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Hijos de un relámpago
breves e hiperbreves de NACHO ALBERT
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Nacho Albert Valga esta perversión, dijo el hombre, lo bueno, si hiperbreve, mil veces bueno o un millón de veces mejor. Inmediatamente después depositó sobre una bandeja de plata la parte más blanda de su cuerpo, sus mejores vísceras... _______VISITAS______
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La suerte del legionario
Ariel se aproximó con paso marcial al mástil. Rasurado. Erguido. Orgulloso. Agarró el paño para besarlo y se lo metió entero en la boca. Primero el escudo. Después el águila. Al final la sangre y la arena de la patria. Durante un minuto estuvo rumiando el trapo ante la estupefacción colectiva. El legionario Ariel Gonga permaneció amarrado al palo hasta el consejo de guerra a los tres días. Después de un largo silencio, deshidratado, se atrevió a exponer sus motivos.

A) Tanto amaba Ariel su bandera que aquella tarde quiso devorarla.

B) El día de la Jura Ariel portaba en sus venas la rabia del marginado. Al alba había sentido en su pecho un fuerte pinchazo y una figura indescifrable regresó al redil de las sombras. Después del desayuno, una hoz y un martillo tan blancos como la harina florecieron por arte de magia en su piel afroamericana.

C) Ariel detestaba a los tatuados porque jamás pudo ser uno de ellos.

El veredicto de los oficiales cortó súbitamente la respiración de los legionarios. Ariel Gonga fue condenado a morir de un disparo en la cabeza. Mientras vivamos, los compañeros de la 7ª promoción jamás nos perdonaremos habernos burlado de un compañero negro por el mero hecho de ser negro.

(Publicado en lafresa en Enero de 2003)
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