Y Yo Con Estos Pelos
El paso por la peluquería es a la mujer lo que los corchetes del sujetador son al hombre. Algo que debería servir para lucirte pero que NUNCA conseguirás que te quede bien a la primera.
Cuando era pequeñita pensaba que las peluquerías eran un instrumento del diablo para causar el caos en el mundo. Hay que tener en cuenta que estábamos en los 80 y la moda capilar era, como poco, demoniaca. No importaba la cantidad de pelo que tuvieras, lo importante era hacer que ocupara la mayor cantidad de espacio posible. Sí, la duquesa de Alba es ochentera, completa y absolutamente. Así que cada vez que llegaba el fin de semana veía a mi tía la soltera intentando parecerse lo más posible a Alaska aunque tuviera que pasar de lado por las puertas (por el peinado, por supuesto, no me quiero yo meter con el físico de nadie aunque parezca una morcilla de Burgos, que te dan ganas de pincharla para que no reviente dentro de esa talla 36 que se empeña en ponerse). Supongo que ahora empezais a entender ciertos aspectos de mi caracter...
Pero no, con la adolescencia me di cuenta de que la peluquería no es más que un instrumento de venganza. Las peluqueras son aquellas de las que nos reíamos en el colegio.
-Juani carasucia, tan fea que asusta, porque tiene piojos y feos los ojos, su naariz es grande como un elefante...
Cantaban los niños en el colegio. ¿Y qué hacía Juani? ¿Lloraba desconsoladamente? ¿Acudía a Dermoración Corpoestética? No. Juani llegaba a casa y peinaba a la Barbie. todas las mujeres, TODAS, hemos hecho de la barbie el objetivo de nuestra ira alguna vez. La cortábamos el pelo, se lo "teñíamos" con el pintauñas de mamá, se lo arrancábamos a tirones con el peine. Sin piedad. Hasta que le separábamos la cabeza del cuerpo.
Así que Juani creció siendo una de las mejores de su clase. Sacó un 8 de media en la selectividad. Todo un mundo de carreras a su alcance. Pero no. Juani no estudió Ciencias Políticas (esos son aquellos de los que nos reíamos en el cole) ni telecomunicaciones (de esos nos reíamos en la universidad y ahora están forrados, otro tipo de venganza). En vez de eso, se metió a peluquera.
Y es que saben que tú, como mujer, siempre vas a ir a la peluquería en tus momentos más inseguros: cuando tienes una primera cita y cuando te deja el novio. Cuando llega la Fase 4, lo primero que necesitas es un cambio. Así que deprimida, ojerosa, con la nariz roja y sintiéndote la mujer más horrorosa del mundo te vas a la peluquería. A que te pongan guapa
- Buenas tardes ¿Qué te vas a hacer?
- Suicidarme
- Juani!!!, mechas, moldeado y corte ¿La vas lavando?
En unos quince minutos te ves, en esos espejos tan enormes y tremendamente desfavorecedores, con el pelo lleno de papel de plata y algo parecido a un ovni encima de la cabeza. Y dices "Ahora ya me siento mucho mejor".
Pero la mayor de las venganzas está sin duda en el corte. Cuando te cortan el pelo siempre te dan una revista (para pillarte desprevenida) y empiezan por la parte de atrás (para que cuando te des cuenta ya no tenga remedio)
- Córtame solo las puntas, que el pelo largo para mi es una seña de identidad y feminidad sin la cual no podría vivir, por favor.
- Sí, no te preocupes guapa, pero te lo voy a "entresacar" y a "capear" un poco para darle más movimiento a la melena
¿Más movimiento? De tu cabeza a la bolsa de la basura. ese va a ser el movimiento de tu melena.
Cuando terminan, lo que antes era el pelo a lo Isabel Pantoja (escojas la parte del cuerpo que escojas) se ha convertido en la cabeza de Sidney O'Connor (en realidad, "Nothing compares to you" se lo dedicaba al metro de cabellera que había dejado en la peluquería)
Te levantas y aguantas las lágrimas. Juras no volver. Maldices al gremio. Y vas a pagar
- Son 80 euros, guapa.
Sí amigas, además de hacerte sentir la mujer más desgraciada del planeta te cobran por dejarte justamente como tú no querías quedar.
Y te vuelves a casa con la firme decisión de pegarte un tiro. Te pasas una semana sin salir de casa, llorando la ausencia del pelo perdido.
Mientras Juani cuenta el dinero con una sonrisa de oreja a oreja y tacha tu cara de la foto de 5º de EGB.
Así que cuando quiera destrozarle la vida a alguien no voy a contratar un asesino a sueldo, contrataré una peluquera. Es un poco más barato y muchísimo más cruel
Cuando era pequeñita pensaba que las peluquerías eran un instrumento del diablo para causar el caos en el mundo. Hay que tener en cuenta que estábamos en los 80 y la moda capilar era, como poco, demoniaca. No importaba la cantidad de pelo que tuvieras, lo importante era hacer que ocupara la mayor cantidad de espacio posible. Sí, la duquesa de Alba es ochentera, completa y absolutamente. Así que cada vez que llegaba el fin de semana veía a mi tía la soltera intentando parecerse lo más posible a Alaska aunque tuviera que pasar de lado por las puertas (por el peinado, por supuesto, no me quiero yo meter con el físico de nadie aunque parezca una morcilla de Burgos, que te dan ganas de pincharla para que no reviente dentro de esa talla 36 que se empeña en ponerse). Supongo que ahora empezais a entender ciertos aspectos de mi caracter...
Pero no, con la adolescencia me di cuenta de que la peluquería no es más que un instrumento de venganza. Las peluqueras son aquellas de las que nos reíamos en el colegio.
-Juani carasucia, tan fea que asusta, porque tiene piojos y feos los ojos, su naariz es grande como un elefante...
Cantaban los niños en el colegio. ¿Y qué hacía Juani? ¿Lloraba desconsoladamente? ¿Acudía a Dermoración Corpoestética? No. Juani llegaba a casa y peinaba a la Barbie. todas las mujeres, TODAS, hemos hecho de la barbie el objetivo de nuestra ira alguna vez. La cortábamos el pelo, se lo "teñíamos" con el pintauñas de mamá, se lo arrancábamos a tirones con el peine. Sin piedad. Hasta que le separábamos la cabeza del cuerpo.
Así que Juani creció siendo una de las mejores de su clase. Sacó un 8 de media en la selectividad. Todo un mundo de carreras a su alcance. Pero no. Juani no estudió Ciencias Políticas (esos son aquellos de los que nos reíamos en el cole) ni telecomunicaciones (de esos nos reíamos en la universidad y ahora están forrados, otro tipo de venganza). En vez de eso, se metió a peluquera.
Y es que saben que tú, como mujer, siempre vas a ir a la peluquería en tus momentos más inseguros: cuando tienes una primera cita y cuando te deja el novio. Cuando llega la Fase 4, lo primero que necesitas es un cambio. Así que deprimida, ojerosa, con la nariz roja y sintiéndote la mujer más horrorosa del mundo te vas a la peluquería. A que te pongan guapa
- Buenas tardes ¿Qué te vas a hacer?
- Suicidarme
- Juani!!!, mechas, moldeado y corte ¿La vas lavando?
En unos quince minutos te ves, en esos espejos tan enormes y tremendamente desfavorecedores, con el pelo lleno de papel de plata y algo parecido a un ovni encima de la cabeza. Y dices "Ahora ya me siento mucho mejor".
Pero la mayor de las venganzas está sin duda en el corte. Cuando te cortan el pelo siempre te dan una revista (para pillarte desprevenida) y empiezan por la parte de atrás (para que cuando te des cuenta ya no tenga remedio)
- Córtame solo las puntas, que el pelo largo para mi es una seña de identidad y feminidad sin la cual no podría vivir, por favor.
- Sí, no te preocupes guapa, pero te lo voy a "entresacar" y a "capear" un poco para darle más movimiento a la melena
¿Más movimiento? De tu cabeza a la bolsa de la basura. ese va a ser el movimiento de tu melena.
Cuando terminan, lo que antes era el pelo a lo Isabel Pantoja (escojas la parte del cuerpo que escojas) se ha convertido en la cabeza de Sidney O'Connor (en realidad, "Nothing compares to you" se lo dedicaba al metro de cabellera que había dejado en la peluquería)
Te levantas y aguantas las lágrimas. Juras no volver. Maldices al gremio. Y vas a pagar
- Son 80 euros, guapa.
Sí amigas, además de hacerte sentir la mujer más desgraciada del planeta te cobran por dejarte justamente como tú no querías quedar.
Y te vuelves a casa con la firme decisión de pegarte un tiro. Te pasas una semana sin salir de casa, llorando la ausencia del pelo perdido.
Mientras Juani cuenta el dinero con una sonrisa de oreja a oreja y tacha tu cara de la foto de 5º de EGB.
Así que cuando quiera destrozarle la vida a alguien no voy a contratar un asesino a sueldo, contrataré una peluquera. Es un poco más barato y muchísimo más cruel





