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Mujer Blanca Soltera Busca...
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...alguien que le haga sentir especial, un mundo mejor donde vivir, un trabajo decente, un piso que se pueda comprar, las llaves, a jacks, un taxi...
Sindicación
 
Instinto maternal
Llega un momento en la vida de toda mujer en que cree tener la necesidad de cuidar a alguien. Es igualito al síndrome premenstrual (hablaré de él en futuras ocasiones). Estas triste, con ganas de cariño, te sientes sola, vieja, abandonada... (Nota para el sector masculino: es similar a la resaca pero en mujeres, echadle imaginación).
El caso es que quedas con tus amigas y así, como el que no quiere la cosa, lo sueltas
- Tengo ganas de ser madre
- Juani, tú lo que quieres es echar un polvo
- Noooo, es, no sé, no os ha pasado nunca?. Tengo ganas de cuidar a alguien, de querer, de que haya algo que supere a todas las cosas..
- Vale, un polvo con cariño
- Que no, que no es eso
- ¿Te ha venido la regla ya?
- No, me toca esta semana
- Vale
De repente todos los niños son monísimos, todas las mujeres están embarazadas menos tú y tu gata ya no te necesita como antes.
Es triste. Mucho.
Generalmente esa enfermedad mental momentanea se supera con una noche de juerga y un "piensa en las consecuencias de todo esto".
Pero cuando no es así hay una fórmula infalible para arrancar el tumor de raiz.
Pongámonos en situación. Llevas toda la semana trabajando a marchas forzadas. No puedes más. Por unas cosas o por otras tu vida es una mierda (siempre es una mierda y si no lo piensas es porque todavía no te has dado cuenta). Necesitas salir y emborracharte.
Pero no
Las cosas nunca salen como uno tenía planeado.
- Hola guapa, ¿qué vas a hacer esta noche?
- Pues... beber. Básicamente tengo sed de Guinness
- ¿Y si te vienes con nosotros?
- ¿Quienes exactamente sois vosotros?
- Pues yo, mi marido, un amigo y sus hermanas
- Pues vale
- Pasamos a recogerte
Hay veces que te arrepientes de no hacer más preguntas sobre la vida de los demás.
Sacas las prendas y pinturas de guerra.
Tras dos horas en el baño, en una nube de vapor y colonia sales preparada para lo que se te avecina. Perdón, para lo que tú crees que se te avecina.
Llega la comitiva. Cuatro coches. Repletos. Los cristales tintados no te alertan de lo que realmente se esconde en el interior.
Te montas en el coche de tus amigos contenta por la gran cantidad de gente que se ha unido a TU noche de fiesta.
-¿Donde vamos?
- Pues a un sitio tranquilito porque como comprenderás con los enanos no nos podemos meter en un irlandés
- En este país no se te juzga por tu estatura
- Jajajajajaja, que graciosa eres Juani
- ¿Graciosa?
- Me refiero a los niños
- ¿Niqué?
- Ah! ¿No te lo he contado?
- NO
Cuando llegas al Burguesa Queen los coches empiezan a vaciarse. El 90% de los habitantes no superan el metro de estatura. Te sientes Arwen con el traje de los domingos en medio de una granja de Hobbitton.
Pero no. Los Hobbits no existen por mucho que los frikies se empeñen en lo contrario.
- Te presento a Jonás y sus dos niños. Estos son Maruja y Toño y sus dos hijas y estos cuatro son Ana y Manolo y sus dos retoñitos.
- Retoñitos no serían los de Toño? Bueno, retoñitas que son niñas.
Y empieza la catástrofe.
Eres el centro de atención. El elemento desconocido. "Inspira hondo, pequeña, esta va a ser una gran noche".
Y, por desgracia para ti, eres una persona educada y cortés.
Así que empieza la fiesta. Las retoñas te despeinan, los niños juegan con tu espinilla al Tekken 5. Trepan por tu espalda, te tiran del pelo, te abrazan, se beben tu cocacola (intenta pedir una Guinness en un fastfood, a ver que te dicen, de mi se escojonaron. Hasta lloraban de la risa), te preguntan, te arañan...
Los primeros cinco minutos son altamente soportables, es más, disfrutas de esa sensación de poder que te da sacarles más de medio metro y más de cuarenta kilos. Tienes el poder. Tienes seguidores. Eres un lider. Están dispuestos a hacer lo que tú les pidas. En estos momentos sabes cómo se siente cualquier creador de una secta bien avenida.
Diez minutos después a quien comprendes es a Herodes.
Gracias a Dios los niños están obligados a dormirse antes de una hora determinada, así que tras dos horas de martirio, despeinada, manchada de ketchup y con dolor hasta en músculos que ignorabas que tenías, llega la ansiada libertad.
- Bueno, y ahora qué vamos a hacer? Tu querías ir a un irlandés ¿no?
-Quería. Buena conjugación
- Entonces?
- Cama. Aspirina, ducha, masaje y cama. Por favor.
Puede que todo esto suene a tener una noche de perros pero no. Realmente te alegras de que todo esto haya sucedido.
No es que hayan matado tu instinto maternal. Lo han exterminado. De por vida. O al menos hasta el mes que viene

No