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niebla en el arco iris
interludio entre el sueño y la vigilia
Acerca de
Hace tiempo, después de mi infancia, me convertí en algo distinto, tendría que pasar mucho tiempo, para descubrir que no fui ni adolescente ni joven, no al menos de la forma en que se acostumbra a percibir estas etapas de la vida, ciertamente mi cuerpo pasaría por aquellos trances, pero solo mucho mas tarde, se coordino con el motor cerebral que lo gobernaba, tal vez fue el punto de inflexión, de aquellos dos elementos, para, a partir del cual, cuerpo y mente volvieran a distanciarse, esta vez en sentido inverso. Hoy cuando ya mi mente infantil en su viejo cascaron, y antes que esta se pierda entre la niebla, tratare de disfrutar de los colores del Arco Iris.
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colores en la niebla
Sindicación
 
Paisajes y Canallas
En el calendario que se erige sobre en mi mesa de trabajo, un pequeño calendario me muestra en su pagina de noviembre una imagen de puesta de sol sobre una parcela de pinos y agua, el sol indolente se acuesta sobre la superficie liquida y las sombras oscurecen los primeros planos de la vegetación que se adivina.


Se que todavía vivo en Octubre, pero tengo que estudiar y anticiparme a las primeras semanas de Noviembre. A Francisca Serrano Carrasco, le da igual como riele el sol sobre la superficie que se ve dorada, tiene 12 años, 6 meses y 17 días cotizados a la seguridad social, y cumplirá en breve los 63, le falta todavía el periodo necesario para poder tener derecho a una pensión. Me pide que le incluya en “La Lista”, no es la primera con convicción absoluta, que ha pasado por mi escritorio que cree en su fuero interno, poseo el omnímodo poder del empleo, que reservo con celo, para aquellos o aquellas, de mi agrado o mi favor, a las que incluyo tal vez en alguna negra libreta, con la denominación de “La Lista”.

Tanto si consigue el deseado empleo o no, o si este recae en aquel o aquella otra, que con parecidos o peores antecedentes volcó sus lagrimas en el escritorio ante la misma u otra pagina del calendario, después me maldecirán e indignados contaran a quienes les quiera oír , el mal trago que tuvieron que pasar, la rabia o la ignominia, tuvieran o no trabajo, para obtener aquellos meses ocupados, que además en el caso de los mejor parados, les permitió pasar a esa otra fase de perceptores de la protección por desempleo, tiempo este ocioso en el que lo propio es compartir con sus mismos, lo olvidado de sus condiciones y la precariedad de situaciones y existencias, siempre claro esta , sin necesidad alguna de buscar otro empleo, hasta la siguiente fase de desaliento, cuando se termina esa ayuda, ¡¡que para eso es suya¡¡ , se alza la voz , al pronunciar la manida frase, no saben o prefieren no saber , porque no interesa, aquel otro principio de “la solidaridad del sistema de pensiones y prestaciones de los trabajadores”, en el que todos ponemos para que pueda sustentar a los afligidos de turno, y que los que al otro lado del calendario de noviembre nos encontramos, no podemos dar, al que no le corresponde, ni confeccionar listas de agradecidos o favorecidos, en su pensamiento interior y puesto que el mundo es el pudridero que piensa todo ladrón, todos por fuerza han de ser de su condicione, que “listeros” como las meigas que no existen, haberlas ahílas, y las “listas”, y sus canallas, siguen siendo una gran y clamante verdad.

Son demasiadas hojas del calendario pasadas, con puestas de sol o nevados paisajes, las que volaron sobre mi mesa, y también complejas situaciones, demasiadas lagrimas lloradas y dramáticas escenas de vidas abatidas por acuciantes necesidades económicas, tampoco es el primer momento en el que por canalla paso, en eso y en epítetos parecidos me pusieron. Como me gustaría ser tan calido como ese sol que se refleja en las lisas superficies de ese mar, lago o tal vez marisma, pero cada vez necesito mas vestirme con el semblante frió y lejano el gesto corto y preciso, y que lo humano se esconda en los pliegues de lo correcto, aunque canalla siga pareciendo.