Hijos de un relámpago
Valga esta perversión, dijo el hombre, lo bueno, si hiperbreve, mil veces bueno o un millón de veces mejor. Inmediatamente después depositó sobre una bandeja de plata la parte más blanda de su cuerpo, sus mejores vísceras.
Aquella noche su lengua no respondía a un capricho, sino a una imperiosa necesidad. A diario las inclemencias de la vida le arrastraban a tomar rápidas decisiones, dar súbitas respuestas, engendrar, incluso, actos reflejos, muchas veces demasiado deshonrosos para ser ciertos. Entonces con un lápiz mutilado y el corazón vertía compulsivamente su honestidad sobre trípticos, tickets y servilletas, cualquier cosa que la oscura realidad fuera capaz de ofrecerle. Un torrente fugaz. Palabras contundentes en pos de la calma y la redención como precisos Hijos de un relámpago.
El hombre es ahora un receptáculo sensible. Se moja y se resbala. Aúlla y dispara su verbo contra la tormenta. El hombre se defiende del mundo y los dioses dibujando pequeñas historias, cada noche una urgente anestesia.
He aquí su primera ficción...
(Publicado en lafresa en Septiembre de 2002)
Aquella noche su lengua no respondía a un capricho, sino a una imperiosa necesidad. A diario las inclemencias de la vida le arrastraban a tomar rápidas decisiones, dar súbitas respuestas, engendrar, incluso, actos reflejos, muchas veces demasiado deshonrosos para ser ciertos. Entonces con un lápiz mutilado y el corazón vertía compulsivamente su honestidad sobre trípticos, tickets y servilletas, cualquier cosa que la oscura realidad fuera capaz de ofrecerle. Un torrente fugaz. Palabras contundentes en pos de la calma y la redención como precisos Hijos de un relámpago.
El hombre es ahora un receptáculo sensible. Se moja y se resbala. Aúlla y dispara su verbo contra la tormenta. El hombre se defiende del mundo y los dioses dibujando pequeñas historias, cada noche una urgente anestesia.
He aquí su primera ficción...
(Publicado en lafresa en Septiembre de 2002)
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