Lágrimas negras
Hoy hace dos años que vivo en una pena que creía eterna. Hoy hace dos años que me estampaste tu adios en mi cara y me metiste en un buzón sin poner dirección de destino. Hoy hace dos años de tu último "te quiero" y de tu primer y último "pero ya no estoy enamorado de ti".
Hace ya dos años de todo esto y aún sigue fresco en la memoria. Mucho más que el día que te conocí, la primera vez que hablé contigo o el día que fuimos a recoger a nuestros "niños". Infinitamente más que el día en que empezamos a vivir juntos, que aquel anillo que sellaba nuestro compromiso y que la tarjeta beige del primer ramo de rosas que me enviaste.
Recuerdo fotograma a fotograma, pues es así como pude vivirlo todo, irreal e indefinido. Recuerdo los días previos y los meses previos y el día en que todo empezó a marchitarse.
Recuerdo los gritos de mi corazón ahogados en mi garganta y convertidos en susurros, recuerdo haber hecho todo lo que podía hacer mientras tú asistías estático al fin de nuestro mundo. Durante meses solo te vi observar y esperar como un cuervo a que muriera para acabar devorando lo que quedaba de mi. Y en ese proceso en que te convertiste en el peor de los carroñeros yo aún intentaba guardarte conmigo, por mucho que me advirtieran que acabarías sacándome los ojos.
Y recuerdo cada desplante y cada esperanza que siguieron después hasta que finalmente dejaste claro lo poco que te importaba.
Hubiera bastado un mínimo de preocupación, una llamada, un mensaje, un suspiro de alivio cuando descubriste que estaba bien. Ese día tuve suerte. Por partida doble.
Y aunque mi vida esté en ruinas y deba recomponerme, trocito a trocito, el alma y el corazón. Aunque a ese puzzle le falten piezas que serán imposibles de reemplazar, aunque ya no vaya a volver a ver a mis gatos, aunque aún quede en mi cama un sitio que nadie se atreve a llenar, hoy, dos años después, me he cansado de llorar. Ya no puedo dar más ni hundirme más en la miseria en que quise convertir mi vida sin ti. Hoy he salido a flote y he tomado aire, y he visto el sol, y las olas y un universo de colores que no podía ni siquiera imaginar. Y aunque esa herida se haya convertido en una hernia que va a seguir sangrando, al menos ahora puedo ponerme en pie y seguir el camino, dolorida pero viva. Y ya sabes lo que dicen, lo que no te mata te hace más fuerte
Hace ya dos años de todo esto y aún sigue fresco en la memoria. Mucho más que el día que te conocí, la primera vez que hablé contigo o el día que fuimos a recoger a nuestros "niños". Infinitamente más que el día en que empezamos a vivir juntos, que aquel anillo que sellaba nuestro compromiso y que la tarjeta beige del primer ramo de rosas que me enviaste.
Recuerdo fotograma a fotograma, pues es así como pude vivirlo todo, irreal e indefinido. Recuerdo los días previos y los meses previos y el día en que todo empezó a marchitarse.
Recuerdo los gritos de mi corazón ahogados en mi garganta y convertidos en susurros, recuerdo haber hecho todo lo que podía hacer mientras tú asistías estático al fin de nuestro mundo. Durante meses solo te vi observar y esperar como un cuervo a que muriera para acabar devorando lo que quedaba de mi. Y en ese proceso en que te convertiste en el peor de los carroñeros yo aún intentaba guardarte conmigo, por mucho que me advirtieran que acabarías sacándome los ojos.
Y recuerdo cada desplante y cada esperanza que siguieron después hasta que finalmente dejaste claro lo poco que te importaba.
Hubiera bastado un mínimo de preocupación, una llamada, un mensaje, un suspiro de alivio cuando descubriste que estaba bien. Ese día tuve suerte. Por partida doble.
Y aunque mi vida esté en ruinas y deba recomponerme, trocito a trocito, el alma y el corazón. Aunque a ese puzzle le falten piezas que serán imposibles de reemplazar, aunque ya no vaya a volver a ver a mis gatos, aunque aún quede en mi cama un sitio que nadie se atreve a llenar, hoy, dos años después, me he cansado de llorar. Ya no puedo dar más ni hundirme más en la miseria en que quise convertir mi vida sin ti. Hoy he salido a flote y he tomado aire, y he visto el sol, y las olas y un universo de colores que no podía ni siquiera imaginar. Y aunque esa herida se haya convertido en una hernia que va a seguir sangrando, al menos ahora puedo ponerme en pie y seguir el camino, dolorida pero viva. Y ya sabes lo que dicen, lo que no te mata te hace más fuerte
Comentario:
Por experiencia propia....lleva tiempo pero se supera. Ayer tuve mi prueba de fuego cuando en el gym y en un bar no dejaron de pasar al grupo favorito de mi ....olvidable cretino...una y otra vez....cd completo, en los dos lugares! y yo contenta porque no sentí naada, especialmente cuando pasaron la canción que me cantaba....
Un abrazo y fuerza
Un abrazo y fuerza
Comentario:
Suerte niña, hoy es el primer dia de el resto de tu vida... ahi con dos cojones!
Comentario:
No podría estar más de acuerdo con su planteamiento. Es muy importante sacar de la mochila ese pesado álbum de fotos que son algunos recuerdos, para poder extender las alas y volar a lugares a los que jamás pensamos llegar, y descubrir paisajes llenos de colores nuevos.
Enhorabuena, ese es el camino.
Enhorabuena, ese es el camino.
Comentario:
La mierda sabe a mierda. Eso se sabe y no hace falta estar metiéndose un puñado en la boca cada hora para recordarlo.
Eres fuerte.
Cuando menos te lo esperes, dejarás de caminar sóla. Así que ya sabes: no esperes!!!.
Un beso.
Eres fuerte.
Cuando menos te lo esperes, dejarás de caminar sóla. Así que ya sabes: no esperes!!!.
Un beso.





