Parásito de mis recuerdos
He aquí mi felicidad, recordarte, tus recuerdos.
Esta noche, la oscuridad parirá tanto dolor
Que de los sueños nacerá un niño muerto.
La tristeza se ha trenzado en mis párpados
Como un estilete maníaco.
La fatiga se sirve sola en las cenas frías
Lamo la hiel repegada en las cenizas
Parásito de mis recuerdos
Desnudo y amoratado.
Hediendo a fracaso
Trastornado por mi ineptitud
Rechazándome al trasluz
Desnudo y amoratado
Que seas feliz
Sé más feliz que yo.
He ignorado las fronteras
He negado las circunstancias
He escupido a los egoísmos
He aniquilado las condiciones.
Te amo así, amor
Sin fronteras
Por encima de cualquier circunstancias
Sin egoísmos
Sin condiciones
Que seas feliz
Sé más feliz que yo
Seré parásito de mis recuerdos.
El peso del vacío es insostenible
Pútrido por mi vulgaridad
Moribundo y olvidado.
Vives en mí
A todas horas
Coexistiendo con el silencio
Enajenado y devorado.
Solo y contigo
Vives en mí
Nunca estaré solo
Con tu sonrisa encriptada en mis espejos
Con tu luz escarbando el sosiego subterráneo
Con tu voz, jerga hedonista de signos
Con tus manos serenando el carruaje de mis miedos
Con tu ternura atornillándose en mi respiración
Vives en mí
Nunca estaré solo
Subsistiendo por mis recuerdos
Mis recuerdos contigo, de ti
Desnudo y entregado
Que seas feliz
Sé más feliz que yo
Parásito de mis recuerdos.
Firmado: Alejandro.
Te casas
Te casas, me he enterado que te casas el día 15 de noviembre de 2007. Te casas. Después de dos años de terminada nuestra relación amorosa, me entero que te vas a casar.
Se ha muerto lo poco que quedaba dentro de mí, la poca fe que tenía, la poca esperanza que increíblemente aún me quedaba. Y te vas a casar, con otro, con él. Con el mismo que te pidió que te alejases de mi, por el mismo que me pediste que no te llamase más, que desapareciese de tu vida a pesar de que tú no querías. Por él que incumpliste tu promesa de pasase lo que pasase en nuestra relación íbamos a ser amigos, a conservar nuestra amistad, que sólo lo rompiste porque él te lo pidió. A pesar del dolor que eso me causó, sé que sólo lo hiciste porque querías ser feliz, necesitabas ser feliz. Yo te dije alguna vez que si yo tenía que desaparecer de tu vida para que tú fueras feliz, lo haría con los ojos cerrados, pero nunca te dije lo mucho, lo muchísimo que iba a sufrir sin ti, sin tu amistad, sin escuchar tu voz, tu risa, sin sentir tu calidez. Y hoy me entero que te vas a casar, con él. Que te casas.
El día quince, cuando tú des el sí quiero, mi corazón se parara con ese sí. Mi alma se quedará vacía sin más, me abandonará al mismo tiempo que te unes con otro, porque tú religión es, aún lo recuerdo, para toda la eternidad. Ojalá todo fuera una broma, una cruel pero broma al fin. Ojalá me mintieses por primera vez y me dijeses que te casas porque necesitas seguir adelante, que te casas por necesidad de rehacer tu vida. Miénteme, dime que no me has olvidado, que no soy tan fácil de olvidar, por favor miénteme, dime todavía sigo siendo especial para ti, que aún me necesitas, que todavía me amas, miénteme esta vez.
Créeme que me alegro que hayas encontrado al hombre con quien vas a ser feliz por fin. Con quien formaras una familia, al que le entregarás todo el amor y la dulzura de que eres capaz de dar. De corazón te deseo esa felicidad, que seas feliz. Pero la semana que viene tendré que enterrar al hijo que íbamos a tener, demoler nuestra casa, extinguir todos los abrazos y caricias, acallar todas las palabras de amor. Abortar toda la vida que soñábamos cuando estuvimos juntos. ¿Qué hago con todo el amor que tengo aquí dentro? ¿Dime, que voy a hacer ahora? Qué puedo hacer si me quemo, sin ti, me quemo.
Firmado: Alejandro





