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niebla en el arco iris
interludio entre el sueño y la vigilia
Acerca de
Hace tiempo, después de mi infancia, me convertí en algo distinto, tendría que pasar mucho tiempo, para descubrir que no fui ni adolescente ni joven, no al menos de la forma en que se acostumbra a percibir estas etapas de la vida, ciertamente mi cuerpo pasaría por aquellos trances, pero solo mucho mas tarde, se coordino con el motor cerebral que lo gobernaba, tal vez fue el punto de inflexión, de aquellos dos elementos, para, a partir del cual, cuerpo y mente volvieran a distanciarse, esta vez en sentido inverso. Hoy cuando ya mi mente infantil en su viejo cascaron, y antes que esta se pierda entre la niebla, tratare de disfrutar de los colores del Arco Iris.
Enlaces
colores en la niebla
Sindicación
 
mi dulce dormir

Es muy posible que el infantilismo, me persiga aunque los años hayan pasado sobradamente.
Normalmente a los hombres desde sectores femeninos y sin acritud pero con bastante sorna, nos achacan nuestra inmadurez, nuestro comportamiento infantil en muchas ocasiones o la falta de aptitudes de las reconocidas como serias y sesudas.
Se hacen circular chistes y observaciones sobre la mononeuroma de los hombres, en contrapartida imagino a la belleza y estupidez femenina a la que los varones solemos acudir con frecuencia, así como aquella otra de la vocación de la monja fea.

Veamos un ejemplo de lo "Quasi imposible" para mejor explicacion

De tal forma que si un hombre consigue hacer dos cosas a la vez, una de ellas indefectiblemente será la de tocarse sus partes, no ver mas allá de la distancia de un campo de fútbol o conocer únicamente el nombre común del agua de cebada, cuando además de todo eso también sabemos, que la madera de roble es la mejor garantía de un buen Whiski .

Pues bien a la hora de dejarnos caer en los brazos de Morfeo, nuestras compañeras, amen de todo lo anteriormente citado, aun mas, echan mano de nuestro tranquilo reposar para culparnos de su insomnio peremne, a vida cuenta de nuestro sonoro bienestar en fase REM.


Pues ponte a explicar a tu pareja, que cuando te aplastas la oreja, en vez de pensar el la lavadora de mañana y si lloverá o no para tender la ropa, estamos pensando en la escena de la niña mala que le quita a su hermanito el Sheriff para ponérselo a su pony. O que si para preparar la comida del día siguiente, se saco del congelador la pieza aquella de “tapilla”, cuando nosotros estamos con el parecido y la magnifica idea que tuvieron para que Angelina Jolie fuera Lara Croft.

Como van a conciliar el sueño con semejantes pensamientos, proporcionados por sus infinitos conductos neuronales, no es mucho más evolucionado nuestro unineuronal cerebro. Se desde luego que el esfuerzo que están realizando para conseguir la igualdad es muy notorio, pero les falta esa capacidad de adaptación al nuevo siglo que tenemos los varones, hoy que duda cabe, son mas numerosas las universitarias y acaparan los puestos de las judicaturas y poco a poco los enclaves de poder, cuando nosotros lo que vamos haciendo, es soltar lastre lo mas rápido que podemos, para los retos a los que nos enfrentamos en el siglo que nace.


Dedicado a mis amigas, que hace bien poco me explicaron perfectamente los dos puntos esenciales para hacer feliz a un hombre. Espero ser perdonado por mi entusiasmo al descubrirlo.
 
plieges, deseos y descalabros

Recuero que suscitaba en el paciente ingles una especial curiosidad, si poseía un nombre propio, esa parte del cuerpo de su amante, que atraía su atención, y era ese pequeño hueco que se origina en el nacimiento del cuello en su parte central y que besaba con ternura.


Algún estudio merecerían esas interesantes partes del cuerpo que sin tener un concreto atractivo sexual desencadenan sentidos inconfesables, teniendo nombre o no, al menos el seductor Jefe de Ali McBeal podía poner nombre al objeto de su deseo, aquella porción de piel que une el mentón al cuello y que con el tiempo se convierte en papada.

Por no pertenecer al glosario de atractivos sexuales clásicos, tampoco necesitan de los velos u ocultaciones propias de los de esa naturaleza, es por ello que los sibariticos y extraños “Voayeurs” que algunos llevamos dentro, podemos deleitarnos con la intimidad de nuestro placer y el desconocimiento de nuestros deseos.

No me importa confesar aunque no voy a descubrirlo, que también poseo mi particular e inconfesable “objeto de deseo visible” y al que tampoco le encontré el nombre, aunque lo busque.

Si empiezo con interesantes partes físicas sin nombre, es por un motivo mucho menos placentero, y no es otro que haberme, por lamentable y estupido accidente, rebanado (cortado me parece poco ilustrativo) ese otro pliegue que comunica el pulgar con su vecino índice, y que aquellos que como yo tienen un pulgar oponible que da honor a su nombre, (por lo de mas que visualmente oponible, no por ser pulgar), y que aun ser de naturaleza contundente e identificable, al menos yo desconozco, si como muchas otras interesantes partes del cuerpo, tiene su nombre propio, ese pliege de felxion.

 
Salidas y entradas
Estoy ofuscado, nada como poder escapar de la rutina, para no saber encontrar el camino después, lo suelen llamar depresión post-vacacional, eso creo, en mi caso, trato de que no se “aposenten pesimistas pensamientos y pesadas paranoias planeen mi planeta” , en palabras menos pe-dantes, y algo mas te-rrenas; “tiro rápido tanto recorrido corro como el terreno me tienta”, o para que sea comprensible, que de eso se trata, con la huida hacia delante, se dejan atrás los “que podían haber sido que no parece que conseguirán serlo”, ¿estoy ofuscado o no?. Si no quiero confundiros, mejor lo dejamos aquí.

Puesto que hay a la vista una cercana escapada mediterránea., confiare en deshacer las telarañas que quieren envolverme.

Pase dos días de hospital, no será necesario dijo el cirujano, entrar y salir, para mayor seguridad unas horas para cerciorarnos que todo va bien y a casa a dormir. Lastima se olvido de mi, no acudió a dar el alta hasta 48 horas mas tarde, después de la primera noche, me subía por las paredes, pero por consideración a mis queridas mujercitas aguante,
-Sabrán lo que precisas, me increpaban
-Que no, que se han olvidado, respondía.

Y tenia razón, que rabia me da tener razón en determinadas circunstancias.
Cuando se debió acordar, tras mucha lata dar yo a las pobres enfermeras con muchas disculpas y apretón de manos, el cirujano miro palpo y:
-ahora mismo le quitan la vía y le firmo el alta, nos volvemos a ver dentro de … una semana para quitar los puntos, …..
No se marcho sin dar algunas instrucciones más, que ponían en peligro mi salida mediterránea.

Pero me son preferibles las molestias que puedan acompañarme, al enredo al que quieren someterme mis fantasmas tejiendo sobre mi sus telarañas.

Seguramente la próxima semana tendré ánimos mejores y más claras ideas, el mediterráneo siempre tranquiliza, y eso si, tendré que quitarme esos cosidos del cuerpo que se eliminan mejor que los del espíritu.