Nadie en el faro de Alejandro
Vive Loco y Muere Cuerdo
Acerca de
Mi diario no es una obra maestra, ni siquiera un ensayo magistral sobre la sociedad actual en la que vivo, es sólo la historia personal de un chico normal. No pretendo que sea un relato literario soberbio, sólo un trozo de mar donde gritar mis llantos, mis alegrías. En definitiva un pequeño faro donde alumbrar todos mis sentimientos y arrojarlos al mar.
Sindicación
 
Reina de corazones



Qué lindo es el silencio cuando es mío, cuando no es capaz de gritar tanto dolor y lo camuflo en cada coito gramatical, en cada sexo ortográfico. Hago un juego de manos, los vacíos desaparecen en un siete de trébol, el dolor tras una reina de corazones. Hacer malabarismo con las vocales, elegir la que mejor encaje, la que clonen mis sentidos, la que gima en el idioma que yo desee usar. No sabes el esfuerzo que tengo que hacer para ocultarme de la pureza y la pasión de mi amor por ti. Tengo que echar mano de mis recuerdos, de conversaciones en la frecuencia de mi memoria, del pasado, y de un futuro paralelo que me invento para estar contigo. Para vivir tengo que coexistir con tu holograma en mis sueños, en la cotidianidad, lamer tus vestigios con hambruna, robar tus sonrisas, tus abrazos, tus besos, tus palabras de ánimo de mi pretérito para respirar este presente sin ti pero contigo en mí. Ayúdame desde el mundo que he creado para que estés a mi lado.

Firmado: Alejandro

 
No me arrepiento




Quizás debería escribir unas palabras para disculparme por lo que hice hace varios días, (intento de suicidio) pero no me arrepiento de ello, y sin arrepentimiento no te puedes disculpar. (Sólo lamento que me reanimaran. Cabrones, respeten mi decisión, profesionales del desorden interno)

No voy a pedir perdón por haberme muerto por dentro. Ni por haber estado hospitalizado por mi propia mano.

No voy a pedir perdón por estar triste, por haber perdido la ilusión.

Ni voy a pedir perdón por querer encerrarme en mi mismo, taparme con los precipicios y quedarme sin voz.

No voy a pedir perdón por suplicar mi descanso ni por sentir tanto dolor.

No voy a pedir perdón porque el mundo ya no tenga sentido y no me interese que las bolas de oxigeno floten como pompas en las lenguas de los geranios.

Que me da igual el mundo que se mata y se suicida, que se cruje y comete asesinatos múltiples. Me da igual la gente que ronca en los clítoris ajenos.

Me da igual la vida porque me he muerto con el cerrar de sus ventanas y puertas.

Firmado: Alejandro


Funeral Blues
Wystan Hugh Auden

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone.
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He is Dead,
Put crépe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song,
I thought that love would last forever: 'I was wrong'
The stars are not wanted now, put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.

 
El faro se apaga



Llegó el día en que todo se termina, viajando por la paz, el descanso lento y suave, que llena el alma.

Gracias a todos por leerme y comentar, y por la compañía tan agradable que me habéis hecho. Gracias.

Una luz se apaga en un pequeño faro, y la inmensidad del mar, lo hace pequeño, imperceptible, pero una luz se apagó en mitad del océano.

Besos y gracias.

Firmado: Alejandro


 
Cuento instantáneo

Te ofrezco un cuento aplacado por el espesar de mis amaneceres. Un cuento de instantes, instancias, distancias, ansias, circunstancias, denuncias, renuncias, nostalgias, guitarras, fragancias. Un cuento de estancias, resonancias, acrobacias, constancia. Un cuento vulnerable y agrario. Embrionario de subterráneos.

Un cuento donde no soy cobarde. Un cuento con la ropa bailando tangos por el suelo, mimándose las costuras en la cena. Un cuento donde nacen sonrisas en el útero del mate. Un cuento donde los niños pegan papeles satisfechos de utopías en las paredes de mi cuarto. Un cuento donde la penumbra y la nostalgia, se besan en un catre de ascuas. Un cuento donde la tristeza y el entusiasmo practican el misionero en la pelvis del orgullo; jugos, suspiros y los redobles orgásmicos en sábanas de lumbre.

Un cuento sin extremos, abrazando tangentes, sin despedidas, sin enroscarse la rabia en el lápiz que tutela un ovillo de palabras afónicas. Un cuento llenando los precipicios con tu voz, mudando los agujeros por los parques Eliseos. Un cuento donde las estrellas y las margaritas se quitan unas a otras el carmín penoso que subrayan sus desgracias en el rostro. Un cuento donde tu mirada curiosea por el vientre virgen de una guitarra fértil.

Te ofrezco un cuento lleno de recuerdos centrifugados por tu aroma, un cuento de tomillo, romero, orégano y hierbabuena cebando roces íntimos. Un cuento de Romeo y Julieta quijotescos y sin tragedia. Un cuento en que los protagonistas salen ilesos. Un cuento blanco y que le canta nanas a las mareas, amamanta a luna y arropa los lagrimones de las tarantas.

Déjame que te relate un cuento, abrazados en las fantasías del sudor, abrazados a la poesía de los imantados, los enamorados. Déjame que te cuente un cuento en el que todo será lo que tú me dictes, lo que te callas, lo que no sabes que deseas. Un cuento chiquito, mezclado en una coctelera de aire fresco. Un cuento de espuma y tiempo. Un cuento utópico pero cálido.

Firmado: Alejandro