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Mujer Blanca Soltera Busca...
Acerca de
...alguien que le haga sentir especial, un mundo mejor donde vivir, un trabajo decente, un piso que se pueda comprar, las llaves, a jacks, un taxi...
Sindicación
 
Welcome to the Hotel California
Nunca me ha costado reconocer que en el fondo, muy en el fondo, soy una pija frustada (nota para argentinos/as: acá pija significa otra cosa). Siempre me ha encantado ese rol extraño de ejecutiva agresiva con tacón alto y traje de ralla diplomática con falda de tubo. La típica mujer repeinada con moño alto que duerme en hotel y coge avión dos veces por semana.
Pues bien, desde que me mandaron a Alicante, salvo por el moño y la falda de tubo (y el sueldo) soy una de ellas.
De Lunes a viernes duermo en el Meliá y el fin de semana visito el aeropuerto para poder llegar a mi casa en Madrid.
Y seguirá así hasta que, por fin, me den el piso prometido en esta, mi nueva ciudad de residencia.
Y he de decir que estoy hasta las narices.
Echo de menos a mi gata, a mi intimidad y a mi ordenador.
Tengo el estómago hecho un baile y he debido de engordar cinco kilos
Estoy harta de hacer maletas, deshacer maletas y poner lavadoras. Estoy cansada de planchar con este maldito calor y de oir el repique del cabecero de la cama de la habitación de al lado contra la pared.
Ya me he cansado de ver national geografic, de leer gratis La Razón (el planfetismo está de moda últimamente y se ha dejado de hacer periodismo para hacer publicidad) y del quick coffe que te regalan a las siete y media mientras esperas al taxi.
Y es que todo es muy bonito cuando sale en las películas pero cuando pasa a ser una realidad rutinaria y diaria pierde toda la magia para convertirse en un infierno.
No me malinterpreten, el no tener que cocinar ni hacerse la cama está muy bien. El llegar después de trabajar y llamar al servicio de habitaciones, que te sirvan, te mimen, te cuiden y te cambien sábanas y toallas a diario es una verdadera gozada. Pero como todas las cosas buenas de esta vida te hace renunciar a un montón de otras cosas que echabas de más hasta que se pierden y las echas de menos.
Incluso noto la falta de la vecina cotilla que velaba por mi seguridad cuando algún hombre desconocido para ella me acompañaba por las escaleras camino de mi casa. Aunque fuera mi tio...
Quiero volver a quejarme de lo de siempre


 
Comentario:
pues a mi me encantaria tener una temporadita una vida asi...
aunque supongo que tienes razón y tiene que acabar agobiando.
Saludos !.
 
Comentario:
de vez en cuando pide que te cambien de habitación, al menos te entretienes,

besos.
 
Comentario:
Si no se puede tener todo, pero nada más por lo de la plancha y hacer y deshacer maletas, te comprendo; incluso te ofrecería mi compañía para quejarte...

Un beso
No