Generalmente fueron creados para ser utilizados en un contexto preciso y tienen, en la mayoría de los casos, una moraleja (siempre me ha llamado la atención que el metro cuadrado más caro de España se encuentre también, precisamente, en la moraleja) intrínseca que coincide, curiosamente, con el pensamiento al respecto que tenía su creador.
Unos claros ejemplos de lo que acabo de comentar son los siguientes:
A quien a buen árbol se arrima, buena sombre le cobija
Bien. Reflexionemos sobre esto...
A parte de lo dificil que se hace pronunciar "aquienabuen", este refrán se creó para ser utilizado en un contexto preciso: día soleado, antes o después de las doce de la mañana, lado del árbol opuesto al sol, preferiblemente verano.
Tiene una moraleja intrínseca: Si te pones debajo de una vid para que no te de el sol, aparte de bajito eres gilipollas.
Y coincide con el pensamiento de su creador: en este caso Newton, que estaba pensando en ello a la sombra de un buen árbol cuando una manzana le golpeó levemente la cabeza.
No por mucho madrugar amanece más temprano
Aunque esté en contraposición del siguiente refrán, A quien madruga, Dios le ayuda, este refrán tiene también su parte de razón siempre que se utilice en..
...su contexto adecuado: cinco de la mañana, invierno, bufanda, guantes, gorro, botas, nubarrón, aire libre, tropezón y consecuente caída por la falta de luz. Debido a las nuevas tecnologías, como las farolas, los faros de los coches, las linternas y los semáforos, este refrán se encuentra en peligro de extinción.
Tiene una moraleja intrínseca: Si vives en una época anterior a la invención de la bombilla (año aproximado 1879) no salgas a la calle antes que el sol o exponte a pegarte el piñazo sin poder echarle la culpa a nadie salvo a ti mismo (por salir cuando no debes o vivir en la época incorrecta).
Y coincide con el pensamiento de su creador: en este caso, La Bella Durmiente, tras casarse con Thomas Alva Edison, que se negaba a levantarse para prepararle el desayuno a su marido antes de que este se fuera a picar carbón a la mina. Fue por ello que Thomas o Tomás, seguidor también del refrán "Si no lo veo, no lo creo", inventó la bombilla con filamentos de carbono.
A quien Madruga, Dios le ayuda
Esa fue la primera respuesta de Thomas Edison a su mujer tras la noche de bodas. Lástima que la Bella Durmiente fuera seguidora de la religión celta. No le sirvió de nada. Esas son las consecuencias cuando un refrán no se utiliza en...
... su contexto preciso: De creyente a creyente, en la misa del Gayo, con un frío de narices, antes de la invención de la bombilla.
También en este caso tenemos una moraleja intrínseca: Para que Dios ayude debes convertirte en martir, para ser martir hay que pasarlas putas, madrugar es una putada, para llegar a tu trabajo pronto tienes que madrugar, con lo que llegamos a la conclusión de que trabajar te hace martir para que Dios te ayude. Con lo cual, solo deberían trabajar los que creen en Dios
Y coincide con el pensamiento de su creador: que en este caso es Judas Iscariote en el monte de los Olivos a las cuatro de la mañana, tras despertar a Jesucristo que dormía plácidamente a la sombra de un buen árbol.
El problema es que, como en todo, estamos confundiendo churras con merinas, y aunque las situaciones se parezcan como un huevo a una castaña con el contexto preciso, utilizamos los refranes como nos viene en gana.
Ahora, tened algo claro, arrieros somos y en el camino nos encontraremos, y llegará el día en que los refranes se tomen la justicia por su mano, y nos empiecen a utilizar mal a nosotros, ojo por ojo y diente por diente.
Esto es lo que ha dado de sí mi hora de comer de hoy. Esta noche, o mañana, la segunda parte.
Genial, me he reído un rato. Además este tema me toca de cerca los coj... cojcoj, menuda tos!.





