Nota de un misógino
Inmediatamente pulsaré el resorte de mi melancolía para entregarme con resignación al recuerdo. Si la memoria no me falla esta vez, en breve seré rotundo y diré que hubo un tiempo en que compartí con mi lecho entornos satinados, curvilíneos, cotidianos.
El peso de los años era capaz de transformar determinados cuerpos en entornos cotidianos, fuentes desnudas donde a medianoche saciábamos sin ganas la sed y los besos. Una madrugada mi lecho y yo compartimos una mujer donde apagar nuestro instinto cotidiano. Al alba mis manos se posaron sobre sus senos para ver pasar la vida. Pero la vida pasó de largo, sin interés para ella. En mi habitación apenas cabían ya nuestras sombras, nuestra soledad compartida, nuestro derroche de sueños. Pronto se aburrió y saltó por la ventana. La cotidianeidad de mi cuerpo y mis sábanas sucias colmaron de desidia y cicatrices a todas las mujeres que osaron pasar por mis manos.
Aquí pongo entonces un reto. Aquella mujer estrepitosa o callada que encuentre la llave que abre mi vida, esta habitación tan oscura, me extirpará del pecho las mejores palabras y después huirá con ellas por la puerta trasera.
Advertencia: mañana otra niña morirá en el intento de convertirse en mariposa.
(Publicado en lafresa en Noviembre de 2002)
El peso de los años era capaz de transformar determinados cuerpos en entornos cotidianos, fuentes desnudas donde a medianoche saciábamos sin ganas la sed y los besos. Una madrugada mi lecho y yo compartimos una mujer donde apagar nuestro instinto cotidiano. Al alba mis manos se posaron sobre sus senos para ver pasar la vida. Pero la vida pasó de largo, sin interés para ella. En mi habitación apenas cabían ya nuestras sombras, nuestra soledad compartida, nuestro derroche de sueños. Pronto se aburrió y saltó por la ventana. La cotidianeidad de mi cuerpo y mis sábanas sucias colmaron de desidia y cicatrices a todas las mujeres que osaron pasar por mis manos.
Aquí pongo entonces un reto. Aquella mujer estrepitosa o callada que encuentre la llave que abre mi vida, esta habitación tan oscura, me extirpará del pecho las mejores palabras y después huirá con ellas por la puerta trasera.
Advertencia: mañana otra niña morirá en el intento de convertirse en mariposa.
(Publicado en lafresa en Noviembre de 2002)





