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Mystic Dream
Cuentos, ralladas y sueños
Acerca de
Bienvenidos a este lugar. Soy Inanna y, aunque éste no es mi verdadero nombre, tiene mucho que ver con él. Si os gusta leer estáis en el lugar más indicado, pues voy colgando historias, relatos, poemas y demás cosas que se me van ocurriendo y os agradecería que dejarais algun comentario acerca de ellos. "Every friend was once a stranger" como dijo Loreena McKennitt, así que... nunca se sabe. Disfrutad de la lectura y acomodaros en la silla.
Sindicación
 
Paseando en el frío se me ocurrió esta historia

Hace rato que se hizo oscuro. El Sol abandonó el cielo con su calidez fría de invierno. Tengo sueño, pero sé que si me duermo, dormiré esta noche de diciembre para siempre.
Vivo en la calle desde hace años, cuando abandoné el hogar por mis razones. Dejé la estufa y la comida por la aventura. Como tantas noches como esta duermo bajo los coches. Me acurruco cerca del motor. Y duermo. Cuando oigo que un coche aparca en mi calle y sus dueños se han ido, corro sigilosamente entre las sombras y me tumbo debajo. Siempre salgo antes de que lo enciendan otra vez.
El frío sube por mis extremidades, como si de una espesa niebla baja se tratara, ascendiendo lentamente. El invierno me va llenando, como si aspirara un humo que te hiela por dentro. Voy siempre hacia el coche más caliente. Una y otra vez. Luego duermo, observando la noche con mis orejas. Saboreando los olores y mirando la oscuridad con mis ojos vidriosos verdes. Nací gato doméstico y moriré siendo gato callejero. Nací entre calor y algodón y moriré en el frío de invierno. Hace rato que se hizo oscuro.



27DecTGN'05

[Tiene copyrigh t:P. Todos los derechos de autor, a mi persona. Por favor, si quieres sacar cualquier escrito firmado x mi de esta página, avísame, por favor. -Inanna-]
 
El frío de otoño se acaba
Y empieza el diciembre helado.

La calle se llena de luces y oscuridad,
contrastes que da la Navidad.
Al falto le traerán pobreza,
al que le sobra, más riqueza.
Un año más, poca variedad.


De pequeña me gustaba esta época. Todo era color. En la calle hacía frío y en casa, calor. Los regalos, aunque sencillos eran disfrutados. Y la família se reunía, y jugábamos bajo el amparo de nuestros mayores. Hacíamos cagar al Tió, dulces y chocolatinas, un montón. ¡Qué distinta se ve la Navidad con ojos de niño!

Ahora no es menos buena, tampoco menos mala. Pequeñas cosas van cambiando año a año y nos vamos acostumbrando. Las luces y las músicas continúan, las prisas del último momento para los regalos siguen igual, como los nervios al abrir un paquetito inesperado, una sorpesa sin par.




 
El precio de obtener lo que quieres es obtener lo que quisiste
Estamos en un momento de crecimiento. Ya no somos niños y somos casi adultos. En algunas facetas nuestras lo somos en verdad, pero no en todas. Estamos en medio del río. Hemos abandonado una orilla y nos estamos dirigiendo a la otra, pero aun no hemos llegado. Todavía tenemos sueños que queremos cumplir y luchamos por hacerlos realidad, pero estamos aprendiendo que a veces hay sueños que no se pueden cumplir. Y eso hace que haya momentos en los que estemos radiantes y luchadores, que hasta algunos adultos nos tienen envidia por la tenacidad, mientras otros nos sonríen beatíficos, como quien oye a un niño decir que será astronauta, porque estos adultos también tuvieron sueños parecidos a los tuyos y no llegaron a cumplirse, al igual que te ocurre a ti ahora mismo. Hay cosas que algún día se cumplirán, otras que se quedarán en sueños de juventud. Y en horas planeándolos y buscándolos. Y en la mente cuando te imaginabas cumpliéndolos.

Pero no es tan malo no cumplir un sueño. Ellos te hacen mantener tu rumbo en la vida, hacen que sigas un camino trazado por ti mismo, aunque la meta no sea el sueño que te propusiste sino otro totalmente distinto. ¿Qué pasaría si cumpliéramos todos nuestros sueños? ¿Valoraríamos de igual manera los nuevos, aun sabiendo que los alcanzaremos fácilmente? ¿Y si llegados a un punto, ya no nos quedaran nuevos?

“Me pregunto, Titania… Me pregunto si he hecho bien. Y me pregunto por qué me lo pregunto. Will es un buen vehículo para las grandes historias. A través de él vivirán todos una era humana; sus palabras resonarán en el tiempo. Es lo que él quería. Pero no ha comprendido el precio. Típico de los mortales. Sólo ven el premio, el deseo de su corazón, su sueño… Pero el precio de obtener lo que quieres es obtener lo que quisiste. ¿Se lo dije? ¿Lo entendió? ¿Y entonces? No habría habido diferencia alguna. ¿He hecho bien, Titania? ¿He hecho bien?” (N. Gaiman, “The Sandman: País de Sueños” – A Midsummer Night’s Dream, 19)