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...alguien que le haga sentir especial, un mundo mejor donde vivir, un trabajo decente, un piso que se pueda comprar, las llaves, a jacks, un taxi...
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Teardrop
Una nueva noche Serrat, con café caliente, canciones lacrimosas y dolientes de fondo y mucho tabaco...
Un nuevo ciclo se avecina, eso parece.
Por un momento ha parecido que el aire volvía a llenarme los pulmones pero solo ha sido una bocanada para aguantar sin ahogarme.
En todo este tiempo que he permanecido callada, en todos los sentidos y con todos los sentidos, he vuelto a perder la consciencia como jamás pensé que volvería a hacerlo, he cerrado partes del folletín barato en que se está convirtiendo mi vida, he hecho el ridículo, he vuelto a sentir celos absurdos, inconsistentes, intolerables, injustos e inadmisibles…
Es probable que haya vuelto a amar y haya vuelto a olvidar. Quizá solo me he vuelto a ilusionar y he vuelto a despertar. Como todas las decenas de veces que lo he contado y las miles que lo he vivido.
Dejar testimonio de todo esto es difícil. Es difícil de expresar sin que suene pomposo y recargado, como casi todo lo que acabo escribiendo.
De todas las veces en las que me han herido, de una forma u otra, esta ha sido sin duda la más extraña de todas.
Por primera vez en mi vida no he sabido si sentirme dolida o aliviada, ha sido como cuando terminas de hacer una mudanza. Tu cuerpo está dolorido, te tiembla el pulso, estás agotado, empiezas a echar de menos todo lo que tenías antes, tu antiguo cuarto, tu barrio y tu gente. Pero por otra parte te sientes ilusionado y aliviado. Tienes nuevos vecinos que conocer y ya has movido todas las cajas y has subido todas las escaleras. Sabes que te va a llevar unos días recuperarte pero que vas a estar bien.
Es mucho más difícil cuando lo único que te dicen es que no es el momento. Con lo fácil que sería, mintiendo o diciendo la verdad (it’s the same), simplemente decir que no hay ningún sentimiento que respalde el riesgo. Al menos así podría echarle la culpa a alguien, aunque fuera a mi misma. Pero no, échale la culpa al karma, al destino o a todas las películas de amor que le hicieron ver de niño. No es el momento es más el final de una precuela de cualquier película de Meg Ryan y Tom Hanks. Ja. Y dice que es él el que se encuentra en medio de un chiste universal. Eso suena más a Reality Bites o cualquier otro trabajito de Ethan Hawke.
Whatever, quizá esto me haya traído de vuelta a la yo que conozco.
De momento esta noche, después de mucho tiempo sin hacerlo, voy a dejar que el tehachecé y una Guinness tomen el control.
Me lo he ganado.
Aunque solo sea por haber tenido la gentileza de esperar la respuesta.