Singing in the rain
Ricky Martin nos ha abierto su corazón y la puerta de su dormitorio. Ha confesado en una entrevista que entre sus prácticas sexuales favoritas se encuentra, por poner un ejemplo, la lluvia dorada.
Bien, analicemos con frialdad el notición.
Un ídolo mediático, el hombre de los sueños de muchas quinceañeras habla de la lluvia dorada en una revista como el que habla de beber coca-cola.
A mi personalmente me parece que el señor Martin tiene todo el derecho del mundo a hacer con su vida de ocio y distracción lo que buenamente quiera, igual que Kate Moss, pero contarlo en una revista para que todo el mundo se entere ya me parece un poco de falta de ética (no como Kate Moss que a la pobrecita la traicionó cualquier Judas que seguramente lo celebró poniéndose hasta las patas).
Pero aparte de todo esto y de las ganas que se me han quitado de darle a ese hombre dos besos si me lo encuentro por la calle, lo que más me preocupa es ¿Donde demonios quedó el glamour del mundo del famoseo?
Hubiera entendido perfectamente que algo así lo hubiera dicho Dinio, algun ex gran hermano o el mismísimo Joaquín Sabina.
Eso te lo esperas.
Pero con esto de la libertad se está perdiendo todo el misterio.
Imaginaos que Audrey Hepburn, tras rodar "Desayuno con Diamantes" hubiera salido en una revista confesando que le encantaba el griego y que disfrutaba como nadie haciendo un 69, por ponernos en practicas sexuales algo escandalosas para la época.
Pues no. No señores. Eso debería estar prohibido.
Lejos de todo eso, las personas con un sitio destacado en esta sociedad deberían hablar de cuentos de hadas y deberían contestar a esas preguntas con mentiras.
Es más
A esa gente no se le debería hacer esas preguntas.
Porque una sabe perfectamente lo que se encuentra por ahí, una ya ha dejado de esperar al principe azul que la ame como nadie ha sabido amarla. Porque cuando sales a la calle y algún borracho que no sabe si te sobran veinte kilos o es que ya ve doble te salta alguna barbaridad, en esos momentos, una se reserva la esperanza de que algun día aparezca Charles Boyer, Marlon Brando o Humphrey Bogart y le muestre otro mundo, en el que el dinero da glamour y caballerosidad en lugar de vicio y corrupción. Y de repente te das cuenta de que vives en el siglo XXI y que de alguno de estos personajes no queda más que cenizas. Y al intentar buscar un referente más cercano en edad solo se encuentra lluvias doradas, perros con nocilla, felaciones con prostitutas interrumpidas por la Policia, sexo en los retretes de un parque, ratones en calcetines y demás prácticas que, por cercanía, mejor las realizas con el que te acaba de soltar el improperio.
Llamadme antigua, retrógada, puritana o estrecha. llamadme como querais, pero cuando pienso en mi hombre ideal, en la escena que quiero vivir no pienso en lluvias por muy doradas que sean y prefiero pensar en ese beso sujetada por unos brazos fuertes
Tal que así

Así...

Así...

O incluso así

Bien, analicemos con frialdad el notición.
Un ídolo mediático, el hombre de los sueños de muchas quinceañeras habla de la lluvia dorada en una revista como el que habla de beber coca-cola.
A mi personalmente me parece que el señor Martin tiene todo el derecho del mundo a hacer con su vida de ocio y distracción lo que buenamente quiera, igual que Kate Moss, pero contarlo en una revista para que todo el mundo se entere ya me parece un poco de falta de ética (no como Kate Moss que a la pobrecita la traicionó cualquier Judas que seguramente lo celebró poniéndose hasta las patas).
Pero aparte de todo esto y de las ganas que se me han quitado de darle a ese hombre dos besos si me lo encuentro por la calle, lo que más me preocupa es ¿Donde demonios quedó el glamour del mundo del famoseo?
Hubiera entendido perfectamente que algo así lo hubiera dicho Dinio, algun ex gran hermano o el mismísimo Joaquín Sabina.
Eso te lo esperas.
Pero con esto de la libertad se está perdiendo todo el misterio.
Imaginaos que Audrey Hepburn, tras rodar "Desayuno con Diamantes" hubiera salido en una revista confesando que le encantaba el griego y que disfrutaba como nadie haciendo un 69, por ponernos en practicas sexuales algo escandalosas para la época.
Pues no. No señores. Eso debería estar prohibido.
Lejos de todo eso, las personas con un sitio destacado en esta sociedad deberían hablar de cuentos de hadas y deberían contestar a esas preguntas con mentiras.
Es más
A esa gente no se le debería hacer esas preguntas.
Porque una sabe perfectamente lo que se encuentra por ahí, una ya ha dejado de esperar al principe azul que la ame como nadie ha sabido amarla. Porque cuando sales a la calle y algún borracho que no sabe si te sobran veinte kilos o es que ya ve doble te salta alguna barbaridad, en esos momentos, una se reserva la esperanza de que algun día aparezca Charles Boyer, Marlon Brando o Humphrey Bogart y le muestre otro mundo, en el que el dinero da glamour y caballerosidad en lugar de vicio y corrupción. Y de repente te das cuenta de que vives en el siglo XXI y que de alguno de estos personajes no queda más que cenizas. Y al intentar buscar un referente más cercano en edad solo se encuentra lluvias doradas, perros con nocilla, felaciones con prostitutas interrumpidas por la Policia, sexo en los retretes de un parque, ratones en calcetines y demás prácticas que, por cercanía, mejor las realizas con el que te acaba de soltar el improperio.
Llamadme antigua, retrógada, puritana o estrecha. llamadme como querais, pero cuando pienso en mi hombre ideal, en la escena que quiero vivir no pienso en lluvias por muy doradas que sean y prefiero pensar en ese beso sujetada por unos brazos fuertes
Tal que así

Así...

Así...

O incluso así

Comentario:
El morbo, la frivolidad, todo eso es lo que vende hoy en día. Si no hubiera comentado nada acerca de sus prácticas sexuales sería una entrevista más, pero como lo ha hecho, hasta yo estoy hablando ahora mismo de ello (y eso que no me gusta nada)
Saludos
Saludos
Comentario:
Bueno si, pero, Ricky Martin no es lo mismo que Marlon Brandon. Aunque pensandolo bien, porque al señor Brandon no lo puesieron a dieta?
Comentario:
Estoy de acuerdo con su comentario, aunque tal vez sólo a medias. No debemos perder de vista que "el famoseo" contemporáneo, el del gran boom de los mass media de nuestros tiempos, está repleto de "productos". Sí, la mayoría de los ídolos ya sean cantantes, actores, escritores, etc., suelen ser un producto basado exclusivamente en la imagen. Todo ello estudiado perfectamente y con el objetivo de ser consumido por el gran público. Quiero decir que de entre la gran marabunta de famosos que pueblan la cultura popular, la mayoría no son muy distintos de nuestro vecino del tercero, no son especiales, únicamente gozan de una imagen generalmente envidiable.
A fin de cuentas, todos somos humanos, ellos tambien, y ser especial no tiene una correlación positiva con ser famoso. Busque a su Cary Grant en el metro, en un concierto, o en la cola del teatro. Seguro que entre todos los Ricky Martin´s que pueblan nuestras vidas, él está ahi. Al menos yo tengo la esperanza de que mi Audrey Hepburn me espera en alguna parte. Lo jodido, maldita sea, es que aún no se muy bien donde, pero la encontraré, demonios! Buenos Reyes!
A fin de cuentas, todos somos humanos, ellos tambien, y ser especial no tiene una correlación positiva con ser famoso. Busque a su Cary Grant en el metro, en un concierto, o en la cola del teatro. Seguro que entre todos los Ricky Martin´s que pueblan nuestras vidas, él está ahi. Al menos yo tengo la esperanza de que mi Audrey Hepburn me espera en alguna parte. Lo jodido, maldita sea, es que aún no se muy bien donde, pero la encontraré, demonios! Buenos Reyes!





