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Podemos seguir siendo amigos
En la vida de una mujer, toca muchas veces escuchar la dichosa frasecita mientras una está al borde del suicidio, llorando como si le fuera la vida en ello y con un dolor en el pecho que solo se puede asemejar a un ataque al corazón. Sí. Las relaciones se acaban y ellos vienen y te dicen:
Me he estado tirando a tu amiga Puri los últimos tres meses y en el último polvo me he dado cuenta de que te quiero pero no estoy enamorado de ti. Te mereces alguien mejor que yo, que soy un cerdo, eres la persona más maravillosa del mundo y sé que no voy a encontrar a nadie como tú. Por eso te dejo libre, para que encuentres a ese hombre que te está esperando y que te querrá como yo no he sabido hacerlo. Pero no quiero perder tu amistad. ¿Podemos seguir siendo amigos?
Esto es un resumen de lo que viene a ser una conversación de ruptura standard (yo creo que se las bajan de Internet). Te torean -"Me he estado tirando a tu amiga"-, te ponen las banderillas (véase todo el mensaje) y luego, la puntilla, por si no tenias bastante, cuando crees que el corazón se te va a salir por la boca y que tu vida ya no tiene sentido, te suplican no perder tu amistad.
Que bonito. El valor de la amistad por encima de todas las cosas.
Pues bien, a mi, como a todas, me ha tocado escuchar esa pregunta unas cuantas veces.
Pero, claro está, no todas las relaciones son iguales y por supuesto no todas las rupturas son iguales.
Hay veces en las que ninguno de los dos sufre (que sí, de verdad, yo también pensaba que no existía esa posibilidad).
Son ese tipo de relaciones que nunca han sido tales, cuando la amistad empieza a tener una serie de privilegios que consisten, básicamente, en un consuelo mutuo. Lo malo de esas relaciones es que vienen con fecha de caducidad, son insostenibles por más de cuatro o cinco meses. A partir de ahí, si ninguno de los dos a dado un paso en uno u otro sentido, se empiezan a marchitar, se enfrían y obviamente se extinguen. Es inevitable (aparte de que es lo mejor que puede pasar). Pues bien. En el último año, la abajo firmante a mantenido una de esas relaciones sin nombre con la certeza de que no iba a ningun lado. Por mi parte he podido estar confusa en cuanto a lo que sentía y su magnitud, pero cuando te das cuenta de lo que quieres a una persona es justamente en el momento en que la pierdes. Y yo puedo decir (tremendamente aliviada) que no estaba enamorada. Los últimos tres meses han sido, digamos, bastante escasos de muestras de cariño por ambas partes y la GRAN CONVERSACIÓN estaba a la vuelta de la esquina, acechando, esperando el momento justo. Sabíamos que iba a ocurrir, solo era cuestión de encontrar el momento para que ocurriera.
Y ocurrió anoche.
Tras un par de cervezas y unas tapitas (el verano está en el aire) y viendo que la tensión era insoportable, decidimos sacar el tema, no sé exactamente quién de los dos fue, el caso es que llegamos a la conclusión de que ya no se podía seguir adelante.
Y por primera vez en la vida, realmente me preocupé por perder su amistad, no hubo toreos ni banderillas, fue simplemente una exposición de lo que los dos ya sabíamos con anterioridad. No hubo llantos ni ganas de morir y los dos sabemos que podremos vivir perfectamente sin volver a besarnos en algún lugar menos aséptico que la mejilla.
Ha sido bastante raro el volver a casa con una sonrisa después de semejante conversación y más extraño todavía el leer un mensaje que me ha enviado esta mañana sin que me de un pinchazo en el costado.
Es bastante raro el recordar sin que duela, el sentir que se puede rememorar con cariño y ver que lo hemos pasado bien, que no te arrepientes, que no le odias, ni le amas, ni echas de menos sus labios. Que lo único que importa en este momento es que sabes que puedes hablar con él sin derrumbarte y, sobre todo, que podemos seguir siendo amigos.

Gracias David por ser como eres, por estar ahí cuando te necesito y por hacer que me sienta feliz de conocerte.
Un beso azul (sin daltonismos)

 
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Comentario:
Lo leí, un poco tarde, sí... sólo acierto a decir una cosa, ha sido estupendo y no sabes lo que me alegra saber (y sentir) que seguimos siendo amigos, que podemos contar el uno con el otro cuando lo necesitamos. Gracias por todo.
Un besazo fuerte ;)
 
Comentario:
Gracias guapa!
 
Comentario:
Pues me alegro de que la ruptura haya sido asi, sin traumas ni sufrimientos...
La mía fue de lo más trágica...
Menos mal q has vuelto!!!
No