Buenas dolencias, malas dolencias

No este año tampoco me vacune, cuando como todos los años, se empieza a hablar del personal de riesgo. Creo que aunque no me incluyo, ya debería de ir pensando que cuando lo mencionan, también me incluyen en el lote, en casa me dicen que todos los años me pasa lo mismo y que ha ver si de alguna forma un año me lo tomo en serio.
Pero siempre he seguido aquello de que la gripe se cura medicándote durante seis días o en la cama una semana, y bueno todo el mundo sabe lo mal que se pasan esas primeras 24 horas y siguientes 12 mas de gripe: dolores, tiritonas, mucosidades altas y bajas. Etc.
Pero también esta el poder disfrutar de la condición de enfermo, claro esta en las condiciones de buenas dolencias
Las verdaderas malas dolencias, atacan además de a nuestro cuerpo también a nuestro animo, en ese momento si se necesita verdadera fortaleza, y también entonces creo, es cuando mas se necesita el apoyo de los cercanos. Puede que a muchos no les guste, por no querer sentirse protagonista de malas nuevas o de su menoscabada salud.
No es mi caso, a falta de momento de malas dolencias, (estoy tocando madera),a las buenas siempre las separo en dos fases, el realmente de enfermedad y aquel de la convalecencia, que sin rubor confieso, estoy encantado de disfrutar junto a la gente a la que quiero.
Me entristece que algunos por su solitaria situación se pierdan uno de mejores aspectos que proporciona la enfermedad, y es el no poder quejarse y dar la lata a familiares y amigos mas cercanos, esta claro, si no puedes quejarte, no llegas a degustar la parte mejor de la enfermad, así que “quid pro quo”, no os importe darme la lata pues yo no arreciare en agobiar a todos con mi postconvalescencia.
Se que muchos, los menos egoístas, pueden pasar por estos trances sin que nadie sepa de su padecer, y agazapados en sus fiebres, prefieren pasar desapercibidos hasta que retoman su pulso habitual.
Pues bien , aquí vuelvo a reconocerme como egoísta, no es que disfrute con una buena “maladie”, nada de masoquismo, soy un cobarde del dolor o de la sensación de poder padecerlo, pero puesto que se nos hecha encima la ola de bacilos, bacterias, virus o pestilencias, porque perderse esa otra parte de la enfermedad.
Aquella en que, si bien en los primeros momentos y de forma voluntaria, acaparas las bien intencionadas atenciones, y ya pasado el primer ataque viral, sigues apurando la condición de enfermo, para que se sigan prodigando y vertiendo , las caricias, ayudas y mimos que sabes que ya no mereces pero que siguen siendo tan confortantes.
Hasta cuando ya no cuela y recibes las increpaciones no agresivas pero ya determinadas a que con seriedad se supere la fase de gorron de sentimientos, incluso hasta entonces todavía , aunque ya de forma velada, se permite una cierta convalecencia siempre bien recibida.
Animo a todos los pacientes de hoy, tienen mi apoyo ahora cercano o lejano, y mucho mas mimos cuando en su momento lo necesiten.
Mirala, mirala, mirala
No, me la perdí, he participado en todas las ediciones, que recuerde al menos en los cuatro últimos años, la del pasado, fue con mucho, por la lluvia, la mas inclemente, el aguacero fue brutal, pero allí estaba gente de toda la Península.


Ha hecho algo el Sr. “Pere Navarro”, Director General de Trafico, …, pues no, dirá tal vez que no es su competencia, que el, con regular el asunto de los limites con los radares e identificar y criminalizar como “asesino potencial” a aquel que circula a 140 en una autopista y recaudar suculentas sanciones tiene ya su cometido ejecutado.
Tal vez, “Fomento”, que a través del Gobierno central ponga en marcha un plan urgente de remodelación inmediata y urgente de los guardarrailes en la totalidad de la red de carreteras, para que en sus marcos competenciales lo realicen cada una de las administraciones, Central y Autonómicas, pues tampoco.
Tal vez los Ayuntamientos, mucho menos, estos andan todos muy atareados, viendo como se puede financiar este o aquel proyecto grandioso que de más lustre al Alcalde de turno.
Quizás sea yo, que tendría que haber apoyado presencialmente la manifestación, en vez de, cansado ya , aprovechar la jornada, para poner 500 Km. de distancia entre mi moto y mi ciudad, al menos para ver una puesta de sol en el mar ,y no seguir viendo, como se apuntan a poner un par de kilómetros en sitio señalado, para que puedan acudir los medios de comunicación y sin muchas molestias, saquen algún reportaje en plan, nos conmueve tanto el tema que estamos realizando grandes modificaciones.


Ha hecho algo el Sr. “Pere Navarro”, Director General de Trafico, …, pues no, dirá tal vez que no es su competencia, que el, con regular el asunto de los limites con los radares e identificar y criminalizar como “asesino potencial” a aquel que circula a 140 en una autopista y recaudar suculentas sanciones tiene ya su cometido ejecutado.
Tal vez, “Fomento”, que a través del Gobierno central ponga en marcha un plan urgente de remodelación inmediata y urgente de los guardarrailes en la totalidad de la red de carreteras, para que en sus marcos competenciales lo realicen cada una de las administraciones, Central y Autonómicas, pues tampoco.
Tal vez los Ayuntamientos, mucho menos, estos andan todos muy atareados, viendo como se puede financiar este o aquel proyecto grandioso que de más lustre al Alcalde de turno.
Quizás sea yo, que tendría que haber apoyado presencialmente la manifestación, en vez de, cansado ya , aprovechar la jornada, para poner 500 Km. de distancia entre mi moto y mi ciudad, al menos para ver una puesta de sol en el mar ,y no seguir viendo, como se apuntan a poner un par de kilómetros en sitio señalado, para que puedan acudir los medios de comunicación y sin muchas molestias, saquen algún reportaje en plan, nos conmueve tanto el tema que estamos realizando grandes modificaciones.
vandalos modernos

Nunca salen las cosas, tal como deseamos y cualquier pensamiento sobre nuestros pasos no deja de ser un propósito de intenciones, en la rutina diaria siempre esta al acecho esa aventura que puede sorprendernos, a veces, para una vez rota, esa rutina, alegrarnos la jornada y otras para amargarnos el día que presumía de alegre.
Cuando de mañana y siguiendo mi rutina diaria me dirijo al trabajo, no pienso en nada concreto, circulan ideas sobre que deje pendiente o que efectos están por aparecer, para organizarme y tenerlos mas o menos encajados para cuando aparezcan. En el camino disfruto de mi viaje, cuando las cosas salen bien en el tráfico y me sumerjo en mi cotidiana “Formula GP, subgrupo obstáculos”.
Pero nada concretizo hasta encontrarme en mi pequeño reducto, porque suele suceder, ya ha pasado, que mis primeros asuntos del día, sean fregona en mano, recoger el agua que inunda toda la superficie de la oficina.En ocasiones, por avería de mis altos vecinos, o en otras, son los “Elementos” como le paso a Felipe II , también sucede con mayor frecuencia de la deseada, que los soportes técnicos no funciones en condiciones, entonces mi primerísima función es, bucear por los cuadros eléctricos o arrastrarme por los suelos buscando enchufes que han pasado a mejor vida, provocando con su muerte los puentes tan buscados por la eléctrica serpiente, que siempre busca por donde atacar.

Y si no, sucede que esos pequeños duendes que habitan dentro de las tarjetas informáticas, han dado un golpe de estado a sus conexiones y aquellos servidores que recibieron el apodo de “periféricos”, sin señales de humo de sus “Altos Estados Mayores”, enmudecen o se ciegan voluntariamente, sin obedecer a ese espécimen que les golpea y zarandea para que abandonen su abulia, y aunque conociendo de sobra que tales maniobras no harán revivir las luces del interior, he de insistir en desalojar de su mutismo a ese ejercito invasor.
Y ya solo después llega la cotidiana rutina: lanza, enviste, recibe, para, golpea, prepara, desliza, aguanta, jadea, sorprende y a veces, solo a veces y con regocijo por inesperado, descansas viendo bien finalizada la tarea que te propusiste. Claro esta que todas estas subrutinas pueden paralizarse en cualquier momento por los “elementos” antes descritos u otros parecidos.
Todo esto a casi nadie sorprendería, de parecida forma seguro, es la normal vida de muchos esforzados trabajadores, pero para sorpresa de todos ellos, les diré que yo soy, casi puedo oír las exclamaciones de incredulidad e interrogación, pero,… así es.
………..funcionario, sorprendidos?,……., mala prensa tenemos los funcionarios
(Mucha de ella, bien cierta, y además ganada a pulso), pero a mi me ha tocado esa otra parte desconocida, del trabajador de las Administraciones Publicas, que como en el caso de las Meigas “haberlas hailas”.
En ciertas ocasiones, cuando revelo mi ocupación, puedo notar en la persona a la que me dirijo un gesto de asentimiento de “deja conú”, o afirmativo de conocimiento, como poseedora de un saber profundo y extendido, que no necesita de mas explicación, incluso a veces acompañado de un matiz despectivo, semejante al que podrían captar aquellos que se vieran sometidos a posturas intransigentes, ya sean machistas, racistas o xenófobas, claro esta, y con toda humildad, con las gradaciones que puedan ocupar, si es que en estos casos, cabria una postura delictiva de mayor o menor intensidad.
Y lo digo con cierto conocimiento de causa, he vivido, en épocas ya lejanas, en distintos países Europeos, cuando todavía España no era ni aspirante a tan elitista Club (Europeo), y éramos considerados, las mas de la veces, los nacionales de esta península por sus oriundos, como necesaria mano de obra, la cual, por mas necesaria que fuera, con su “status” particular de emigrante.
Hoy día, mucho de mi trabajo se mueve en torno a,……. sectores desfavorecidos, todo en realidad, aunque,…..cuando quería referirme a ese “mucho de mi trabajo”, tal vez no es adecuada la palabra,… desfavorecido, no será políticamente correcta , pero tal vez el epígrafe “calamitoso”, seria mucho mas visual, pues, cada vez mas, ya puede distinguirse entre “desfavorecidos normales” y “seriamente calamitosos”, del primer grupo los afortunados son aquellos que pueden estar transitoriamente en “paro”, pasando después por Discapacitados, Etnias minoritarias, Emigrantes, Excarcelados , Mujeres Maltratadas, Mayores sin recursos, y un largo etc, en el segundo ya encontramos, drogadictos de todo pelaje en estado terminal, alcohólicos casi insalvables que se mezclan con la pobreza de “Solemnidad”, y en este grupo aunque no parecería que a el pertenecieran, e incluido personalmente a los “Vándalos Modernos”.

De el forman parte, aquellos que se mofan de los trabajadores, estén en activo o desempleados, a los que tildan de “pringaos”, (no digamos si de funcionarios se trata), desprecian a los discapacitados y son los maltratadores de sus parejas, (cuando se trata de varones, también existen vandalas), imaginar lo que pronuncian después o antes de “emigrante” o “gitano”, no les es ajena ni la droga ni el alcohol, y siempre consideran ser merecedores de la mayor atención, la mejor disposición, y consideran una afrenta y una gran injusticia que se les aplique los mismos parámetros de baremación para ayudas que aquellos a los que desprecian solemnemente.
Pues bien de estos, cada día son más.
Patente de Corso
Las nuevas tecnologías, (ámbito inmenso donde se puede incluir de todo, desde hornos de cocina autolimpiables a baños de hidromasajes), están hechas para facilitarnos la vida, a nosotros ciudadanos de este primer mundo,….. , bueno eso son las finalidades que pueden querer alcanzar, en primer lugar aquellos visionarios que plasman en prototipos, garabateando en dibujos, formulas y logaritmos, sus ideas abstractas que chispearon en su lucida mente, y con posterioridad todos aquellos otros que trataron de materializar aquellas ideas luminosas.
Nada que decir, cuando esas nuevas formas en que se desarrolla la tecnología, se presentan ante nuestras menos capacitadas mentes, que con percibir su utilidad inmediata nos asalta la grandeza de todas sus posibilidades.

Pobres ignorantes, no sabemos que el que puso a nuestro alcance tan preciados bienes, en nada empatizaba con el genio soñador que quiso facilitarnos la vida.
El , aquel que desarrollo su fabricación, promovió su comercialización , y desarrollo un sistema básico de explotación del producto con el apelativo “servicio post-venta” de ayuda al usuario, en nada tenia en mente el bienestar del usuario, y si, en prioridad los muchos réditos que obtendría de la puesta en marcha del producto.
Y dado que en su comercialización ya quedamos convencidos de su imprescindible necesidad , tras su uso y disfrute es cuando el productor nos ajusta las tuercas, y nos apercibimos de la telaraña tejida, y nuestra esclavitud hacia su empresa ,algo que nuestros poderes públicos, aquellos de los que nos valemos los ciudadanos, y que nos hemos dotado a través de nuestros representantes, son incapaces o, a nuestros ojos, perezosos y lentos para regular, encauzar e indemnizar, las tropelías a que nos someten, a fin de cuenta esa misma administración que nos tendría que amparar, se mantiene en, no sabemos a ciencia cierta, también presa de su trampa o en inmejorable armonía con aquellos a los que les suministro su “Patente de Corso”
Nada que decir, cuando esas nuevas formas en que se desarrolla la tecnología, se presentan ante nuestras menos capacitadas mentes, que con percibir su utilidad inmediata nos asalta la grandeza de todas sus posibilidades.

Pobres ignorantes, no sabemos que el que puso a nuestro alcance tan preciados bienes, en nada empatizaba con el genio soñador que quiso facilitarnos la vida.
El , aquel que desarrollo su fabricación, promovió su comercialización , y desarrollo un sistema básico de explotación del producto con el apelativo “servicio post-venta” de ayuda al usuario, en nada tenia en mente el bienestar del usuario, y si, en prioridad los muchos réditos que obtendría de la puesta en marcha del producto.
Y dado que en su comercialización ya quedamos convencidos de su imprescindible necesidad , tras su uso y disfrute es cuando el productor nos ajusta las tuercas, y nos apercibimos de la telaraña tejida, y nuestra esclavitud hacia su empresa ,algo que nuestros poderes públicos, aquellos de los que nos valemos los ciudadanos, y que nos hemos dotado a través de nuestros representantes, son incapaces o, a nuestros ojos, perezosos y lentos para regular, encauzar e indemnizar, las tropelías a que nos someten, a fin de cuenta esa misma administración que nos tendría que amparar, se mantiene en, no sabemos a ciencia cierta, también presa de su trampa o en inmejorable armonía con aquellos a los que les suministro su “Patente de Corso”





