Sevilla, sangre, envidia y locura poetiza
Primera parte.
Nos encontramos en Sevilla, esa ciudad que nació de una saeta de la luna, la misma luna que acaricia con sus dedos la cara del Giraldillo, la que se muere de celos al ver tanta belleza reflejada en el Guadalquivir. Esa luna que ha visto llorar a tantos sevillanos por bulerías.
Aquí en la ciudad de la luz, escuchareis los primeros acordes de unos corazones rotos por una rosa, ella sola cubrió los ojos de lágrimas de cada suspiro.
María, lloraba con el rostro cubierto por unas manos que ya le agrietaba el viento con su canto; lloraba sin suspirar, pero las lágrimas jugueteaban lentamente por sus mejillas hasta suicidarse desplomadas en la camisa de María.
Tomás, su marido desde la primera vez que la vio con azahares en su ya canoso pelo, la miraba con profundo dolor. Su querida mañana lloraba desconsolada, y él impotente por el dolor de su mujer, no parecía percatarse que su dolor le había matado de un bocado las pupilas.
La noche acabó borrando la luz que acababa de morir en un rincón de La Maestranza, junto a aquellos toreros y su sangre marchitada, y la luna lo sabía, por eso, empezó a subir las escaleras hasta envolver con su aliento la grandiosa Catedral.
La maldita noche, maldita encubridora que lleva siempre las manos frías, aquella que filtra la locura en las venas de la luna, aquella que se le resbala lo eterno entre los dedos, aquella que con sus labios convierte todo en efímero.
Juan, hijo mayor del matrimonio, rompió el silencio que se angustiaba entre las cuatro paredes, con la voz quebrada por la llaga de la agonía y si hablara el delirio por él:
- ¡No puede ser… imposible… no puede ser!
Luego, y como si hubiera recordado algo de repente, prosiguió con acento melancólico y suave:
- Nieves, donde esté será feliz jugando con los cabellos de Isra, enredándolos en la madrugada… seguro madre, seguro.
Y las lágrimas ya besaban sus labios dolientes.
Nieves fue hermosa, tan hermosa que las rosas lloraban de envidia. Tan alegre como las campanillas del parque de María Luisa, era tan vital… Dios mío… tan vital, que la muerte se encaprichó.
Israel, llevó el cielo andaluz incrustado en sus ojos, y el sol dormía en su pelo, era tan tierno que las palomas lloraban al verlo pasar, era tan tierno… que las estrellas lo besaron.
Los dos se quisieron con ese amor delirante, ese amor que hace sin ningún límite, con ese amor que se lleva uno forrado en su tumba y aquella rosa que los mató por envidia, lo sabía. Ella al verlos lo supo y se reía agazapada en el muro.
Nieves e Israel, se conocieron una tarde de mayo, en los jardines de Murillo. Una tarde que hería con su trino las paredes de una Torre del Oro embelesada por la belleza del río.
Fdo: Alejandro
Continuará .... o no.....
Comentario:
Gracias Wendeling. Espero conseguir lo mismo en las continuaciones. Besitos.
Me habeís ruborizado, yo no me considero tan buen escritor, sólo intento escribir con el alma. Al menos me alegro que mis escritos conmueva o remuevan algo en las personas que los leen. Gracias a todas por hacer que mejore en mis textos día a día. Gracias.
Comentario:
"Los dos se quisieron con ese amor delirante, ese amor que hace sin ningún límite, con ese amor que se lleva uno forrado en su tumba y aquella rosa que los mató por envidia, lo sabía. Ella al verlos lo supo y se reía agazapada en el muro."
Has sido capaz de estremecerme, de sentirlo. Como es capaz el dolor de sacarnos frases tan bellas....
Besos de una maia.
Has sido capaz de estremecerme, de sentirlo. Como es capaz el dolor de sacarnos frases tan bellas....
Besos de una maia.
Comentario:
Ays gracias Binche. Muak. No sé si eso de que te has conmovido es bueno o no, supongo que te ha llegado al alma. Besotes.
Comentario:
Me has conmovido, Alex. Hay mucho dolor reflejado en tu escrito, espero que se convierta en Recuerdos, sin más.
Un beso muy fuerte.
Un beso muy fuerte.
Comentario:
Oh me he puesto rojo. Ains gracias. Eres un encanto. Besos y abrazos, fuertes no, que estoy convaleciente.
Comentario:
Este escrito es una maravilla, me encanta, gracias por ponerlo, Álex.
Ya ocupa, para mí, el mismo sitio privilegiado que "Jane" y "Carta desde mi desnudo", ya sabes, consigues que los viva...
Besos y un abrazo muy fuerte :)
Ya ocupa, para mí, el mismo sitio privilegiado que "Jane" y "Carta desde mi desnudo", ya sabes, consigues que los viva...
Besos y un abrazo muy fuerte :)