Un momento de pánico subsanado
Quien quiera que un domingo tenga que confiar su suerte a un disquette, va list@!
Ha habido un momento en esta mañana preciosa de domingo en que mis acciones futuras se han visto reducidas a una expresión de pánico que podría definir visualmente como un zoom in desde un plano general hasta mi cara desencajada. Mi trabajo del fin de semana para el periódico perdido en la inmensidad de la redacción, lo cual me llevaba a repetirlo. Sólo con eso ya me dan temblores.
Seis números. Un tono, una voz, un torrente de explicaciones y... la solución.
Suerte que, tras las sabias palabras, viene el sol, brillante, iluminando el pedazo de metal que recubre la información que alberga el dichoso disquette.
Lo cual me lleva a pensar todas las veces que el pánico me sobrecogió en este último año de mi vida, por nimiedades o por cuestiones algo más poderosas, y lo común a todas ellas es la sensación de alivio, de paz, de sosegamiento, de amor, que tengo cuando escucho tus palabras. Muchas gracias, aunque no te guste que lo diga, aunque yo sepa que sobran, aunque las gracias no se dan con palabras.
De todas formas, gracias. Y sí, estaba donde me dijiste.
... subrayo "Tu es le soleil de ma vie", de Sacha Bistel y Brigitte Bardot
Ha habido un momento en esta mañana preciosa de domingo en que mis acciones futuras se han visto reducidas a una expresión de pánico que podría definir visualmente como un zoom in desde un plano general hasta mi cara desencajada. Mi trabajo del fin de semana para el periódico perdido en la inmensidad de la redacción, lo cual me llevaba a repetirlo. Sólo con eso ya me dan temblores.
Seis números. Un tono, una voz, un torrente de explicaciones y... la solución.
Suerte que, tras las sabias palabras, viene el sol, brillante, iluminando el pedazo de metal que recubre la información que alberga el dichoso disquette.
Lo cual me lleva a pensar todas las veces que el pánico me sobrecogió en este último año de mi vida, por nimiedades o por cuestiones algo más poderosas, y lo común a todas ellas es la sensación de alivio, de paz, de sosegamiento, de amor, que tengo cuando escucho tus palabras. Muchas gracias, aunque no te guste que lo diga, aunque yo sepa que sobran, aunque las gracias no se dan con palabras.
De todas formas, gracias. Y sí, estaba donde me dijiste.
... subrayo "Tu es le soleil de ma vie", de Sacha Bistel y Brigitte Bardot
Subraya la vida con naranja fosforito!
Los colores de la vida en el día de hoy son algo más brillantes... a pesar de estar de nuevo frente al ordenador en fin de semana. Trabajar en fin de semana, también, implica tener un mínimo tiempo libre que cuesta decidir en qué invertir. Decidir. Decisión.
Decidir cuándo se empieza a hacer algo es complicado. Un lunes! exclama tu cerebelo, muy centrado, muy correcto, manipulando tus nervios, tus reacciones, tu hipocampo, figúrate! Y por qué no cuando se presente la oportunidad, cuando se tercie, cuando sea! Por qué no ir contracorriente? Porque cuesta, porque duele, porque da pereza decidir.
Mi decisión es abrir de nuevo el estuche, sacar el fosforito cibernético, que según los expertos contamina menos, y subrayar palabras al azar.
Alea jacta est!, dijo Julio César, cuando decidió que la suerte estuvo echada.
Hoy he comprobado que nunca se puede estar seguro del todo. Que fluye la vida a tu alrededor basada en pilares y contrafuertes asentados en tu autoconvencimiento. Llega un día en que algunas cosas cambian, aletea una mariposa y se despierta un huracán justo en el centro de tus pensamientos. Noto el viento desperezándose, decidido a cambiar, quizás de rumbo o de intensidad.
De momento, lo dejo ulular entre mis ideas.
...subrayo con naranjafosforito "A mí nunca nada nadie", de Jordi Mollà, escuchando el Concierto de Aranjuez
Decidir cuándo se empieza a hacer algo es complicado. Un lunes! exclama tu cerebelo, muy centrado, muy correcto, manipulando tus nervios, tus reacciones, tu hipocampo, figúrate! Y por qué no cuando se presente la oportunidad, cuando se tercie, cuando sea! Por qué no ir contracorriente? Porque cuesta, porque duele, porque da pereza decidir.
Mi decisión es abrir de nuevo el estuche, sacar el fosforito cibernético, que según los expertos contamina menos, y subrayar palabras al azar.
Alea jacta est!, dijo Julio César, cuando decidió que la suerte estuvo echada.
Hoy he comprobado que nunca se puede estar seguro del todo. Que fluye la vida a tu alrededor basada en pilares y contrafuertes asentados en tu autoconvencimiento. Llega un día en que algunas cosas cambian, aletea una mariposa y se despierta un huracán justo en el centro de tus pensamientos. Noto el viento desperezándose, decidido a cambiar, quizás de rumbo o de intensidad.
De momento, lo dejo ulular entre mis ideas.
...subrayo con naranjafosforito "A mí nunca nada nadie", de Jordi Mollà, escuchando el Concierto de Aranjuez





