En el páramo
El páramo es azul y silencioso
como la noche
y esta noche el tiempo
se ha detenido.
Todavía mis manos besan
con sangre
la piel del animal muerto.
La voz oscura de un hombre
me atrapa como una sombra
y me dispara.
Un silbido.
Infalible el plomo de sus labios
contra mi carne.
Ahora mi cuerpo es azul
y silencioso
como la noche,
como el páramo,
como el perro atropellado.
Esta noche mi tiempo
se ha detenido
y mi rostro yace
en las flores
para atrapar de un mordisco
los latidos de la tierra.
Hambre póstuma.
Polvo al polvo.
(Publicado en lafresa en octubre de 2002)
como la noche
y esta noche el tiempo
se ha detenido.
Todavía mis manos besan
con sangre
la piel del animal muerto.
La voz oscura de un hombre
me atrapa como una sombra
y me dispara.
Un silbido.
Infalible el plomo de sus labios
contra mi carne.
Ahora mi cuerpo es azul
y silencioso
como la noche,
como el páramo,
como el perro atropellado.
Esta noche mi tiempo
se ha detenido
y mi rostro yace
en las flores
para atrapar de un mordisco
los latidos de la tierra.
Hambre póstuma.
Polvo al polvo.
(Publicado en lafresa en octubre de 2002)
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