Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
Cambio de servidor

Debido a los contínuos problemas con el servidor de ya.com, al haber estado más de un mes sin poder entrar en mi blog. Decidí hace tiempo trasladar todos mis archivos a wordpress.

Afortunadamente cuando se cayó, hace más de un mes, ya había puesto a salvo todos mis textos en el otro servidor.

Desgraciadamente no he podido guardar todos los comentarios. Próximamente lo haré poco a poco, siempre y cuando, esta página no se vuelva a caer y me impida acceder a mi propia cuenta y a mis lectores leerme.

Por lo tanto, para no perder más mi tiempo con un servidor que no se toma en serio el mantenimiento de los servidores de miles de blogs que hay alojados en ellos, me traslado definitivamente a esta dirección:

http://nadieenelfaro.wordpress.com/

Por lo que esta dirección ya no será actualizada. Podreís ver las evoluciones de mi futuro, de mis sentimientos y pensamientos en la dirección anteriormente facilitada.

Os espero en la nueva página.

Con cariño

Alejandro.

 
Boletín informativo
Esta semana es muy importante para mi futuro bebé porque ya tiene ocho semanas y ha dejado de ser un embrión a convertirse en un feto con su forma humana. De paso me he enterado que aunque Elena está embarazada de diez semanas, nuestro hijo sólo tiene ocho semanas, al parecer el embarazo lo cuentan desde la última regla y el embrión tarda en formarse dos semanas aproximadamente. Son dos cuentas totalmente distintas. ¡De lo que se entera uno!

Desde que las personas cercanas a mí se han enterado que voy a ser padre, a mi hij@ le han salido de repente más de cincuenta tíos y tías, y eso que yo soy hijo único. ¡Ósea ser que va a tener tres tíos por parte materna y más de cincuenta por mi parte! (risas) Si alguien desea apuntarse para las oposiciones de tío/a para mi hijo que rellene la solicitud y me la mande por e-mail, visto lo visto hay que hacer una selección.

Otra cosa curiosa es que a pesar que quedan alrededor de más de treinta semanas para que nazca, ya tiene más ropa que Paris Hilton en su guardarropa. A la gente le da por regalar ropa nada más enterarse de que viene la cigüeña. Yo esto no lo entiendo porque si ni siquiera sabemos cuanto medirá o pesará, seguramente más de la mitad de la ropa ni se la podremos poner. Por lo menos para el día del nacimiento nuestr@ peque no tendrá que emular a Adán y Eva con las hoja de parra.

Por otra parte falta un mes para mi boda civil. Lo celebraremos en mi finca de Cádiz, donde hace más de un mes que resido con mi prometida. Intentar casarme en mi casa fue relativamente fácil, el único inconveniente fue encontrar a un juez de paz que quisiera desplazarse a mi domicilio para casarnos, pero con dinero todo se soluciona al parecer.

En los próximos días contaré como pedí matrimonio a Elena y algunos detalles de mi boda que será el día 22 de septiembre, también iré informando puntualmente del desarrollo de nuestro bebé en el vientre maternal.

Firmado: Alejandro

 
A veces los sueños se cumplen
A veces los sueños se cumplen, yo que siempre fui un soñador, que soñaba despierto, que usaba mi fértil imaginación para superar las zancadillas de las Parcas. Un soñador que recordaba todos y cada uno de mis sueños, que muchos luego se convirtieron, aunque retocados, en relatos. Un soñador que se imaginaba como campesino en una tumultuosa Edad Media, como bandolero en la guerra de la independencia contra Francia o como un gitano romántico por las calles de Sevilla del siglo XVIII. Un soñador al que el mismo énfasis, intensidad y pasión con la que soñaba, sufría la misma medida cuando ya no creía en ellos. Pasar de la gloria al infierno, del éxtasis al hundimiento es el pan de cada día cuando uno es lo que es, un idealista.

Ayer, descubrí que efectivamente, ´solo se pierde cuando se deja de luchar´, sólo cuando dejas de creer es cuando ya te has apagado. Ayer, mi pequeño embrión, descubrí que efectivamente dentro de nueve meses te vas a convertir en una realidad, en uno de mis sueños, en el mayor de ellos. Ayer descubrí que iba a ser padre, tu padre.

Desde que tu madre me dijo que tenía un retraso, desee con tantas fuerzas, con todas las fuerzas que jamás había tenido, o si las tuve jamás salieron, que de verdad fueras una realidad, que no fueses una falsa alarma, un producto del estrés, que no sólo fueras producto de nuestras ganas. Pero ayer, cariño, ayer, cuando el médico nos confirmó el embarazo, cuando escuché tus latidos, cuando me dijeron que tenías tres semanas, me desmayé, de la emoción, de los nervios, de la euforia, de la felicidad… y llevo dos días en el nirvana, en estado de ingravidez, jugando al risk con la luna.

Queda tiempo para que te vea la carita, te pueda abrazar, acariciarte y besarte. Tú no tengas prisa por salir, quédate ahí hasta que estés formadit@, vamos a tener tiempo de conocernos, y espero que desde ese burbuja protectora que te ha proporcionado tu mamá, me escuches leerte cuentos e historias, o tocarte una canción al piano o la guitarra, como a ti más te guste. Voy a cuidar bien de ti y de tu mamá. Me tendré que aguantar las ansias, las ganas y esperar nueve meses para verte sonreír, para que me sonrías y te pueda decir lo mucho que te quiero ya.

Tu papá que te ama

Firmado: Alejandro

Gracias Elena por hacerme el hombre más feliz que hay en el universo y más allá. En septiembre seré tu marido y en abril del año que viene seremos los padres más afortunados de todas las galaxias. Te adoro.

 
Carta al club de los desheredados

¿Quién nos lo iba a decir verdad? Qué buen chasco para los agoreros, para los pesimistas, para los que no creen ni tienen fe en nada. Sí, queridos, existe la amistad para toda la vida, de esas que duran años, de esas que empiezan a gatear con nosotros, que van madurando a la par que lo hacemos nosotros mismos. No son un expediente x, no. ¿Verdad club de los desheredados? ¿Verdad componentes del grupo Vedana? ¿Verdad Alberto, Andrea, Elena, Jairo, Laura, Luis, Mónica, Roberto y Sara?

Y sí, os conozco desde que yo tenía unos tres años, en aquel verano de 1983, cuando mis padres empezaron a viajar a Cádiz regularmente. Afortunadamente mi madre mantenía una amistad relativamente continuada con vuestros padres, construyendo una confraternidad duradera y llena de cariño, como lo hice yo con vosotros. Y a pesar de mi temprana edad y lo lejos que me queda ahora aquello, recuerdo perfectamente como Alberto, primero y las chicas, después, me invitaron a jugar con vosotros. Ya lo sé, fui muy tímido y me dio un poco de reparo, pero vencí ese miedo… recuerdo las risas de aquella tarde todavía.

¿Qué os puedo decir que no sepáis ya? ¡Qué recuerdos! Yo estoy convencido que relaciones son un mapa-puzzle en la que cada pieza pertenece a un recuerdo, a una conversación, a un gesto, a unas risas, que todo conjuntado y bien encajado son riquezas intangibles que hace que un día como hoy merezca la pena.

Recuerdo los juegos de niños, el corretear por las calles. Jugar a los juegos de mesa los días de tormenta o las historias de miedo de Roberto alrededor del fuego, las carcajadas de Mónica cuando Alberto y yo aprendíamos a patinar en aquel polideportivo desierto. Ver el impresionante cambio físico de Luis a medida que crecía. Las charlas mecidas por las estrellas en la plazoleta. Las travesuras de Jairo a los vecinos el día de los santos inocentes. Las excursiones en bicicleta a cazar ranas o a perdernos por los mundos de dios. Las capeas en la finca de Don Manuel. La Vespa descolorida de Elena.

Los primeros escarceos amorosos entre vosotros, los primeros amores de Andrea. Las confidencias en la playa. La relación de toda la vida de Alberto y Laura. Los consejos amorosos de Mónica. Las siestas que nos pegamos todos juntos arrebujados en la vieja cama que había en mi caseta. Las lágrimas de Luis cuando su primera novia lo dejó. Los cumpleaños al compás de bulerías. El viaje a Alemania en el seiscientos. Los juegos en la playa con Andrea y Elena. Ir a robar sandías en la huerta de Don Vicente. Ponernos morados de higos a las cuatro de la tarde. Los saqueos al único naranjo que daba naranjas de sangre que conocíamos. Levantarnos temprano para ordeñar las cabras del padre de Jairo.

Las primeras conversaciones de sexo en el altillo de Elena. Las veces que hemos sorprendido a uno de nosotros en posturas comprometidas. La segunda guitarra de Jairo en nuestros conciertos caseros. Las crónicas de Alberto de nuestras andanzas. Cuando a Mónica por fin le quitaron los aparatos dentales. Los guateques espontáneos en la playa. Mis primeras composiciones. Los tarantos de Elena en la cola del cine de la sesión golfa. Las acampadas, la complicidad y los abrazos de las chicas en mi primera ruptura sentimental. Las caricias de Andrea cuando me ponía enfermo para que durmiese. La poesía sincera de Jairo viendo atardeceres. Los abrazos de Elena cuando lloraba por chiquilladas. Las sorpresas de Mónica el día de San Juan. Los sollozos de Roberto cuando me dijo que se había enamorado de Mónica. La escandalera de Laura cuando vio un ratón en la cabaña. La complicidad de Elena en cada mirada.

Las peleas musicales entre Jairo y yo, con las únicas armas de nuestras guitarras y nuestro talento. Las sesiones de jazz y rock de madrugada. La boda de Alberto y Laura. Las cosquillas de Andrea cuando algo le preocupaba. Nuestros primeros trabajos. La presentación de Sara a nuestra sociedad. Los montajes de obras de teatro en la casa de Elena. Los masajes de Laura cuando me rompí la triada. El miedo que pasamos en el accidente de Mónica. Mi sangre y la cara de susto de todos cuando me caí de aquella montaña. La cara de preocupación de Alberto cuando me dio la pulmonía y tuve que ser ingresado en el hospital de urgencias. Las partidas de frontenis entre Roberto y yo. Las excursiones con el club de senderismo. La cara de Andrea cuando hizo por primera vez puenting. La vez que me quedé atrapado con Elena y Andrea en el almacén del abuelo de Laura. La sonrisa melancólica de Luis cuando se deshogaba. Las juergas de los mosqueteros. Las fiesta de pijama de las chicas y como acabábamos colándonos siempre.

La escuela del humor. Las broncas de las chicas cuando nos descubrían espiándolas. La luz en sus ojos cuando Andrea se enamoró de Jairo. Los ánimos de Roberto cuando quería ser algo. El apoyo incondicional de Alberto cada vez que me equivocaba en algo. En definitiva chicos, vuestras confidencias, vuestros abrazos, vuestros mimos, vuestras conversaciones, vuestros ánimos, vuestras risas, vuestros llantos, vuestras bromas, vuestra complicidad, vuestros desahogos, vuestra alegría, vuestro dolor, vuestro apoyo. Vuestro tiempo. Todo lo que hemos compartido es lo que hoy hace que toda mi vida haya merecido la pena vivirla, vosotros por lo que merece la pena seguir viviéndola.

Alberto: Sin tu amistad, habría sido alguien muy distinto. Gracias por cuidar siempre de mí como si fuera uno de tus hermanos. Es un placer enorme seguir siendo tu amigo. Gracias Kent, por todo. No tengo palabras para decirte tantas y tantas cosas. Sé que lo sabes.

Andrea: Siempre te estaré agradecido por todo lo que hiciste por mí. Siempre vas ser una amiga fantástica y me sigue gustando que me hagas cosquillas. Gracias por estar ahí para mí. Cuan importante eres en mi vida. Y no te preocupes nunca me voy a olvidar.

Elena: ¿Qué te puedo decir que no te haya dicho ya? Gracias por toda la complicidad, por entregarte siempre a nuestra amistad. Por tanta comprensión. Gracias por haberme acompañado siempre con tanta paciencia y ternura. Gracias por ayudarme a mejorar cada día. No sabes lo importante que ha sido para mí, haberte tenido siempre dispuesta a escucharme y a alentarme. Gracias por ser como eres.

Jairo: Gracias por hacerme crecer como músico y persona. Siempre voy a estar ahí para ti, como sé que tú estarás ahí para mí. Gracias por todas las veces que te partiste la cara por mí. Eres un fantástico guitarrista y un mejor amigo.

Laura: Sin ti ninguno de nosotros hubiésemos conseguido nada de todo lo que hemos conseguido. Eres para todos nosotros como una madre que cuida de sus cachorros. Siempre preocupándote por todos. Siempre evitándonos que nos rindiésemos. Que gran persona eres cariño.

Luis: Gracias por ser ese amigo que todo el mundo querría. Por todos tus consejos y ánimos. Por las veces que me arrancaste una sonrisa. Por tu empatía. Por permanecer siempre a mi lado en todo momento. Por ser un grandioso amigo.

Mónica: Un día te lo dije mientras caía aquel chaparrón. Que orgulloso estoy de ti. Sin un abrazo tuyo todo sería más difícil de soportar. Gracias de corazón, por todo. Por lo que eres.

Roberto: Jamás voy a olvidar todas las veces que me levantabas aunque fuese a trompicones y todo lo que hiciste para ser el gran amigo y persona que hoy eres para mí y para todos nosotros. Gracias por no haberte rendido nunca y por enseñarme tantas cosas que hoy valoro tanto.

Sara: Aunque llegaste tarde a nuestras vidas. Te has convertido en una de las piezas importantes de este engranaje que es mi vida. Gracias por aquello y por lo que haces.

¿Qué más os puedo decir? Que os quiero mucho a todos y que sois los mejores amigos que he podido tener. Sin vosotros nada habría tenido sentido ni hubiese sido igual. Gracias a todos por existir.

Firmado: Alejandro

Nota: Desafío 5
 
Un pequeño cuento para la niña que vive en tí


Hoy en este día tan especial, te voy a contar uno de esos cuentos en los que creías de niña, aunque sé que cuando te quedas dormida sin querer, todavía crees en ellos. La pequeña ha crecido demasiado en los últimos años, a golpes, a acelerones por las cargas de la vida. Pero yo te veo, pequeña Laura, todavía te veo en tus ojos de adulta. Me guiñas el ojo cuando me da hipo y me sacas la lengua cuando voy estresado por la columna de la madurez. Te veo allí en la lejanía y te sonrió.

Hoy te espero sentado en el columpio que abandonaste tan deprisa. Deseando jugar contigo en el parque, verte sonreír como nunca, verte suspendida en el aire durante unos segundos y que de improvisto sienta que no hay nada más mágico en ese momento que tu calida amistad. Reunirnos al borde de las escarpas de la demencia, experimentando el vértigo y bebérnoslo de un solo trago para matarnos de la risa mientras nos presentamos de saltimbanquis hídricos.

Hoy llevo puesto el chubasquero y las botas Katiuskas para trocear los charcos y pasear de la mano con el cielo chorreando. Para contarnos confidencias echados en el arco de la luna. Que me susurres tus secretos mientras bosteza una luciérnaga, conseguir hacerle cosquillas a los faroles de la Vía Láctea.

Hoy seguiré escuchando tus opiniones, secaré esos lagrimones con el mismo mimo de cada día, dejaré que tu alma se intensifique en cada palabra tuya, que cada sentimiento que proyectes te identifique. Te abrazaré cuando pienses que lo necesitas. Te levantaré aunque no me lo pidas. Seguiré siendo tu amigo de por vida.

Al terminar el cuento y vestirnos de adulto, siempre dejaré la puerta entreabierta por si quieres volver a hacer travesuras delante del espejo, a compartir juguetes, locura y tiempo, en la infancia que te dibujo, para esa niña que todavía logro ver en ti.

Feliz cumpleaños Laura.

Firmado: Alejandro

 
Jugando a pillar

Te hablo (me silencias)
Me susurras (me callo)
Te muerdo (sonríes)
Me miras (me escapo)
Te acerco (me desordenas)
Me sientes (te odias)
Te enquistas (me reprocho)
Te desinfectas (tarareo)
Me escudriñas (me derrocho)
Te asustas (me desabotono)
Me desnudas (estornudo)
Lloras (abrevio)
Me encierras (me alejo)
Vociferas (me inutilizo)
Chispeo (me lames)
Te encumbro (me exiges)
Esperas (te engullo)
Tiemblo (me guiñas)
Me organizas (sucumbo)
Te elevo (me achico)
Te expresas (acciono)
Te protejo (te expones)
Te copias (me reinicio)
Me acaloro (te chivas)
Sudas (me emociono)
Lloro (calibras)
Endulzas (me potencio)
Me apago (concentras)
Te manchas (compongo)
Me descubro (repones)
Te improvisas (Te creo)
Me atrevo (Meditas)
Te frustras (aminoro)
Te confiesas (me economizo)
Te consiento (me pronosticas)
Me seduces (me agudizo)
Me recupero (te quejas)
Me apuras (tanteo)
Shhhhh shhhhh shhhhh
¿Juegas?
Sin vencidos ni vencedores
Shhhhh shhhhh shhhhh
Juguemos.

Firmado: Alejandro
 
V El novio de Lara Croft
Subidos en un Pegaso de metal que se deslizaba como un bailarín entre el asfalto y los lengüetazos orgásmicos del viento. María y yo asistíamos al yoyo paisajístico. De vez en cuando ella me señalaba algo que le llamaba la atención y seguidamente se abrazaba a mí. Metía distraídamente sus manos en los bolsillos de mi cazadora. En ocasiones podía sentir como su respiración empañaba la visera de su casco, como sus latidos traspasaban los tejidos y se acoplaban a los míos.

El motor de mi Honda sonaba como una sinfonía perfecta de metales, aceite y gasolina. Los neumáticos susurraban señales estables al alquitrán. La montura y nosotros dos éramos un coito constante y equilibrista.

Después de dos horas y media de trayecto, decidimos parar a desayunar [para algunos almorzar] y por supuesto, para cumplir el código de circulación respecto al descanso en los viajes de largo recorrido. Paramos en un área de descanso, que tanto me gustaban de pequeño.

Estacioné la moto entre camiones, furgonetas de todo tipo y algunos turismos desparramados por la zona de aparcamiento.

Mientras me quitaba los guantes, desabrochaba el casco, liberaba mi espacio facial y bajaba la cremallera de mi cazadora; María avanzaba hacía mí como la chica de ´´busco a Jacks´´, me sonreí ante mi propia ocurrencia. Ambos entramos en la cafetería bastante concurrida a aquellas horas de la mañana.

Ella se sentó en una de las mesas libres cerca de unos ventanales que cogía absolutamente toda la pared excepto centímetros de arriba y abajo. Yo esperaba en la barra a que me atendiese el camarero. Pedí un café con leche, un zumo de piña y tostadas para dos personas. Aguardando al camarero, la miraba como se encendía un cigarro y miraba distraídamente por la ventana el centrifugado de vehículos que fregaban la autovía. Serví su café con leche y su tostada e hice lo propio con mi pedido.

- ¿No estabas de vacaciones? dijo burlonamente

Sonreí, en ese instante el camarero apareció para preguntarnos si queríamos mantequilla, mermelada, foi grass o la aceitera-salero. Yo preferí la tostada con sal y aceite y ella pidió Tulipán.

-¿Tú nunca desayunas café con leche?
- A veces, suelo pedirlo corto de café y largo de leche pero como soy tan delicado con la leche y estamos de viaje prefiero asegurarme de que el desayuno no me va a sentar mal cuando vayamos luego en la moto.
-¿Te puedo hacer una pregunta muy personal?. Dijo mientras se comía un trozo de su tostada y echaba el azúcar en su taza de vapor.

Continuara . . .

Firmado: Alejandro

Continuación desafío 2.

 
La felicidad cabalgaba en la cola de una cometa



El niño miraba boquiabierto como un rombo bailaba idílicamente con el viento, cimentando lazos inquebrantables, rozándose en un placer abstracto, sorbiéndose lo mejor de sí mismos para lograr la máxima expresión de la armonía, la compenetración y la entrega, expandiendo su cosmos a través del aire para impregnar posteriormente la otra parte, como un circulo cerrado donde fluyen los sentimientos, donde se potencia la transferencia de almas. Porque el niño solo veía bailar a dos almas perfectas en su imperfección.

Con sus pequeñas manos señalaba ilusionado, confundido, intrigado y sorprendido la cometa que surcaba por encima del mar que besaba Cádiz aquella tarde. Mientras la risa de su padre aleteaba alrededor de sus oídos y se arrodillaba para estar a la altura del chiquillo, le susurró:

- Es una cometa. – Dijo con mucho misterio como si le estuviese confesando el mayor secreto de la humanidad- .
- ¿Puedo tener yo una, papá? – Preguntó con mucho énfasis-
- Claro hijo, si quieres la hacemos tú y yo juntos igual que hacemos los barquitos dentro de la botella, ¿quieres?
- ¡Sí!, ¿podemos hacerla hoy? - Empezó con un tono pasional y fue conteniéndolo mientras observaba a su progenitor que se reía abiertamente-.
- Ahora cuando nos vayamos a casa, pasaremos por algunas tiendas y compraremos los materiales para hacer una bonita cometa y la haremos volar el próximo día.

El pequeño cambio su cara, se le entristeció el rostro y el peso de la profundidad balanceó completamente su mirada hacia el suelo. Casi por momentos pareció que iba a llorar.

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué esa cara de tristón? ¿Es que ya no quieres hacer la cometa? – Preguntó a su retoño al percibir el cambio de ánimo de la criatura-
- Sí, sí quiero.
- ¿Entonces?
- Es que yo no se volar cometas –dijo intentando asfixiar el llanto que zigzagueaba por su garganta.

Santiago sonrió. Con esas manos rugosas y grandes que aparentaban torpeza levantó la mirada del suelo de su hijo, hasta hacer que ambas miradas claras se sumergiesen entre sí.

- Yo te voy a enseñar a volar la cometa. Así podrás mostrarle a mamá como baila tu cometa entre el cielo y el mar.

El pequeño Álex sonrió y trotó hacia su madre que estaba sentada cerca la orilla, había observado y escuchado la escena. Acogió al niño en un abrazo generoso mientras ambos padres se contemplaban con una complicidad mayúscula. Dejó que el niño le revelara con esa pasión infantil que iba a hacer una cometa con su padre y que le iba a enseñar a volarla, la emoción del crío no podía permanecer dentro de su interior y se fugaba a borbotones de su cuerpo. Los tres caminaban camino de casa con una sonrisa en los labios. Qué fácil es a veces ser feliz.

Como su padre había prometido compraron los materiales que les hacían falta para parir una cometa que flirteara con el viento. Mientras el niño ayudado por sus mayores diseña la imagen que llevará su diamante surfero aéreo y van confeccionando poco a poco, en un alumbramiento lento, lleno de ánimo y paciencia, una bella cometa. Cuando pudo por fin sacar su lindo juguete, su padre como había prometido, le instruyó hasta que Álex pudo volar su propia cometa él solito.

El día que primero con miedo, luego con excitación, desaliento, perseverancia y alegría aprendió a volar su cometa corriendo por la playa de Cádiz fue uno de los mejores días del padre que pasaron padres e hijo.

Todavía hoy conservo esa cometa y por días como ese que pasé con mis padres me sigue gustando, a pesar de mis veintiocho años cumplidos, volar cometas. Feliz día del padre papá, hoy la he vuelto a volar en la misma playa en tu honor, ojalá tú y mamá me hayáis estando viendo con las mismas risas y complicidad de aquellos días.


Firmado: Alejandro





 
Judas




Has podrido la manzana del paraíso terrenal, tranquila cariño, no existe el pecado original en el ombligo del hombre de Vitruvio. Eres tan vulgar lamiendo el látex con tanta disciplina catequista. Ya no tienes perro faldero, he escapado de tu collar y tu látigo. Qué pena se ha abolido la esclavitud en cada centímetro de nuestra cama. Ya he dejado atrás mi vocación de suicida. Te he visto sin maquillaje y sinceramente no eres tan impresionante.

Querías cometer el crimen perfecto mintiéndome con tanta minuciosidad, extinguirme en arrodillado a tu altar. Cuanta vanidad tuya se jactaban de mis lágrimas. Me crucificaste con tu actuación de teatros pordioseros y desde mi resurrección permíteme ovacionarte por creerme tus lloros, tus promesas, tus palabras, tus poses ridículas de complicidad. Gateabas como una madame de octava fila por mi piel, mercadería a domicilio, prostituta de tu sevicia. Propagas el tedio con tus intentos de ser sensual. Ya bostezo con el playback de tu voz. Sinceramente no eres tan sublime.

Qué falsa es tu risa hasta me pareces una hiena en celo, como un ronquido suspendido en el aire. Vas de diva con tu inválida vergüenza, con esos complejos que encubres en tu egocentrismo arrogante. Mutilabas todas mis bondades porque me veía con tus ojos que gruñían mi inutilidad. Extirpabas mi voluntad a tu antojo, como un guiñol sumiso, un sainete de sombras chinescas, eres la tejedora de mi espectro esperpéntico. Ahora soy un hombre libre que se sacude el estiércol.

Soy Judas, te he negado tres veces. Eres Judas me has dado el beso de la traición.


Firmado: Alejandro.


Aclaración: Esto es un psicodrama (aunque me gusta este término y lo usan la psicología no cumplo sus bases) o mejor llamarlo Role playing. Es decir me pongo en una situación y circunstancia emocional, vaciando mi alma en ese contenido, modulando mis emociones en el recipiente diseñado, convirtiendo mi empatía en una herramienta literaria.




 
Reteniendo el tiempo en tus senos


A Elena



Un sudor en las ingles
Agotado y bélico
Mojado y vestido
Suprimo palabras
Amplifico caricias
Exploro la fiebre
Suspiros quebrados
Espasmos en la siesta
Descenso encharcado
Retorciendo lo prohibido
Resbalando en tu desnudez
Lengua deambulando por tus senos
Desbordando y reteniendo el tiempo
En mi verticalidad consciente
Ensalivo mis huellas
Ansiedades templadas
Sin historias
Sin escondites
Sin mitades
Sin límites
Adivinándote la necesidad
Deseos ladrando entre temblores
Estrechándonos entre paréntesis
Penetrando en adjetivos posesivos
Compactando identidades
Electricidad frágil y construida
Vertiginosa y virginal en cada estallido
Inspiración en los fluidos
Retoños del júbilo
Abrochando tus pezones
Desparramando la anarquía estructurada
Materializamos los ríos, las colinas y los océanos
Tu vientre palpitado, regado y anhelado
Mis manos constantes, generosas y festivas
Un suspiro en expansión
Dinámico y pacificado
Involuntario e interminable
Sobrecogimiento del triangulo
Dureza al cuadrado del cilindro
Encadenados
Desprovistos
Inmensos
Crecimiento entregado
Descubro formas
Lleno huecos
Grabo laberintos
Defino matices
Perfecciono secuencias
Actualizo instantes
Buscamos la libertad de la dependencia
Apuramos la euforia
Te diré por dentro lasciva mía
Lo que me callo por fuera
Brindemos ninfa por la resurrección
Brindemos canalla por la humedad
Tú te contienes
Yo me desbordo
Tú me recibes
Yo me deposito
Tú aroma
Yo palabra
Condensa, atropella y resuena
Entre mis brazos
El quinto acto
Danza comestible
Y cuando cae el telón
La ternura escolta en el escalón.


Firmado: Alejandro