Tierra y Viento
Dedicado a mis niños de madera
Una gasa añil masajea el horizonte nocturno y una lumbre colgada en el columpio de vaho se refleja dormida en la monotonía del agua.
[Vigilia de abrazos ficticios. Guitarra, tatuaje femenino, alma de hembra. Piano, abanico susceptible, niño de teta]
(Una lengüeta luciérnaga, focaliza en la penumbra tres voces; una silenciada, dos simbolizadas) (2+1=1)
En un rincón, sobre un sofá chuchurrido y perezoso, dos puntos verdes se convertían en dos cometas mustias, pérdidas en el ancho del aire. Enfrente una guitarra reposando su clavijero en la pared forrada de instantes, al lado un piano sentado sobre un suelo con baldosas naturalista.
Viento: ¿Qué le sucede?
Tierra: Quiere ser Houdini porque se cree que es Jack el destripador.
Viento: ¿Cómo lo sabes?
Tierra: Me lo dijo anoche mientras me abrazaba y sus lágrimas bañaban mi espalda barnizada.
Viento: ¿De que quiere escapar?
Tierra: De sí mismo.
Viento: No puede escapar de si mismo.
Tierra: Por eso se lanza coordenadas descarnadas.
Viento: El miedo se le ha infiltrado en las cicatrices.
Tierra: Miedo a perder, miedo a sentir, miedo al aislamiento… tiene tanto espanto que tiembla acurrucado en la pira.
Viento: Quiere ser escapista porque se cree que es un esperpento lleno de taras.
Tierra: Prefiere ser Houdini que domador, excelente recortador, con los pitones hurgándole heridas demenciales, tan aguzados que con un buen recorte siempre acaba chupándole, segrega paneles amoratados, al intentar regatear el jadeo sudoroso. Hasta que refugiado en las nanas del burladero, nota las descargas de insultos, las ráfagas de culpa, el chorreo continuo del miedo y los alfileres que ha ingerido le va destripando las entrañas como una flor que se abre en el tiesto de noche.
Viento: Le atormenta estar vivo y el único recurso que percibe, es mimar a la zarina fúnebre.
Tierra: Ya no se desahoga en mi vientre ni tu espalda, ni en los tactos de un tapiz, ni en las deflagraciones de un verso, ya no es capaz de canalizar sus emociones a través del arte, y se siente inseguro de sí mismo porque cree que importuna, hastía y satura a los demás si se vacía, si se derrama unas manos frescas.
Viento: Se reprime en jubones de azotes y los improperios sobre matojos silvestres. Ay el aislamiento, ay los convencionalismos, ay los reproches, ay la culpa, ay la indiferencia, ay la inseguridad, ay los diques, ay nuestras cuerdas, ay su cajón.
{Se escucha un martinete} (Al compás de las palmas del yunque y el martillo, serpentea un lamento)
Tierra: ¿Qué es eso?
Viento: Su odio rebotando en él.
Tierra: El problema no es que se odie, se insulte, se acuse, se castigue, sino que crea que se lo merece.
Viento: ¿Oyes lo que dice?
Tierra: Sí, dice que es un espermatozoide defectuoso, un fallo del sistema, un desastre perpetuo, una pérdida de tiempo y que debe ser aniquilado, exterminado, desahuciado porque es una lacra, una avería, bazofia… un gran error.
Viento: Ahora se insulta, dice que insoportable, cansino, estresante, seguido de imbécil, idiota, gilipollas y omito porque me duelen los oídos y las lágrimas.
Tierra: No quiero seguir escuchándolo. Necesito que se deje querer, que nos deje quererlo.
Viento: No entiendo porque él se entrega, quiere, comprende, apoya a los demás y no es capaz de dejar que los demás lo hagan con él.
Tierra: En el fondo lo sabes…porque cree que lo desmerece. Es un círculo vicioso, una sustancia letal que lo contamina.
Viento: Lo que somos no es defectuoso.
Tierra: Los demás no, pero él opina que él sí.
Viento: Necesita ayuda.
Tierra: La necesita y lo sabe, pero no quiere.
Viento: Pero la quiere.
Tierra: Piensa que es mejor para ellos que no le ayuden, siente que eso es su escarmiento, que está bien así, es culpable y debe cumplir su pena. Su mazmorra es el mismo.
Viento: Pero tiene gente que lo quiere, por ejemplo nosotros.
Tierra: No les deja, por el misma regla de tres que lo está consumiendo.
Viento: Me duele verlo así, se está apagando como un cigarrillo barato.
Tierra: Te confieso algo…
Viento: Confiésame…
Tierra: El sábado mientras apoyaba su cabeza en mi ombligo de eco y acariciaba con su dedo de niño travieso todo mi cuerpo, me decía bajito: “ojalá fueras de carne y hueso, serías mi cómplice invocada”. Lo que el no sabe, es lo que yo daría por ser de piel, poder abrazarlo contra mí y escribirle en su cuerpo todos los besos que se me mueren en mis sueños, todas las caricias que se han caído en el despeñadero de la quimera. Todas las palabras de consuelo que no he podido componerle para su oído atrancado. Ahora sólo soy una vasija de lágrimas que emplea cuando ya no puede domarlas más. Daría todo lo que vivo, por brindarle durante una noche lo que contengo.
Viento: A ti por lo menos te busca desesperado, se alivia en tu cintura maderera y te impregna con su pulso de poeta, agoniza demolido en tu falda, te descifra sus jeroglíficos, te cuenta relatos, dialoga contigo de lo profundo, imaginario y trivial. Inventa para ti para regalarte emociones y que sobrevivas, y es capaz de fraguarte una sonrisa cuando se te ha roto una cuerda en el albergue. Pero a mí, se arrima temblando, me tienta sin tocarme y me rechaza llorando, se separa de mi aliento.
Tierra: Me muero de celos cuando toca a otra, él se da cuenta, me intenta abrazar mientras lo araño con todas mis fuerzas, mientras me niego a que me acaricie y me abrace, y ronco la voz para que se de cuenta de que me duele.
Viento: Pero al final te rindes a su ternura, a su entrega y a sus manos de plastilina, forma tu alma de fuego en un estanque tranquilo.
Tierra: Me rindo en sus brazos mientras sus palabras me arrullan en una nana esponjosa y mis lágrimas conciertan un réquiem por sus ojos borrosos.
{Todo se apaga en silencio en una colcha obsesiva}
Una canción de cuna se escucha en los oídos de Tierra y Viento, son las cometas verdes, meciéndolos en una litera de pentagramas frágiles. 2+1 descansan en silencio, y la vigilia de otro se hace cuchicheo.
(Dormiros mis niños, dormiros en cordones de jarabes)
Firmado: Alejandro
Comentario:
Me alegro que te guste niña. Muxus.
Comentario:
Niños de madera que se derraman en ti y tú en ellos.
Me gusta, sí.
Musus.
Me gusta, sí.
Musus.
Comentario:
Elvira: Gracias, no sé que decir. Besos dulces infinitos.
Comentario:
Nanny Ogg: Si el poeta no siente no vive no hay nada de lo que escribir, es necesario sentir vivir imginar...con eso se crea bellaza. Pero no creo que este post sea arquetipo de belleza. Bicos.
Joana: Petonets.
Comentario:
PRECIOSO, tanto que nada de loq ue te diga estará a la altura de tus palabras.
Un millón de besos dulces.
Un millón de besos dulces.
Comentario:
es bellisimo, ese duo Tierra, Viento, como bello es escribir como lo haces. se te echa de menos.
per tu.. molts i molts petonets
cuidat
per tu.. molts i molts petonets
cuidat
Comentario:
¿Por qué será tan bella la pena y el dolor? Parece el sino del poeta sufrir para crear belleza... o tal vez no sea necesario.
Besos
Besos