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...alguien que le haga sentir especial, un mundo mejor donde vivir, un trabajo decente, un piso que se pueda comprar, las llaves, a jacks, un taxi...
Sindicación
 
Liebe, anti liebe
Estimados lectores, si es que queda alguno, estoy completamente sumergida en la Fase 1.
Primer día para ser más concretos. Estoy tan sumergida que acabo de llegar a Alicante y el viernes volveré a hacer un viaje relámpago a Madrid para favorecer el segundo día.
Tan sumergida que me estoy ahogando.
Lo bueno es que tengo las defensas por las nubes y estoy segura de que este fin de semana el Lactobacilus anti Liebe entrará en acción a lo bestia y volveré a mi estado natural. No quiero perder ni una solita de mis neuronas.
¿Y por qué, se preguntarán hábiles ustedes, he llegado a esta conclusión? Porque he pasado la maravillosa barrera de “la tía esa genial con la que te ríes tanto”.
Sí, esa soy yo. Lo he sido muchísimas veces, cientos, miles.
Cuando quieres a alguien (querer como posesión no como amor, lo quieres encima, debajo, de lado, en la ducha, en la cama, en la encimera de la cocina, en el probador del Corte de ingles…) lo peor que te puede pasar es caerle bien.
Y yo tengo la desgracia de caer bien. Tan sumamente bien que da miedo joder esa amistad por algo que puede no ser nada.
He escuchado esa excusa muchísimas veces, cientos, miles.
Me gusta. Un montón. De hecho ha conseguido que recupere la fe en el género masculino y vuelva a ser más hetero de lo que me gustaría.
Y yo para él soy simplemente genial. Me lo ha dicho. Soy una tía genial. Soy la leche. Soy lo más, la reina del mundo…
… de las tías esas con las que te ríes tanto.
Debería dejar de ser tan simpática.
Pero incluso después del chaparrón que supone que un tío, en plena borrachera, lo mejor que tenga para decirte sea que “Eres una tía genial” yo lo seguí intentando.
Le tengo ganas.
Muchas.
Así que la cosa se fue poniendo tranquila y conquistamos el sofá para los dos, uno al lado del otro, yo guardaba la esperanza de no dormir sola esta noche.
Pero como en todo acto social siempre hay algo o alguien que rompe la magia (puede que solo sea el virus Liebe el que habla). En este caso fue mi siempre querida prima (a la que adoro desde que nació) la que soltó la frase que rompía el hechizo que yo tarareaba como una plegaria:
- Prima, qué haces que te estoy viendo… que siempre que vienes te enrollas con un amigo mío
Eso, a parte de ser mentira (solo ocurrió con una persona y hace ya tiempo de todo aquello), es una verdadera frase rompe hechizos. Y una putada.
El ambiente se tensó, yo me incorporé, el cogió un cigarro y el resto de la congregación hizo como que no había oído nada.
Así que en el resto de la noche yo luché por recuperar el ritmo cardiaco y él actuó como tenía que actuar, fumando y riendo.
Y corroborando que soy una tía de puta madre. La Reina del mundo de “las tías con las que nunca tendrías nada pero que te caen de puta madre”.
Al menos soy una reina.
Así que el fin de semana escote, tacón alto y cartel luminoso.
Y espero que mi prima se calle la boca
 
Lo siento...
...pero es demasiado bueno para no ponerlo...