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Mujer Blanca Soltera Busca...
Acerca de
...alguien que le haga sentir especial, un mundo mejor donde vivir, un trabajo decente, un piso que se pueda comprar, las llaves, a jacks, un taxi...
Sindicación
 
All you have to do is do it
Espero que no leas esto y espero aún más que nadie que tenga acceso te lo comente. Son las cuatro y media de la mañana y acabo de leer tu mensaje.
No, no es por el alcohol. No es tan dificil de creer. Te empeñas en pensar que para mi no significas nada, que eres simplemente un compañero más, que te odiaría si te conociera. Pues yo sigo creyendo lo contrario. Y sí, esta noche me moría por besarte. Hace mucho que no siento nada por nadie. Quizá demasiado. Eso me ha llevado a muchas cosas, me ha cambiado y me ha hecho incapaz de añorar un beso por simple defensa psicológica.
Quizá me he equivocado y no ha habido nada de lo que pensaba esta noche que estaba ocurriendo. Quizá mis esperanzas han podido a mi razón y me he creado un mundo de golosina que ha durado menos de lo que esperaba. Todo eso es posible. De hecho es la única explicación lógica que se me ocurre después de todo. Simple y llanamente me he creado una ilusión para una noche sin compañía. Me ha pasado más veces, tranquilo.
Lo peor de todo esto es que no te entiendo. No sé lo que quieres. Seguramente no lo sepas ni tú.
Ahora ya da igual. Yo me voy a Alicante y es bastante poco probable que se vuelva a dar una situación igual. No habrá momento para hacerse ilusiones ni para cagarla. No habrá más coqueteos absurdos y no volverás a cogerme como lo has hecho esta noche. Qué más da. Yo ya te he dicho lo que pienso y está en tu mano. Dudo que aproveches la información que tienes.
¿Qué más quieres que haga?
Solo te voy a pedir que si no haces algo sea porque no quieres no porque no te atreves.
Y sinceramente, por mucho que me intente engañar a mi misma, en el fondo sé que querías. Y me duele que por cobardía ni siquiera te hayas dignado a darme una oportunidad.
Estoy demasiado borracha para seguir escribiendo. Quizá mañana vea las cosas de otra forma.
Una lástima.
 
la caja de Pandora...
Estoy matada. Muerta y suicidada.
Me duelen músculos del cuerpo que ni siquiera sabía que tenía.
Cuando uno piensa en irse a vivir a otro sitio cree que todo son lindezas. La casa nueva, sitio nuevo, nuevas fuentes que ver (me encantan las fuentes) nueva gente a la que aburrir...
Pero nadie se acuerda de la mudanza.
La mudanza, señores y señoras es el castigo que Dios nos impuso porque a una tal Eva la dió por hacer compota. Por eso lo llaman pecado original. Nadie había realizado ese plato hasta entonces. Era muy original la Evita de los coj...
Cuando Dios expulsó a Adán y Eva del Paraiso les dio un rollo de cinta de embalar y puso un estanco para que pidieran cajas...
-Señor, ¿no nos puedes, aunque sea, contratar una empresa de mudanzas? Da igual que estén sudados y escupan, con un par de obreros nos vale
- ¿No te he comentado el detalle ese de "con el sudor de tu frente"?
- Sí señor, pero te referias a eso de parir con dolor, cazar, salir a buscar agua a quinientos metros... Pero no crees que eso de obligarnos a hacer la mudanza es una exageración... Que ha sido una manzana por el amor de tú...
- ¿A que te quito el estanco?
- Mala leche tienes cuando te pones...
- Pues si

Y así empezó la historia de las mudanzas que luego tuvo que seguir su hijo Caín. Porque si os pensais que eso de vagar eternamente por el desierto es chungo es porque no os habeis dado cuenta de que con él tiene que llevar SUS cosas. Eso sí que es un castigo divino (ya no era original). Y todo por matar a su hermano. Que luego digan que el diablo es malo, él que lo más que te hace es quemarte hasta el dia del juicio...
En fin, que me pierdo.
El caso es que nadie, salvo Dios, riéndose y frotando las manos allá en el cielo, se acuerda de la mudanza.
La mudanza se comienza con tiempo, ganas y optimismo. Un par de meses antes de la fecha de salida empiezas a empaquetar.
Lo primero que cae en la caja son libros, libros y más libros. Apuntes de cuando Franco estudiaba caligrafía, libros de la universidad de esa carrera que no fuiste capaz de terminar, millones de apuntes de la carrera que te llevó a tu trabajo actual, apuntes del trabajo, más libros y papel en blanco.
Llenas la primera caja sin problemas.
Y la segunda.
...
Y te das cuenta de que necesitas sacar esas cajas de tu cuarto sino quieres dormir entre cartones los dos meses siguientes. Así que destinas una habitación de tu hogar para la acumulación de cajas y maletas.
Te dispones, alegre y sonriente a mover las cajas y... ¡Sorpresa! ¡Los libros pesan imbecil!. Y pesan mucho.
Pero no, si pueden estar en tu cabeza puedes cogerlos con tus manos.
Ja
y ja
La caja se rompe, se desfonda, y todos tus apuntes quedan esparcidos por tu cuarto. Pero no importa, la mudanza es divertida. Así que vuelves a embalar, esta vez poniendo más atención al peso de la caja y alternando libros con peluches.
Cinco cajas después crees que tus riñones han tenido su último aliento. Cojes el rotu y vas marcando las cajas con frases tan originales como "Libros salón", "Apuntes estantería azul", "Chismes" y "Variado cuarto".
Luego van pasando las semanas y vas poco a poco, guardando la ropa que no es de temporada (eso es facil), los cedés y deuvedés, bolsos que te regaló tu abuela cuando tenias quince años, rcuerdos, fotos y toda la mierda de adornos que al ser humano le da por acumular para "decorar su vida". Me estoy acordando de unos suecos que se podian haber quedado en su puñetero país...
Y de repente te quedan cinco días para irte y tienes un montón de cosas que hacer.
Y un montón de cosas sin empaquetar.
Así que un buen día te das la paliza.
Ya te importa una mierda mezclar los calcetines con los vasos, incluso ves en ello una buena idea para que éstos no se rompan. Obviamente me refiero a los vasos. Y etiquetas las cajas con nombres tan geniales como "Zapatos y porcela china", Megamix cocina-baño", "Segunda vuelta al cuarto"o "Cosas".
Y crees que has terminado
Pero no.
Te falta la última caja.
La última caja es el descojono de nuestro señor. De ahí la frase "Me parto la caja" que dijo Dios cuando vio a Eva desesperada.
La última caja es la más complicada de todas.
Es un popurrí de todo lo que te has ido dejando por las distintas habitaciones y que no sabes si guardar, comértelo o tirarlo a la basura. Es la caja sin piedad. Es esa caja que ves que necesitas cuando te has quedado sin cajas y te quedan cuatro trastos de mierda.
Esa caja la llenas JUSTO el día antes de irte y se te olvida meter la mitad de las cosas que te quedan por meter.
Recomiendo marcar esa caja como "MUCHO CUIDADO, seguro que hay algo que se puede romper".
contiene ropa interior, el cargador del movil, un par de cedés, el teclado y demás accesorios del ordenador, un muñeco, dos bolsos, la comida del gato (si procede), un teléfono, un martillo, un par de adornos, una vela, un par de marcos de fotos, alguna documentación importante, los juegos de la play, y un montón de cosas inclasificables, botones, zapatos, un neceser vacío, el calendario que tenias en la cocina, un despertador al que s ete olvida quitar la alarma y así hasta un millón de minúsculas gilipolleces entre las que se encuentran esas gafas de sol que hace años que no te pones.
La maleta aparte.
Así que acabas con arañazos, golpes, sudor, polvo, malestar general y un tic en el ojo. Igualito que si acabaras de llegar de la isla de los famosos.
Propongo un programa de televisión de esos que te pagan por sufrir que se llame "El reto de la mudanza" o "Mr cajas y la cinta de embalaje contra los famosos" Me iba yo a reir.... Me lo iba a pasar como Dios.
La peor parte, "El traslado", en próximas entregas...
Yo me retiro que me tengo que echar el reflex
 
Hiroshima? La siguiente rotonda a la derecha
No sé, pero imagino que sí, si os ha pasado alguna vez que os levantais de mala leche.
Es una mala leche iracunda y visceral de la que nadie tiene la culpa. ni siquiera el tener que levantarte pronto tiene la culpa.
Simple y llanamente, tienes ganas de discutir, de gritar y de darle un puñetazo a alguien. Por muy pacifista que seas, esos días entiendes que la violencia es necesaria.
Pues sí, amigos de los animales, hoy es uno de esos días, al menos para mi.
Y me importa tres cojones la paz mundial, el alto al fuego de ETA, la ruptura de relaciones PP-Gobierno y los negritos del Congo.
Hoy solo busco una escusa para que alguien me toque los cojones.
Pero que me los toque de verdad.
Nada de medias tintas. Quiero una tocada de huevos en toda su magnitud.
Hoy quiero tener cara de malo de película, tener una bomba nuclear y decir eso de "vamos, alégrame el día"
Hoy quiero que las frases que dice Bruce Willis me queden igual de bien que SOLO le quedan a él.
Y me he dejado las llaves en casa.
Y he perdido el cargador del mp3.
Hoy es un día de mierda...
Quiero ser peluquera y que me venga la del pelo Pantene que la iba a poner yo a la última moda.
Hoy quiero ser un rapero en Miami y montarme en un coche de cristales tintado y meterle un tiro por el culo a Horatio entre moralina y moralina.
Quiero ser Lestat en sus buenos tiempos, el marques de Sade, Hitler, Atila, Rajoy...
Quiero ser el eje del mal, la fuente del eterno sufrimiento, quiero ser una bacteria asesina, una hormiga de la marabunta.
Y todo el mundo está amable y agradable. Y nadie se queja de nada ni me pide nada. Hoy todo el mundo es maravilloso conmigo. Mierda. Ni los de las nuevas generaciones del PP quieren discutir conmigo hoy. Les da igual que les mentes el Estatut. Calladines como putas...
¿Por qué la gente no se comporta como siempre?
El caso es joderme la vida
 
Esto es Madrid
Y lo echaré de menos.
He pasado la última semana despidiéndome de mi ciudad favorita. La mejor de todas las pocas en las que he tenido el gusto de vivir o subsistir.
Antes de que Rocío Jurado "saliera por primera vez del féretro", como se le oyó a una "periodista" el día de autos, me senté en el Starbucks de Génova a disfrutar uno de mis últimos Moka blanco & Muffin en dos años, mirando la Plaza de Colón con esa bandera patriótica ondeando y ese hombre en pololos señalando sabe Dios dónde se encuentren sus sueños. Y los míos.
He tomado cervezas en el ABC de Serrano, he pasado por los escaparates, tengo prohibida la entrada, de Dolce&Gabanna (D&G que suena mucho mas fashion and international), Channel, Escada, Burberry. He ido de compras por Goya. He paseado por el retiro en sentido contrario a la feria del libro, no intencionadamente pero sí por desconocimiento. He pasado la tarde bebiendo cócteles en el HardRock, he visitado Sol y sus irlandeses y el Museo del Jamón. He conocido las caras más "one versus another" a las que yo, como defensora del antiradicalismo y del “noseexactamentemuybiendequevoymezclofaldahippie concorpiñodecorreasysandaliadetacón” puedo acceder de Madrid, desde el pijerío moderado de cañas y asiento en la Plaza de Santa Ana hasta el bar más extraño del puto mundo.
Y ayer conté con el mejor cicerone de la ciudad, gracias guapo (no te linko porque para qué), que me mostró el Madrid de verdad, el Madrid de drogas en la calle, de los barrenderos parlanchines y amables, de la maldita semidiscoteca de remixes y subidones cuyo nombre no logro recordar. Empezaba por S. Mayúscula. Y el surrealismo del “café con churros” con todo el gotiqueo evanescente (esa frase no es mía) madrileño al pleno tomando la última copa. Y nosotros demostrándoles que no solo los vampiros se acuestan al amanecer. He visto a una mujer de morado que bien merecería un post aparte. He discutido narices torcidas y perfecciones de una mujer que a mi parecer tenía un regusto macarrilla de gótica del Zara que dejaba todo su demás a la altura del betún de las botas de su compañero el de la cresta.
Y he acabado fumando en casa de uno de nosotros y bebiendo a las nueve de la mañana el néctar colombiano que debe ser bebida de los dioses porque solo ellos son capaces de aguantarlo sin rendirse. Y he discutido o más bien, me he limitado a recibir varapalos, sobre cosas que solo se pueden discutir a esas horas y en ese estado o un día depresivo y tocapelotas a las dos de la mañana, con insomnio y obligaciones. Y he vuelto a oír nombrar a Hegel a razón de dos veces por minuto. Y he sobrevivido a los sarpullidos que me causa la sola mención de su nombre.
He dormido en un sofá como tantas veces y he despertado a la hora siguiente, aún borracha y con problemas de pulso en busca desesperada de un taxi que no se deje influir por la pinta de yonkie y el rimel corrido y me deje en mi casa para que me ponga a escribir porque estoy enferma y no me apetece irme a la cama.
Y todo eso es Madrid y es lo que me gusta de esta ciudad. Que tras esa fachada de capital cultural y obras y gallardones y moralejas, en cuanto permite que se ponga el sol se convierte en un caos de ideas e ideologías baratas enfrentadas. Y por primera vez en dos años un Policía Municipal (con mayúsculas también) nos ha pedido amablemente que dejáramos de beber cerveza en la calle, que son las nueve de la mañana. En la plaza de la Luna, donde lo más legal que se puede hacer es beber cerveza. Antes también se podía ir al cine. Versión Original.
Y así me he dado cuenta de lo que pierdo. Y no se trata de bares ni situaciones. Se trata de ellos. De todos ellos que han intentado hacer de mi una mujer moderna que deja las albarcas en la puerta de casa para saber quienes coño son Franz Ferdinand y por qué le gusta a todo el mundo. Otra cosa es que lo consigan. Al menos sé que son de Glasgow (I think).
Y que han hecho tambalear todo lo que creo y todo lo que pienso porque sé que el mundo sería más feliz si todos pensaran como ellos, ya sea por el mejor reparto de la riqueza que por la invasión de los zombies o por la inexistencia de un dios que no seamos nosotros mismos.
Así que voy a levantar la última cerveza de hoy, a las dos y media de la tarde y voy a brindar con la pantalla por todos ellos.
Y acabo de caer en cuenta que no me tenía que haber movido de aquella casa. Que estaba invitada a una maravillosa paella de domingo y por mi manía de salir corriendo de los sitios me la voy a perder.
O eso o pago otro taxi.
Discúlpenme pero tengo que hacer una llamada.

Vale, ha quedado un post de mierda con lo que podía haber sido, pero qué quereis, el mamonazo de Hegel ha acabado con mi última neurona. Necesito un cerebro nuevo.
Ya sé qué voy a comer hoy...