustaría serlo.
En su lugar me levanto entre el despertador que me recuerda las obligaciones familiares que hoy me sobrellevan y los alaridos de mi gata que lo ayudan.
Salgo de mi habitación saltando los montones de ropa, testigos indiscutibles de mi salida nocturna, y arrastro mi alma hasta la cocina en busca de algo que, ya tarde, humedezca mis labios. Un café sustituto de besos y caricias, de saliva y humedades que ya no recuerdo. Un café caliente y sexual. Me encanta ponerme dramática.
Y me pongo a escribir de lo que no soy y debo llevar ya cinco cigarrillos mirando el reloj de cuando en cuando. Y tengo que irme y no quiero. Y alargo la hora de ducharme y voy acortando el tiempo que necesito para parecer una persona decente.
Porque hoy solo quiero escribir. Bien o mal. Hoy quiero pasar un domingo de música recordatorio y word. Hoy quiero rememorar cosas que no me han sucedido. Hoy quiero tener nostalgia de lo que jamás me ocurrió. Hoy quiero verme tocando fondo con un vaso de tubo y dos hielos y una botella de whisky barato. Y marcas en las muñecas.
Hoy quiero ser otra. Más dramática, más acabada, más dolida y más aullante.
Pero ya no hay más tiempo. Ya no puedo evitarlo más. Y cuando vuelva volveré a escribir. O habré olvidado quién quería ser y pondré una lavadora y jugaré a Los Sims o me veré una película mil veces vista o encenderé la Play Station para ver a Yuna hacer el gilipollas (nunca segundas partes fueron buenas) y me comportaré como lo que soy, como una más de las muchas que intentan escribir para parecer otra aunque solo sea sobre el papel. O la pantalla.
Y no lo consiguen porque para ser Ella hay que saber escribir.
Y hay que saber llorar
Pero no puedo dormir
No puedo dormir porque soy estúpida.
Cuando tenía ocho años era mucho menos estúpida de lo que soy ahora.
Me he quedado sola en casa. Una buena noche para haber reflexionado sobre qué es lo que voy a hacer con mi vida (eso os lo explico mañana) pero en vez de eso he agotado mi tiempo haciendo algo que no debería haber hecho.
Por fin, despues de dos semanas de sesiones intensas hoy he decidido terminar de ver Twin Peaks.
Y en estos momentos lo único que puedo decir es que, una vez más, David Lynch ha decidido que yo no duerma.
Ocurrió por primera vez hace cuatro años cuando armada de valor y con un novio agarrado con fuerza del brazo me decidí por primera vez y tras miles de intentonas a ver la maldita serie. Se repitió cuando decidí ver Mullholand Drive. Y hoy, cuando pensé que ya no podría vencerme lo ha vuelto a conseguir.
Soy una cagada. Sí. Cagada. Una miedica llora, una asustadiza chilla, una impresionable empieza a pensar. Yo no. Yo, como todas las cagadas del mundo, soy incapaz de apagar la luz, de mirar al pasillo sin recelo, de parpadear sin hacerlo a la velocidad de la luz y sobre todo y probablemente durante semanas, de mirarme al espejo sin que me de un ataque al corazón.
Me he quedado sin tabaco y creedme que en esta situación no es nada bueno.
¿Salir a comprarlo? Ni de coña abro yo la puerta de casa y me enfrento a la oscuridad de las escaleras de mi portal, que deben de ser las más tétricas de todo Madrid. Y eso lo pensaba antes de acojonarme como una niña inmadura y estúpida (¿Alguien a visto "Los Sin Nombre? Pues igualitas las muy cabronas).
Y soy una imbecil porque cuando era una niña inmadura y estúpida evitaba por todos los medios cualquier cosa que me pudiera dar miedo. Me negué a ver hasta Historias de la Cripta, cambiaba de canal los sábados por la mañana cuando ponían Pesadillas, no era capaz de ver Thriller (si Michael Jackson de normal ya acojona verlo de Zombie acabó conmigo) cuando anunciaron IT tiré mi payaso de cerámica a la basura (nunca me gustó cómo me miraba) y puedo decir que soy una de las pocas personas que no han visto ninguna de las mil peliculas de Pesadilla en Elm Street. Pero ahora no. Ahora me tengo que hacer la valiente porque "ya tengo edad suficiente para no dejarme acojonar por esas cosas". Y una mierda. Tengo tensas hasta las pestañas.
Lo peor de todo es que ni siquiera son películas de miedo, con que salga una posesión por mínima que parezca ya me han jodido la noche. Hasta con Ghost lo paso mal (aunque Whoopy Goldberg se lo tuviese merecido. Ella, no su personaje).
Ha sido así desde que tengo uso de razón. Los sueños, los espíritus y todos los males intangibles me han podido.
Cuando era pequeña, mi bisabuelo, al ver el pánico irracional que tenía a "todas estas tonterías" solía decirme "De los vivos me libre Dios que de los muertos me libro yo" a lo que yo respondía llorando algo así como "¡¡¡¡¡¡los muertos no existen!!!!".
Patética. Lo sé. Pero a él le hacía gracia.
Quizá sea porque, de un modo u otro, siempre he creído en esas cosas. Y porque si hay algo que verdaderamente me aterre es no ser consciente de mis actos. Perder la cabeza. Y no poder luchar contra ello. Al fin y al cabo un violador tiene gónadas con lo cual se le puede hacer daño pero ¿Como le arrancas los huevos a un espíritu?
Ya. Estoy como una cabra. Y algún estudiante o estudioso de psicología achacaría todo esto a una frase desafortunada que tuvo mi madre en mi infancia(la tuvo, y me pasé una semana pensando que tenía el demonio dentro). ¿Veis como estoy de los tiros?
Fatal. Estoy fatal. Pero bueno, al menos me queda la esperanza y el consuelo de que, cuando vuelva a ver a Bob y Laura Palmer, a los cincuenta, divorciada y alcoholica, podré meterme en la cama muerta de miedo y volverme a sentir de nuevo como cuando era niña...
No todo el mundo puede decir lo mismo
Que pasen buena noche, yo agarraré a mi gata con fuerza y me veré una de Disney para compensar (todas menos El Rey León, que se le aparece el espíritu del padre)
Esta tarde tengo que desafiar al tiempo y a los taxis para llegar a chamartin antes de las 7 y pagar el alquiler si no quiero que mi casero abuse de su poder y me cobre el aval, dejándome en pelotas y con un pufo en el banco de cojones.
Habemus Morosum.
Así que aprovechando mi mala leche visceral voy a abordar un tema que he dejado para momentos como este, más que nada porque me hierve hasta la cera de las orejas cada vez que me cruzo con un especimen de estas características.
Al contrario de lo que la gente piensa no son seres distinguibles a primera vista. Hay de varios tipos, se ocultan entre la gente y hasta que no entablas conversación con ellas no eres consciente de quién tienes enfrente.
Hay tres tipos básicos de esa clase de calaña. Las que solo lo son cuando hablan con hombres, las que solo lo son cuando hablan con mujeres y las de verdad, las que han hecho de esto un escudo para no aceptar la relidad de su existencia. Estoy hablando, como no, de las feministas. Y entiéndase por feminista toda mujer que cree que el hombre es un ser inferior, no igual, inferior.
Las que solo lo son cuando hablan con hombres
Son mujeres como pueden ser otras. El 80% se depila, se pinta los labios, se pone minifalda y se tiñe de rubia. El 20% restante se tiñe de otros colores mucho más modernos y transgresores
Pero tras esa apariencia de barbie última generación, de Bratz moderna e independiente, se esconde una fiera temible dispuesta a devorar las entrañas a todo hombre que se la cruce en una conversación.
- Ufff, estoy "matao", menudo día en el curro
- Si es que no podeis con nada, sois unos mierdas. Yo sin embargo me he levantado, he llevado a los niños al colegio, he hecho la comida, he puesto una lavadora, he ido a trabajar, he vuelto, he bañado a los niños, he preparado la cena, he ido a la peluquería, he salido de copas y mírame. Como una rosa. Si es que no valeis para nada.
Mentira
Esa maravillosa ama-de-casa-ejecutiva-agresiva está destrozada. Le duelen los pies, la espalda, está deprimida, quiere matar a los niños y es alcoholica.
Yo personalmente salgo de trabajar, llego a mi casa y digo "Uff, estoy matá, menudo día en el curro".
Intentan parecer más fuertes, más inteligentes, más modernas y más sabias que cualquier olímpico, filósofo, diseñador o premio nobel masculino. Excepto si es gay.
Pero no lo son. Y lo saben.
Así que después de pegarle el hachazo al pobre hombre que se atrevió a cruzar dos palabras con ella, llama a las amigas, queda para ver sexo en Nueva York (intentan llevar el mismo estilo de vida pero ganando 800€), se toman un café con leche descremada (desnatada es muy vulgar) y se van a comprar ropa que realce su... inteligencia, fuerza y sabiduría.
La forma de "ganarse" a estas mujeres, queridos amigos del sexo opuesto, es simple. Solo se necesita llevarles la corriente, ganarles una batalla dialéctica o ser gay (o, en su defecto, metrosexual). Si consigues una de las tres cosas ya es tuya. Por supuesto que si lo que quieres es llevártela a la cama empieza a mantener una conversación con ella sobre la liberación sexual femenina. Por mucho que te deteste la tendrás en la cama en cinco minutos. Todo antes de parecer una estrecha.
Las que solo lo son cuando hablan con mujeres
Sin lugar a dudas, mis favoritas. Quedan en grupos de cinco a tomar café y poner verde a todo hombre conocido al menos por una de ellas. Utilizan frases típicas y trilladas como "Lo único que merece la pena es el pene", "Solo valen para follar", "Que tuvieran ellos que aguantar un parto" o "El día que aprenda a poner la lavadora le doy un premio". Son las inventoras de los chistes feministas, los fordwars feministas y los anuncios de bombones. Su serie favorita no es Sexo en Nueva York sino Mujeres Desesperadas. Para ellas un hombre es incapaz de hacer una cama, planchar una camisa o freir un huevo (que se lo digan a Adriá). Delante de las amigas sus novios son puros objetos sexuales y clasifican a los hombres según la dureza de su culo o el tamaño de sus biceps (no quiero ponerme ordinaria, pero hay más clasificaciones). Pero a pesar de todo quieren a sus novios/maridos porque, pobrecitos, donde irian sin ellas.
La forma de ganarse a este tipo de feministas es facil, apúntate a un gimnasio o independízate. Si eres un desastre te criticará pero despertarás su instinto maternal y si eres un chico ordenado y limpio la sorprenderás tanto que se lo contará a sus amigas (y te tomará por gay). Eso sí, siempre, seas como seas, intentará "mejorarte".
Para llevártela a la cama invítala a cenar, sé un caballero y ábrele la puerta del coche. Vamos, compórtate como un machista y será tuya.
Las verdaderas
Estas mujeres son un caso aparte. No solo el hombre es inferior sino que es de otra especie. Son independientes y odian la belleza y sus subproductos. No soportan los concursos de belleza, los anuncios ni las actrices (a no ser que sean gordas o feas o viejas).
Ni que decir tiene que jamás, desde que pueden hacer con su cuerpo lo que quieran, se han depilado, teñido, puesto falda o tacones, usado sujetador o limado las uñas. NUNCA.
Para ellas el aspecto físico es deleznable y lo verdaderamente importante es el interior de las personas (léase mujeres). Para ellas todo hombre solo piensa en el sexo, en tetas y en mujeres de revista porno. Ellos no saben lo que es una mujer de verdad, solo buscan rubias oxigenadas y estúpidas que les bailen el agua y les coman la cabeza (o lo que haya que comer).
Utilizan vocabulario soez y juran que nadie puede hacer un cunnilingus a una mujer mejor que otra mujer.
Generalmente, todo este trauma viene desde el instituto, cuando su mejor amiga Puri, en pleno desarrollo y con las cejas depiladas, se tiró a su mejor amigo Marcos, con las hormonas que se le salían por los poros. En ese momento ella pasó a un segundo plano tanto para Puri como para Marcos y eso jode. A ella seguramente le gustaba uno de los dos y eso hizo que odiara tanto al traidor/a como a su acompañante.
La forma de ganarse a este tipo de mujeres es cambiándose de sexo o convirtiéndose en su mejor amigo. No te voy a explicar como te puedes cambiar de sexo (todo lo que se me ocurre es demasiado obvio) pero sí puedo intentar explicar como te puedes convertir en su confesor. Tienes que ser hippie, jurar que eres inferior, estar en contra del sistema y por supuesto nunca debes mirar el escote de ninguna mujer. Para ti el cuerpo de las mujeres debe ser secundario (solo el de las mujeres, el tuyo cuídalo porque tampoco son tontas). Por cierto, bajo ningún concepto se te ocurra tirarte a una tía buena y que ella se entere. Perderás todo lo que habías ganado.
Para llevártela a la cama (tú verás, es cosa tuya) solo tienes que llevártela de copas, ponerte cariñoso, poner verde a todo aquel que entre con una novia trofeo del brazo y sobre todo a toda novia trofeo con frases como "Mírala. Parece anoréxica. Y pintada como una puerta. Que pena me dan" o "Tiene pinta de ser de esas que cruzas dos frases con ella y te duermes". Que se note que para ti el físico no solo es secundario, es un estorbo. Si aún quieres seguir adelante, ánimo.
Todas ellas escuchan a Bebe y son seguidoras de cualquier moralismo barato sobre malos tratos, aborto, igualdad...
Su ídolo es Cristina del Valle (Amistades Peligrosas) y me juego el cuello a que ninguna sabe por qué el 8 de Marzo es el día de la mujer trabajadora.
Y lo que más me duele de todo es que se están comportando como aquellos hombres a los que critican. Si quieres vencer al "enemigo" no te pongas a su altura...
Esta vez, tras el estrepitoso fracaso de la dieta del gazpacho, la de la manzana, la de la alcachofa, la de las proteinas, la de respirar de lado mientras comes, la de combinar alimentos y la de comer en horas impares he optado por las barritas sustitutivas
Consiste en sustituir una o varias comidas (no vale el aperitivo ni la merienda) por dos barritas sabor chocolate de aproximadamente cinco centímetros cada una (un total de 250 kilocalorías).
Llevo una semana.
Más de un listo dirá: ¿Llevas una semana y ya te estás quejando? Pues si, me quejo. Y con toda la razón del mundo.
A parte de pasar más hambre que el perro de un ciego (que solo le da de comer cuando le ve), la tentación está en cada esquina, a cada minuto...
Cosas que solo ves cuando estás a régimen
Sí. Hay una infinitud (si es que la palabra existe, que lo dudo) de cosas que solo eres capaz de apreciar cuando estás a dieta. Un ejemplo conciso de lo que estoy diciendo es la publicidad.
Da igual de qué sea el anuncio, siempre aparece comida. Entiendo que en el anuncio de Rana, el genio de la pasta, aparezca un plato de macarrones. Tolero que en un anuncio de cerveza salgan cacahuetes. Incluso me parece correcto que en un anuncio de electrodomésticos salga un hombre comiendo espaguetti por la calle (segundo plano, no te das cuenta a no ser que estes a régimen). Pero ¿en un anuncio de coches? Pues sale gente comiendo. Y en uno de colonia. Ya sin hablar de detergentes, revistas femeninas, maquillajes y demás productos destinados al público femenino. Incluso en uno de televisores salen golosinas (o al menos a mi me lo parecen, esas bolitas de colores que van saltando por la calle no pueden ser otra cosa sino chicles).
Hace una semana, cuando salía a la calle todo tenía aspecto fálico. Los edificios, los deportivos, los bolardos, las personas (algunas más que otras), los carteles, los árboles y los elementos decorativos. Ahora no. Ahora los edificios parecen tartas enormes o tallarines, los coches me recuerdan a los huevos kinder, las personas a cañas rellenas de crema...
¿Y qué me decis de los olores? Sales a la calle y en vez de oler a contaminacion hueles a huevos con bacon, a pescadito frito, a pollo al curry y a tarta de chocolate. Menús y menús completos llenan tu nariz de camino al trabajo. Y prefiero no hablar de la gente. Últimamente se ha puesto de moda la variedad de colonias de Yves Rocher en su faceta frutas y derivados. Fresa, mora, coco, melocotón y vainilla que se transforman en polos de fresa, caramelos, postres y helados a medida que va aumentando el vacío de tu estómago...
Especialización regimenística o ser consciente de lo que te metes
Un día normal, sale a la calle y te compras un Biofrutas. Lo abres, lo bebes y sabe a manzana. Deduces que estás tomando zumo de manzana con leche.
Un día de régimen llega la hora de la comida, compras un biofrutas y ANTES de bebértelo miras la tablita de nutrientes que viene en todas y cada una de las cosas envasadas que nos metemos para el cuerpo. Y caes en la cuenta. Te estás metiendo 200 calorias por cien gramos, lo que viene a ser unas 500 por zumito. Y te preguntas qué manzanas transgénicas estarán usando para que el bioleches engorde más que la madre que lo parió. Y cometes el error.
Miras los ingredientes: Pulpa de coco, pulpa de plátano, leche desnatada, azucar, dextrometoalgo, agua, acido cítrico y manzana (15%).
Aunque parezca una tontería todo esto viene muy bien. Tienes un nuevo tema de conversación.
Puedes pasarte horas hablando de las diversas clases de zumos, cereales, comidas dietéticas, bollería industrial, leches con calcio, embutidos...
-Hola Pepi! ¿Quieres algo de picar, te apetece un zumo de manzana?
- ¿De que marca?
- Pues no sé, Zumiluna.
- Uyyyyyyyyyy, eso no es de manzana mujer. En realidad es de piña y mango con dextrometozano, calcio y vitaminas añadidas.
- ¿Y zumo de manzana no lleva?
- Lleva tres gotas de esencia de manzana, pulpa de manzana, aroma de manzana y colorante E127. pero zumo, lo que es zumo, no lleva
- ¿Y unas pastitas?
- Lo siento, lo prohibe mi religión
- ¿Pero tú no eras musulmana?
- ¿Quieres que te cuente lo que llevan las pastitas?
- Casi que no
- Pues eso.
Empiezas a entender de hidratos, carbohidratos, diamantohidratos, proteinas, vitaminas, minerales, grasas monosaturadas, grasas polisaturadas, fructosas, sacarosas, endulzosas...
Y conoces la diferencia entre el multicentrum, el astenolit y el resto de complementos vitamínicos que hay en el mercado.
Prácticas de cálculo mental avanzado
Una persona normal (no como yo) suele meter a su cuerpo aproximadamente 2000 kilocalorías diarias. Una persona a régimen suele ingerir de 800 a 1200 kilocalorías diarias (sí, cuando estás a régimen no ingieres alimentos, ingieres calorías)
Hay que repartir esas calorías a lo largo del día de manera equilibrada en cinco comidas diarias lo que te sale aproximadamente a 200 calorías por comida. Medio biofrutas tiene 250.
Intenta ahora que te salgan las cuentas. No voy a hacer más comentarios.
La sociedad te corrompe
Pero sin duda, lo peor de estar a régimen, como en todas las cosas es la sociedad. Te anulas. Nada de cervecitas. Nada de meriendas y por supuesto no puedes ni oler el kebab (solo de olerlo tiene que engordar).
Así que quedas con tus amigos una tarde para tomarte un café y te das cuenta que a ti lo del sadomasoquismo en realidad te pone.
- Buenas, me pone un descafeinado con leche desnatada y sacarina y a mi amigo le trae un capuccino con nata y unas tortitas
- ¿Usted para comer no quiere nada?
- Vamos a ver, lista. Que eres una lista. ¿A ti lo de "desnatado" y "sacarina" qué te sugiere? ¿Acaso crees que voy a pedirme un gofre con chocolate y helado y un cafe de mierda? ¿Tú te crees que yo soy imbecil o qué?
- Yo solo pensé...
- ¿Pensó? ¿Usted a pensado alguna vez a lo largo de su vida? Escuche, si va a pensar así le recomiendo encarecidamente que no vuelva a pensar nunca más. En su caso no es bueno, rubia-teñida-de-la-36. A ti no te pagan por pensar, te pagan por poner cafés. Así que ya sabes. Y no se te ocurra traerme el sobre de azucar que te lo tragas con envoltorio y todo.
Y es que estar a régimen saca al Atila que todos tenemos dentro.
Te conviertes en todos y cada uno de los genocidas de la Historia de la humanidad. Empiezas a entenderlos. Seguro que ellos estaban a dieta (por eso a las dictaduras se les llama regímenes dictatoriales).
Así que si vas por la calle y alguien se tropieza contigo y en vez de pedir disculpas te arrea un puñetazo en las muelas no lo denuncies. Sé solidario. Algun día tú también estarás a dieta.
(menudo post, es más largo que un día sin pan...)
Además estoy a dieta y dos barritas Gerlinea (tm) y un zumito light no se pueden comparar con las tortillas de patata y filetes empanados que traen aquí mis estimados (y esta vez no lo digo con rintintín) compañeros de trabajo.
Así que ojos que no ven, estómago que no siente y yo bien, gracias.
Pero hoy no voy a hablar de dietas. Más que nada porque las barritas sustitutivas y yo acabamos de conocernos y aún no he tenido tiempo de profundizar para criticarlas agusto. Ese post, para mañana.
Hoy nos hemos reunido aquí para unir...
Para hablar de bodas.
Llevaba el suficiente tiempo sin acudir a una como para que se me olvidara lo deprimentes, vergonzosas e intensas que pueden llegar a ser.
No importa a que estrato social pertenezcas, la edad que tengas o de donde vengas. Las bodas son el sumum del descaro y la ordinariez.
Y hay una serie de momentos que se repiten en toda boda que se precie que me darán la razón
Ya sea por la iglesia o por el juzgado, en una boda el casador (refiriendome con esto al cura o al juez de turno, respectivamente) siempre tiene que soltar un sermón y/o discurso.
La plantilla del discurso, ya tenga como protagonistas a los reyes o a las bodas de Canaan, tiene que contener, en este orden:
- Una mención a los novios por el diminutivo familiar: Así Francisco José se convierte en Paco Pepe y María de los Ángeles se convierte en Marige (del francés Marriage). Estamos aquí reunidos para unir a Paco Pepe y Marige en [sagrado] matrimonio...
- Un discurso, no inferior a tres párrafos, sobre la importancia de la vida en común, la sumisión (ellos dicen paciencia) y el amor como pilares de esta nuestra iglesia/sociedad.
- Un comentario sobre la infancia o adolescencia de los contrayentes y la amistad que les une al casador (aunque lo hayan conocido hace cinco minutos)
- Una llamada de auxilio a los amigos y familiares para que hagan de este matrimonio una unión duradera (en caso de la iglesia dicen eterna, que suena peor).
Intercambio de anillos, de arras, de babas y, finalmente, arroz. La suegra llora, la madrina llora el padrino llora, la tía de Cuenca aparece por fin, los primos salen del bar, los amigos tiran macarrones. Y todos felices camino del restaurante.
Aquí es donde ya se pierde hasta el sentido del buen gusto. Que si te corto la corbata, que si levanto las faldas a la novia para cortarle el liguero, que llevamos al novio al baño y lo dejamos en calzoncillos, que si me desgañito gritando vivan los novios, que si una copita por aqui, que si un rioja por allá...
Pero todo esto son nimiedades comparadas con el horror entre los horrores de la vergüenza.
Espero que a nadie en mi boda se le ocurra jalear a voz en grito a los padrinos para que se besen.
¿Que se besen los padrinos?
Vamos a ver.
Son consuegros. Sinceramente lo de ver a mi padre besarse con mi suegra el día en que YO debo ser la protagonista no me hace ni pizca de gracia pero lo peor de todo es... ¿Es que no os dais cuenta? ¡Son mi padre y la madre de mi marido con el que iba a ... a pasar la noche de bodas en vela!
Ahora gracias a esa magnífica tradición no podré quitarme esa imagen de la cabeza en toda la noche, cariño, saca el parchís.
El baile ya es demencial. Antes era Paquito el Chocolatero y ahora Bustamante y Bisbal. Da igual, todo lo que sea medianamente salsable y permita el vaivén copa en mano y en chaleco de todos y cada uno de los testigos....
Y de lo de tirar el ramo mejor no hablo...
Todos tenemos una tía soltera
Vas caminando por cualquier gran ciudad yankie, pegas una patada a una piedra y te salen cinco superheroes. Y aquí en España, como mucho, al que le pegas la patada es a Mortadelo que andaba disfrazado de roca. O al menos así era hasta ahora.
Porque ha llegado un nuevo supervillano, y ya sabemos que cuando aparece un supervillano es porque hay un superheroe cerca.
Y este tiene que ser de los super, super, ultra heroes porque nuestro supervillano contiene en si mismo toda la maldad de todos los supervillanos norteamericanos juntos. Es como Lex Luthor pero más del Opus, los tentáculos de su influencia se extienden más que los brazos de Octopus, se rie de nosotros como solo el Joker sería capaz de hacerlo, atrae al vil metal mucho más de lo que podría hacer Magneto y es más machista que Tommy Lee.
Y lo más importante. Intenta por todos los medios desenmascarar al superheroe. Quiere descubrir quién hay detrás de esa personalidad oculta. Por eso ataca a Teresa Fernandez de la Vega. Os preguntareis qué tiene que ver Teresita con un superhéroe. Pues salta a la vista. Ese peinado, esos trajes, esa fachada de empollona debil de medio metro, ese look de inofensiva, como ya hicieron superman y spiderman, su "cara" pública despista por completo de lo que puede haber detrás...
Aún así, en mi opinión, está buscando al superheroe en el sitio incorrecto. Por mucho que Zapatero se parezca a Spok, dudo yo mucho que nuestro mega heroe se encuentre entre las filas del PSOE...
Yo en esto de los superheroes siempre he sido más de estar a favor del supervillano. Más que nada porque suelen ser unos incomprendidos. Hacen el mal porque necesitan cariño. Y, sinceramente, nuestro Doctor Z no tiene cara de que le den mucho cariño (yo creo que es por miedo a despeinarse).
Hay un maravilloso refrán que dice "Quien no jode de noche, jode de día" así que no nos metamos con el pobre Zaplana, si es que es normal que se comporte así, todo el día dándole al cilicio debe tener efectos secundarios...
El primero y más importante es que me sentía bastante vacía de ideas, no me gustaba como estaba escribiendo, no encontraba nada interesante por lo que escribir y me pasaba el día hablando de mi. Tenía sobredosis de yoismo.
Otra de las razones es que mi ordenador ha muerto. Un ataque al corazón. La placa quemada, el disco duro quemado y quién sabe lo que le ha pasado al microprocesador. La suerte me acompaña allá por donde voy.
La tercera de las razones es que se cumplía un año desde el primer post y quería hacer una recopilación de todas las cosas que han cambiado en mi vida desde entonces. Resultado: Un post vacío con cuatro chorradas que tengo guardado en Borradores y que dudo que algún día vea la luz.
No sé cuantos quedarán por aquí de aquellos que me visitaron hace un año, puede que solo alguna visita fugaz de mi gatita preferida y algun que otro amigo de carne y hueso que me conocía con anterioridad.
Y es que en grandes dosis canso.
Pero pienso volver, con ánimos renovados, con las pilas puestas y con un primer post con Zaplana de protagonista que realizaré con todo el cariño que este genio de la palabra (en fin) se merece.
Todo esto, este fin de semana (espero que mi madre conserve su adsl, este fin de semana toca volver a casa, como escusa una boda y que sea lo que Dios sea).
I'M BACK BABY...





