Gerundio
Detrás de ti
corren despavoridos
y tropiezan con tu cuerpo,
esa piedra blanda,
los niños de mocasines moribundos,
sus ojos empañados de miradas rotas,
pulgas ilustres
de hoteles fluorescentes,
restos de veinte naufragios,
de sacarina y agua mineral,
de colirio y adrenalina,
un ejército aguerrido de hombres mansos
sin bromuro ni conciencia.
Detrás de mi
-bajo llave guardo un rosario
de calabazas-,
resisten por el desfiladero de una pubertad
torcida
las peores palabras.
Y todavía corren corazón abajo
lágrimas de otro tiempo,
la presunta inocencia de un niño
de vida harto,
extraviado en la espesura
de los rayos, los truenos,
el frío,
los relámpagos.
Detrás de nosotros,
más allá de la libido,
los ardores y los sentimientos,
queda fiebre y libertinaje,
fósiles bajo la sábana,
desierto en la piel
y nieve en los labios.
Aún queda lo que queda de un hijo,
secretos inconfesables de un quirófano.
Misterio y sequía.
Bagatelas
y besos de abuela.
También queda el desamor:
resaca de un rompecabezas resuelto.
Delante de nosotros,
los versos, las cartas, el teléfono,...
ardua tarea.
(Publicado en lafresa en Febrero de 2004)
corren despavoridos
y tropiezan con tu cuerpo,
esa piedra blanda,
los niños de mocasines moribundos,
sus ojos empañados de miradas rotas,
pulgas ilustres
de hoteles fluorescentes,
restos de veinte naufragios,
de sacarina y agua mineral,
de colirio y adrenalina,
un ejército aguerrido de hombres mansos
sin bromuro ni conciencia.
Detrás de mi
-bajo llave guardo un rosario
de calabazas-,
resisten por el desfiladero de una pubertad
torcida
las peores palabras.
Y todavía corren corazón abajo
lágrimas de otro tiempo,
la presunta inocencia de un niño
de vida harto,
extraviado en la espesura
de los rayos, los truenos,
el frío,
los relámpagos.
Detrás de nosotros,
más allá de la libido,
los ardores y los sentimientos,
queda fiebre y libertinaje,
fósiles bajo la sábana,
desierto en la piel
y nieve en los labios.
Aún queda lo que queda de un hijo,
secretos inconfesables de un quirófano.
Misterio y sequía.
Bagatelas
y besos de abuela.
También queda el desamor:
resaca de un rompecabezas resuelto.
Delante de nosotros,
los versos, las cartas, el teléfono,...
ardua tarea.
(Publicado en lafresa en Febrero de 2004)
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