Approaching depression
Mañana de domingo de resaca y obligaciones. Con un café recalentado en mi boca y el rimel de la noche anterior esparcido por los ojos. Un camisón que antes no lo era y un cartón de Lucky retándome desde la mesa. Todo lo que se necesita para sonreir.
Wolfsheim me grita su approching Lightspeed una y otra vez desde el winamp porque no quiero escuchar ninguna otra cosa. Hoy es uno de estos días en que me encantaría ser una postmoderna liberal y fumar con boquilla y hablar de los hombres como quien habla de cigarros y rememorar conquistas de sábados y amantes con un gintonic en la mano y unas medias de malla. A las nueve de la mañana. Con ese rolplay de eterna suicida que se mata poco a poco y ya no hay nada que le haga emocionarse. Para bien o para mal. Pero cada uno es lo que es y yo desgraciadamente hoy y afortunadamente mañana no soy así.
No tengo ojos jóvenes que parecen antiguos ni sonrisas apenadas ni sujetadores negros de encaje que se dejan ver cuando cae el tirante de ese vestido con escote y falda corta que muchos han subido o arrancado o ayudado a bajar la cremallera.
No soy un personaje de novela al que evocan escritores empapados en alcohol que dejan su sangre en el papel. Y su vida.
No lo soy y me gustaría serlo.
No lo soy y me asustaría serlo.
En su lugar me levanto entre el despertador que me recuerda las obligaciones familiares que hoy me sobrellevan y los alaridos de mi gata que lo ayudan.
Salgo de mi habitación saltando los montones de ropa, testigos indiscutibles de mi salida nocturna, y arrastro mi alma hasta la cocina en busca de algo que, ya tarde, humedezca mis labios. Un café sustituto de besos y caricias, de saliva y humedades que ya no recuerdo. Un café caliente y sexual. Me encanta ponerme dramática.
Y me pongo a escribir de lo que no soy y debo llevar ya cinco cigarrillos mirando el reloj de cuando en cuando. Y tengo que irme y no quiero. Y alargo la hora de ducharme y voy acortando el tiempo que necesito para parecer una persona decente.
Porque hoy solo quiero escribir. Bien o mal. Hoy quiero pasar un domingo de música recordatorio y word. Hoy quiero rememorar cosas que no me han sucedido. Hoy quiero tener nostalgia de lo que jamás me ocurrió. Hoy quiero verme tocando fondo con un vaso de tubo y dos hielos y una botella de whisky barato. Y marcas en las muñecas.
Hoy quiero ser otra. Más dramática, más acabada, más dolida y más aullante.
Pero ya no hay más tiempo. Ya no puedo evitarlo más. Y cuando vuelva volveré a escribir. O habré olvidado quién quería ser y pondré una lavadora y jugaré a Los Sims o me veré una película mil veces vista o encenderé la Play Station para ver a Yuna hacer el gilipollas (nunca segundas partes fueron buenas) y me comportaré como lo que soy, como una más de las muchas que intentan escribir para parecer otra aunque solo sea sobre el papel. O la pantalla.
Y no lo consiguen porque para ser Ella hay que saber escribir.
Y hay que saber llorar
Wolfsheim me grita su approching Lightspeed una y otra vez desde el winamp porque no quiero escuchar ninguna otra cosa. Hoy es uno de estos días en que me encantaría ser una postmoderna liberal y fumar con boquilla y hablar de los hombres como quien habla de cigarros y rememorar conquistas de sábados y amantes con un gintonic en la mano y unas medias de malla. A las nueve de la mañana. Con ese rolplay de eterna suicida que se mata poco a poco y ya no hay nada que le haga emocionarse. Para bien o para mal. Pero cada uno es lo que es y yo desgraciadamente hoy y afortunadamente mañana no soy así.
No tengo ojos jóvenes que parecen antiguos ni sonrisas apenadas ni sujetadores negros de encaje que se dejan ver cuando cae el tirante de ese vestido con escote y falda corta que muchos han subido o arrancado o ayudado a bajar la cremallera.
No soy un personaje de novela al que evocan escritores empapados en alcohol que dejan su sangre en el papel. Y su vida.
No lo soy y me gustaría serlo.
No lo soy y me asustaría serlo.
En su lugar me levanto entre el despertador que me recuerda las obligaciones familiares que hoy me sobrellevan y los alaridos de mi gata que lo ayudan.
Salgo de mi habitación saltando los montones de ropa, testigos indiscutibles de mi salida nocturna, y arrastro mi alma hasta la cocina en busca de algo que, ya tarde, humedezca mis labios. Un café sustituto de besos y caricias, de saliva y humedades que ya no recuerdo. Un café caliente y sexual. Me encanta ponerme dramática.
Y me pongo a escribir de lo que no soy y debo llevar ya cinco cigarrillos mirando el reloj de cuando en cuando. Y tengo que irme y no quiero. Y alargo la hora de ducharme y voy acortando el tiempo que necesito para parecer una persona decente.
Porque hoy solo quiero escribir. Bien o mal. Hoy quiero pasar un domingo de música recordatorio y word. Hoy quiero rememorar cosas que no me han sucedido. Hoy quiero tener nostalgia de lo que jamás me ocurrió. Hoy quiero verme tocando fondo con un vaso de tubo y dos hielos y una botella de whisky barato. Y marcas en las muñecas.
Hoy quiero ser otra. Más dramática, más acabada, más dolida y más aullante.
Pero ya no hay más tiempo. Ya no puedo evitarlo más. Y cuando vuelva volveré a escribir. O habré olvidado quién quería ser y pondré una lavadora y jugaré a Los Sims o me veré una película mil veces vista o encenderé la Play Station para ver a Yuna hacer el gilipollas (nunca segundas partes fueron buenas) y me comportaré como lo que soy, como una más de las muchas que intentan escribir para parecer otra aunque solo sea sobre el papel. O la pantalla.
Y no lo consiguen porque para ser Ella hay que saber escribir.
Y hay que saber llorar
Comentario:
Puede ser. Como nunca he sido Ella no puedo opinar.
Pero por eso decía que quería ser ella solo en el papel o en la pantalla. Porque es algo efímero, un instante, lo que tardes en escribir.
El problema, como digo al final, es que es muy dificil conseguirlo porque solo Ella es capaz de escribir así.
Pero por eso decía que quería ser ella solo en el papel o en la pantalla. Porque es algo efímero, un instante, lo que tardes en escribir.
El problema, como digo al final, es que es muy dificil conseguirlo porque solo Ella es capaz de escribir así.
Comentario:
Hay ocasiones en las que llena más el momento en el que has permanecido ajena a todo y a todos, metida en el papel, escribiendo para ser Ella, que ser Ella misma.
Y la canción le da un punto a lo que has escrito que hace que definitivamente me crea lo que acabo de decir antes.
Sí.
Y la canción le da un punto a lo que has escrito que hace que definitivamente me crea lo que acabo de decir antes.
Sí.