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niebla en el arco iris
interludio entre el sueño y la vigilia
Acerca de
Hace tiempo, después de mi infancia, me convertí en algo distinto, tendría que pasar mucho tiempo, para descubrir que no fui ni adolescente ni joven, no al menos de la forma en que se acostumbra a percibir estas etapas de la vida, ciertamente mi cuerpo pasaría por aquellos trances, pero solo mucho mas tarde, se coordino con el motor cerebral que lo gobernaba, tal vez fue el punto de inflexión, de aquellos dos elementos, para, a partir del cual, cuerpo y mente volvieran a distanciarse, esta vez en sentido inverso. Hoy cuando ya mi mente infantil en su viejo cascaron, y antes que esta se pierda entre la niebla, tratare de disfrutar de los colores del Arco Iris.
Enlaces
colores en la niebla
Sindicación
 
Buenas noticias
Que una noticia, sea en si misma, buena, produce cierta alegría.

Hasta aquí perfecto, si además se trata de una noticia sobre la propia o la querida salud de alguien cercano, mejor, porque además produce el consabido descanso, y la relajación de los días angustiosos, en los que se piensa siempre en lo peor, no es una cuestión de pesimismo, es plantearse la situación que acontece tarde o temprano, y en la que dices:

- bien ya me toco a mí, ya es la hora, el tiempo en que sucede, aquello que lamentas cuando le toca a otro, pero en este caso eres el sujeto de la oracion, "titular de la noticia".

Se paso el tiempo de la zozobra, no es Maligno, bueno, algo era, si no maligno por futurible, si lo era por presente, porque algo se ha extirpado, se excavo en el interior, se extrajo, sajo o arranco, ese algo , sobre lo que después hubo un análisis patológico, que daría como resultado la buena noticia .


Una buena noticia que dejo un cuerpo lacerado, herido y doliente, que acepta la buena nueva, como el mal mayor que no fue, que solo quedo en “mal menor que podría haber sido distinto”.

 
Mundos reales y ficticios
El altavoz, anuncio: Próxima parada FRANCOS RODIRGUEZ, coloque la señal en la página que leía y me dirigí a la puerta de salida, cuando el vagón entra en la estación veo que señalan sus carteles “VALDEZARZA”.


Pensamiento:
1º tan enfrascado estaba en la lectura que escuche mi parada, pero no me levante a buscar la salida hasta que ya iniciado el siguiente recorrido, me condujo hasta la síguete estación.

2º Como ya es la segunda vez que me pasa. Entro en un bucle de espacio/tiempo y me desplazo a lo largo de los siguientes minutos que dura el trayecto entre las dos estaciones.


Según accedo a la superficie voy descartando la 2º posibilidad por la primera, como si el salir del subterráneo al nivel de superficie, me devolviera del mundo fantástico de la lectura, al mas real de la cotidianidad misma. Llego al extremo de la escalera mecánica que me conduce, mientras mis reflexiones pasan de la 2º a la 1º , y siento la tentación de retomar el camino de regreso por la escalera descendente, solo es un impulso momentáneo, pero no solo “es”, también es un deseo.

Desde hace algún tiempo, y ya que dispongo, no solo de transporte colectivo (Metro), hasta mi lugar de trabajo, si no que además me es absolutamente gratuito, me propuse utilizarlo como medio habitual, he de reconocer que con cierta resignación, tal vez llegaban a su fin mis “Racing Journey´s”, por el complicado trafico de hora punta, primero de manera casual, después llego el invierno y por impositivo térmico, ahora aquello que empezó de forma resignada y puntual , se convierte en cotidiano, y habrá que reconocer que ha vigorizado mi capacidad lectora, pero me ata como el resto de las ventajas urbanas, poco a poco van atando a sus sufridos urbanitas.


Porque sucede, mas a menudo de lo que los creativos de publicidad, ponen en boca de los gestores de turno, de los distintos transportes.: “Papa ven en Tren “, “Tren Tranquilidad”, “Metro de Madrid Vuela”, “Se solidario utiliza el Transporte Publico”,etc etc. , que no son reales , vamos que esta tan separada de la misma realidad como mis opciones 1º y 2º cuando se me van los circuitos cerebrales.

Y es que, por fortuna , (alguno no vera la fortuna por ningún lado), mis desplazamientos , van casi desde un extremo al otro de la línea, por lo que tomo asiento, abro el libro en cuestión y llego a mi destino, (tarde), pero sin apercibirme de lo que ha mi alrededor ocurre, si el “crescendo” de las increpaciones, me hace levantar la vista , observo el descontento de mis conciudadanos, cuando sin enterarme , llevamos mas tiempo del normal detenidos en una estación ,(Valla Vd. a saber cual), o eso si, cuando en “Allegro vivace”, los altavoces indicar : “Srs. Viajeros , por avería técnica, desalojen el convoy, y esperen el siguiente, Gracias y perdón por las molestias”, entonces he de levantarme todo yo , para seguir con las instrucciones dadas, que con mayor, mas que con menor alegría nos embarga a todos.


Pues bien suele suceder, (al principio mas, ahora busco la solución anteriormente), que se acabe la lectura entre el origen y el destino, y entonces el tedio me sume, de tal forma que busco capítulos pasados para releer, decía que ahora, e aprendido a cuando una lectura por el grosor del libro , puedo observar que llega a su fin, a tomar otro libro de reserva.
Única forma esta de poder sustraerme de la modernidad de los transportes colectivos, cuan aburridos resultan de otra forma, así que cuando el diablo no sabe que hacer, con el rabo mata moscas, y empiezo a mirar a mi alrededor, formulo y fantaseo con la gente de mi alrededor, y al verlos tan aburridos como yo, pienso si ellos , procesan su aburrimiento de la misma forma, por lo que, imagino , formare también parte de sus fantasías, y entonces todos pertenecemos a una fantasía común y colectiva, nos desplazamos al nivel donde se dan las 2º ocasiones y todos esperamos que nos anuncien los “Allegro Vivaces”, nuestro regreso al común presente.

Va a ser por eso que ahora estoy mas atento a aquellos, que en ultimo momento , saltan de su pasividad, para recorrer el espacio que les separa de la salida, al apercibirse que su estación llego, y no tuvieron tiempo de desprenderse del mundo irreal, que tan interiorizado tenemos que deseamos volver a descender por la escalera que nos regresa a la profundidad.