Porque yo lo valgo
Últimamente he estado viendo la televisión. Tengo que admitirlo, soy vulgar. Y como todo español que se precie de serlo (español y vulgar) guardo un rinconcito en mi corazón, en mi memoria y en mis entrañas para el dichoso aparatejo. Tanto es así que en alguna de mis reuniones (me refiero a las que tengo con mis amigos, obviamente) he hablado de ella, hemos recordado lo que era antes e incluso en una ocasión intentamos explicarle a una amiga (que ni es española ni vulgar) a base de programas de nuestra infancia por qué estamos como estamos. Solo dijo una frase. "Ahora empiezo a entender muchas cosas".
Nos tiramos horas imitando a Felix Rodriguez de la Fuente, hablando de los Fruitis, los Aurones, Espinete y La bola de cristal (bandas sonoras incluidas).
Y es que el producto nacional abundaba en aquella época.
El que quiera llorar a moco tendido viendo lo viejo que se ha hecho con el paso de los años, le recomiendo que se pase por NocillaTV y luego me cuente...
Pero hay que reconocer que algunas de estas series nos han calado bien hondo. Quién no se acuerda de los diminutos o Alvin y las ardillas, Fraggel Rock, Dragones y Mazmorras, El cuentacuentos de Jim Henson...
En eso no hemos cambiado, el producto nacional era más abundante pero el que venía de fuera era mucho mejor.
En aquella época prepokemon, cuando los sábados por la mañana eran como un ritual y cada fin de semana, tras el telediario, te enchufaban la serie de moda, cuando no existía el zaping (tontería cambiar entre la primera y la dos y la primera otra vez) y David el Gnomo era el veterinario del momento, justo en aquella época, el anuncio era el rey.
Yo aún sueño con aquel "Busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo" o siento tentaciones de contestar cuando alguien me dice "Que suave, ¿Es nuevo? ". Tarareo la canción del colacao cada vez que estoy contenta, cuando me pringo salto "pof, la mancha" y siempre vuelvo a casa por Navidad. Porque soy mujer que si no sería "El hombre desactualizado"
Reconozcámoslo. Los anuncios consiguen lo que ya quisieran muchos. Sin apenas darnos cuenta pasan a ser parte de nuestra vida cotidiana e incluso de nuestro vocabulario. Ahora nadie dice "Ni borracho" todos nos conformamos con un "Pues va a ser que no". Y cuando nos damos un capricho nos justificamos con un "Porque yo lo valgo". Y esto es solo una muestra.
Vale que los programas y las series tambien logran el mismo efecto pero en menor medida. Para que la frase de una serie se convierta en un dicho popular deben pasar como mínimo un par de meses, pero los anuncios lo consiguen en un día.
Hay anuncios de todos los tipos y para todo tipo de personas. "para los altos, para los bajos, para los gordos, para los flacos..."
Así que si estás viendo tu serie favorita y llega el momento de la publicidad, no cambies de canal, observa los anuncios con detenimiento, no los rechaces porque no te servirá de nada. No los abandones a su suerte porque,que te quede claro, "Él nunca lo haría"
Nos tiramos horas imitando a Felix Rodriguez de la Fuente, hablando de los Fruitis, los Aurones, Espinete y La bola de cristal (bandas sonoras incluidas).
Y es que el producto nacional abundaba en aquella época.
El que quiera llorar a moco tendido viendo lo viejo que se ha hecho con el paso de los años, le recomiendo que se pase por NocillaTV y luego me cuente...
Pero hay que reconocer que algunas de estas series nos han calado bien hondo. Quién no se acuerda de los diminutos o Alvin y las ardillas, Fraggel Rock, Dragones y Mazmorras, El cuentacuentos de Jim Henson...
En eso no hemos cambiado, el producto nacional era más abundante pero el que venía de fuera era mucho mejor.
En aquella época prepokemon, cuando los sábados por la mañana eran como un ritual y cada fin de semana, tras el telediario, te enchufaban la serie de moda, cuando no existía el zaping (tontería cambiar entre la primera y la dos y la primera otra vez) y David el Gnomo era el veterinario del momento, justo en aquella época, el anuncio era el rey.
Yo aún sueño con aquel "Busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo" o siento tentaciones de contestar cuando alguien me dice "Que suave, ¿Es nuevo? ". Tarareo la canción del colacao cada vez que estoy contenta, cuando me pringo salto "pof, la mancha" y siempre vuelvo a casa por Navidad. Porque soy mujer que si no sería "El hombre desactualizado"
Reconozcámoslo. Los anuncios consiguen lo que ya quisieran muchos. Sin apenas darnos cuenta pasan a ser parte de nuestra vida cotidiana e incluso de nuestro vocabulario. Ahora nadie dice "Ni borracho" todos nos conformamos con un "Pues va a ser que no". Y cuando nos damos un capricho nos justificamos con un "Porque yo lo valgo". Y esto es solo una muestra.
Vale que los programas y las series tambien logran el mismo efecto pero en menor medida. Para que la frase de una serie se convierta en un dicho popular deben pasar como mínimo un par de meses, pero los anuncios lo consiguen en un día.
Hay anuncios de todos los tipos y para todo tipo de personas. "para los altos, para los bajos, para los gordos, para los flacos..."
Así que si estás viendo tu serie favorita y llega el momento de la publicidad, no cambies de canal, observa los anuncios con detenimiento, no los rechaces porque no te servirá de nada. No los abandones a su suerte porque,que te quede claro, "Él nunca lo haría"
Podemos Seguir Siendo Amigos
En la vida de una mujer, toca muchas veces escuchar la dichosa frasecita mientras una está al borde del suicidio, llorando como si le fuera la vida en ello y con un dolor en el pecho que solo se puede asemejar a un ataque al corazón. Sí. Las relaciones se acaban y ellos vienen y te dicen:
Me he estado tirando a tu amiga Puri los últimos tres meses y en el último polvo me he dado cuenta de que te quiero pero no estoy enamorado de ti. Te mereces alguien mejor que yo, que soy un cerdo, eres la persona más maravillosa del mundo y sé que no voy a encontrar a nadie como tú. Por eso te dejo libre, para que encuentres a ese hombre que te está esperando y que te querrá como yo no he sabido hacerlo. Pero no quiero perder tu amistad. ¿Podemos seguir siendo amigos?
Esto es un resumen de lo que viene a ser una conversación de ruptura standard (yo creo que se las bajan de Internet). Te torean -"Me he estado tirando a tu amiga"-, te ponen las banderillas (véase todo el mensaje) y luego, la puntilla, por si no tenias bastante, cuando crees que el corazón se te va a salir por la boca y que tu vida ya no tiene sentido, te suplican no perder tu amistad.
Que bonito. El valor de la amistad por encima de todas las cosas.
Pues bien, a mi, como a todas, me ha tocado escuchar esa pregunta unas cuantas veces.
Pero, claro está, no todas las relaciones son iguales y por supuesto no todas las rupturas son iguales.
Hay veces en las que ninguno de los dos sufre (que sí, de verdad, yo también pensaba que no existía esa posibilidad).
Son ese tipo de relaciones que nunca han sido tales, cuando la amistad empieza a tener una serie de privilegios que consisten, básicamente, en un consuelo mutuo. Lo malo de esas relaciones es que vienen con fecha de caducidad, son insostenibles por más de cuatro o cinco meses. A partir de ahí, si ninguno de los dos a dado un paso en uno u otro sentido, se empiezan a marchitar, se enfrían y obviamente se extinguen. Es inevitable (aparte de que es lo mejor que puede pasar). Pues bien. En el último año, la abajo firmante a mantenido una de esas relaciones sin nombre con la certeza de que no iba a ningun lado. Por mi parte he podido estar confusa en cuanto a lo que sentía y su magnitud, pero cuando te das cuenta de lo que quieres a una persona es justamente en el momento en que la pierdes. Y yo puedo decir (tremendamente aliviada) que no estaba enamorada. Los últimos tres meses han sido, digamos, bastante escasos de muestras de cariño por ambas partes y la GRAN CONVERSACIÓN estaba a la vuelta de la esquina, acechando, esperando el momento justo. Sabíamos que iba a ocurrir, solo era cuestión de encontrar el momento para que ocurriera.
Y ocurrió anoche.
Tras un par de cervezas y unas tapitas (el verano está en el aire) y viendo que la tensión era insoportable, decidimos sacar el tema, no sé exactamente quién de los dos fue, el caso es que llegamos a la conclusión de que ya no se podía seguir adelante.
Y por primera vez en la vida, realmente me preocupé por perder su amistad, no hubo toreos ni banderillas, fue simplemente una exposición de lo que los dos ya sabíamos con anterioridad. No hubo llantos ni ganas de morir y los dos sabemos que podremos vivir perfectamente sin volver a besarnos en algún lugar menos aséptico que la mejilla.
Ha sido bastante raro el volver a casa con una sonrisa después de semejante conversación y más extraño todavía el leer un mensaje que me ha enviado esta mañana sin que me de un pinchazo en el costado.
Es bastante raro el recordar sin que duela, el sentir que se puede rememorar con cariño y ver que lo hemos pasado bien, que no te arrepientes, que no le odias, ni le amas, ni echas de menos sus labios. Que lo único que importa en este momento es que sabes que puedes hablar con él sin derrumbarte y, sobre todo, que podemos seguir siendo amigos.
Me he estado tirando a tu amiga Puri los últimos tres meses y en el último polvo me he dado cuenta de que te quiero pero no estoy enamorado de ti. Te mereces alguien mejor que yo, que soy un cerdo, eres la persona más maravillosa del mundo y sé que no voy a encontrar a nadie como tú. Por eso te dejo libre, para que encuentres a ese hombre que te está esperando y que te querrá como yo no he sabido hacerlo. Pero no quiero perder tu amistad. ¿Podemos seguir siendo amigos?
Esto es un resumen de lo que viene a ser una conversación de ruptura standard (yo creo que se las bajan de Internet). Te torean -"Me he estado tirando a tu amiga"-, te ponen las banderillas (véase todo el mensaje) y luego, la puntilla, por si no tenias bastante, cuando crees que el corazón se te va a salir por la boca y que tu vida ya no tiene sentido, te suplican no perder tu amistad.
Que bonito. El valor de la amistad por encima de todas las cosas.
Pues bien, a mi, como a todas, me ha tocado escuchar esa pregunta unas cuantas veces.
Pero, claro está, no todas las relaciones son iguales y por supuesto no todas las rupturas son iguales.
Hay veces en las que ninguno de los dos sufre (que sí, de verdad, yo también pensaba que no existía esa posibilidad).
Son ese tipo de relaciones que nunca han sido tales, cuando la amistad empieza a tener una serie de privilegios que consisten, básicamente, en un consuelo mutuo. Lo malo de esas relaciones es que vienen con fecha de caducidad, son insostenibles por más de cuatro o cinco meses. A partir de ahí, si ninguno de los dos a dado un paso en uno u otro sentido, se empiezan a marchitar, se enfrían y obviamente se extinguen. Es inevitable (aparte de que es lo mejor que puede pasar). Pues bien. En el último año, la abajo firmante a mantenido una de esas relaciones sin nombre con la certeza de que no iba a ningun lado. Por mi parte he podido estar confusa en cuanto a lo que sentía y su magnitud, pero cuando te das cuenta de lo que quieres a una persona es justamente en el momento en que la pierdes. Y yo puedo decir (tremendamente aliviada) que no estaba enamorada. Los últimos tres meses han sido, digamos, bastante escasos de muestras de cariño por ambas partes y la GRAN CONVERSACIÓN estaba a la vuelta de la esquina, acechando, esperando el momento justo. Sabíamos que iba a ocurrir, solo era cuestión de encontrar el momento para que ocurriera.
Y ocurrió anoche.
Tras un par de cervezas y unas tapitas (el verano está en el aire) y viendo que la tensión era insoportable, decidimos sacar el tema, no sé exactamente quién de los dos fue, el caso es que llegamos a la conclusión de que ya no se podía seguir adelante.
Y por primera vez en la vida, realmente me preocupé por perder su amistad, no hubo toreos ni banderillas, fue simplemente una exposición de lo que los dos ya sabíamos con anterioridad. No hubo llantos ni ganas de morir y los dos sabemos que podremos vivir perfectamente sin volver a besarnos en algún lugar menos aséptico que la mejilla.
Ha sido bastante raro el volver a casa con una sonrisa después de semejante conversación y más extraño todavía el leer un mensaje que me ha enviado esta mañana sin que me de un pinchazo en el costado.
Es bastante raro el recordar sin que duela, el sentir que se puede rememorar con cariño y ver que lo hemos pasado bien, que no te arrepientes, que no le odias, ni le amas, ni echas de menos sus labios. Que lo único que importa en este momento es que sabes que puedes hablar con él sin derrumbarte y, sobre todo, que podemos seguir siendo amigos.
Gracias David por ser como eres, por estar ahí cuando te necesito y por hacer que me sienta feliz de conocerte.
Un beso azul (sin daltonismos)
Estamos vagos
Ya llego el verano a nuestras vidas, el calor, la cerveza con limón y las quinceañeras medio desnudas, y, claro está, no nos apetece escribir, ni leer, ni encender el ordenador...
Un amigo mío que está estudiando para médico (como diría mi abuela) me ha dicho que es normal, que es una reacción física, me refiero a corporal, vamos, que tiene que suceder, debido, entre otros a los siguientes motivos:
1.- Nos baja la tensión. Normal. Los jefes se van de vacaciones, los vecinos también, hay menos coches en la carretera y , como hace calorcito, el café caliente apetece menos. Hay menos tensión, está claro
2.- Llega menos sangre al cerebro. En el caso femenino se nota una inusual torpeza en los movimientos, simpleza permanente, disminución de la capacidad de comunicación, falta de coordinación... En el caso masculino no se encuentran diferencias con el resto de estaciones.
3.-Hinchazón generalizada. Se hinchan los pies, las manos, todas y cada una de las partes del cuerpo (excepto alguna importante). Sobre todo las caderas, la panza y el culo. Una rebaja del consumo de helados actuaría como antiinflamatorio.
4.- Aumento de la deshidratación. El cuepo humanos suda más y necesita más agua, con lo que se dirige en manadas (cual aves migratorias) en busca de las grandes masas de dicho líquido. En algunas ocasiones intenta salvar a sus seres queridos de la deshidratación y los lleva consigo. En otras, la desazón es tal que hace que el individuo se olvide de todo, incluso los familiares más cercanos, como los hijos adolescentes, el marido y la suegra. Los que se quedan atrás deben salir ,una vez el sol se haya ocultado, en busca de algo que aplaque su sed. En este caso, debido a la lejanía de las masas de agua, se busca la ingestión de otro tipo de líquidos fermentados o desinfectantes.
Y sobre todo y ante todo porque es la única época del año en que podemos ver el cuerpazo del vecino/a encharcadito en aceite, con todos los músculos al aire y la sonrisa profident, luciendo palmito a 10 metros con el agua salpicando sus abdominales...
Un amigo mío que está estudiando para médico (como diría mi abuela) me ha dicho que es normal, que es una reacción física, me refiero a corporal, vamos, que tiene que suceder, debido, entre otros a los siguientes motivos:
1.- Nos baja la tensión. Normal. Los jefes se van de vacaciones, los vecinos también, hay menos coches en la carretera y , como hace calorcito, el café caliente apetece menos. Hay menos tensión, está claro
2.- Llega menos sangre al cerebro. En el caso femenino se nota una inusual torpeza en los movimientos, simpleza permanente, disminución de la capacidad de comunicación, falta de coordinación... En el caso masculino no se encuentran diferencias con el resto de estaciones.
3.-Hinchazón generalizada. Se hinchan los pies, las manos, todas y cada una de las partes del cuerpo (excepto alguna importante). Sobre todo las caderas, la panza y el culo. Una rebaja del consumo de helados actuaría como antiinflamatorio.
4.- Aumento de la deshidratación. El cuepo humanos suda más y necesita más agua, con lo que se dirige en manadas (cual aves migratorias) en busca de las grandes masas de dicho líquido. En algunas ocasiones intenta salvar a sus seres queridos de la deshidratación y los lleva consigo. En otras, la desazón es tal que hace que el individuo se olvide de todo, incluso los familiares más cercanos, como los hijos adolescentes, el marido y la suegra. Los que se quedan atrás deben salir ,una vez el sol se haya ocultado, en busca de algo que aplaque su sed. En este caso, debido a la lejanía de las masas de agua, se busca la ingestión de otro tipo de líquidos fermentados o desinfectantes.
Y sobre todo y ante todo porque es la única época del año en que podemos ver el cuerpazo del vecino/a encharcadito en aceite, con todos los músculos al aire y la sonrisa profident, luciendo palmito a 10 metros con el agua salpicando sus abdominales...
Felices vacaciones (a quien las tenga)