" Contraluz y fuga"

Mil largos segundos,
ningún ruido
todos los ruidos
en el ángulo angosto.
Huyen evasivas las miradas
del polvo,
del pulso en la penumbra.
Que descifre la luz incertidumbres,
que empuje mis pasos
aunque trague arena seca
hacia la luz,
porque no encuentro sino sed,
detenida en el aire.
Mi agradecimiento a Jep Flaqué por colaborar visualmente en los últimos poemas. Si quereis ver más sobre su trabajo, pasaros por su página, figura en los enlaces. Repetiré la experiencia, para mí ha sido muy gratificante.
Un abrazo a tod@s y disculpad si durante algunos días no dejo huella de mi paso por vuestros “blogs”, otros quehaceres reclaman mi tiempo
"Amapola"

Foto: Jep Flaqué
Enséñame a esperar, amapola,
la suerte frágil de lo efímero…
-un día -
¡Y lo que venga!
Así la vida quiero,
cuatro pétalos rojos perfilando la mácula negra
botón cosido a una alfombra árida,
erguido afán encapsulado
despertando
sed de terciopelo,
hambre de espiga
y la caricia del viento,
bañando el rojo instante.
Toda la sangre quiero, en el laberinto de mis manos
abriéndose camino,
la suerte de lo éfímero
¡Y lo que venga!
"... y el mar"
Llegué hasta Alfonsina a través de esta melodía que escuchas. Tal vez tú la reconozcas en la voz de Mercedes Sosa, Violeta Parra o Soledad Bravo.
Lo cierto es que el autor de la letra (Ariel Ramírez) y el músico (Félix Luna) que dibujó olas en una melodía sobre la que se desliza la dulce calma, toda la melancolía… nunca pensaron que daría la vuelta al mundo; y con ella, el trágico final de una de las poetas latinoamericanas más grandes de principios del siglo XX, Alfonsina Storni.

Foto: Jep Flaqué Ferrús
ALFONSINA Y EL MAR (Fragmento)
Por la blanca arena clara del mar
supe que la huella no vuelve más,
y por un sendero de pena y silencio
llegó hasta el agua profunda
y en un sendero solo de penas fugaz
llegó hasta la espuma.
Sabe Dios que angustia te
acompañó
que dolores viejos calló tu voz
para recostarte y arrullada
en el fondo de la caracola marina.
La canción que canta en el fondo
oscuro del mar,
la caracola.
Te vas Alfonsina con tu soledad
que poemas nuevos te fuiste a
buscar,
una voz antigua de viento y de sal
que requiebra el alma y te está
llevando.
Y te vas hacia allá como un sueño,
dormida Alfonsina vestida de mar.
Alfonsina y el mar… el mar refugio del mundo, una ensoñación en busca de la eternidad, la belleza perdurable de lo desconocido.
En sus poemas se sumerge en la sensibilidad femenina abrazada al dolor, la pasión, el amor, la muerte, el abandono… en un momento, el que le tocó vivir, en el que ser mujer y escritora, era una doble condena.
Su vida es testimonio de un alma que quiere liberarse, de una mujer luchadora a la que su hijo Alejandro recuerda así:
“Mi madre era una madre común y las madres comunes quieren a sus hijos, los educan. Ella tenía que ser mi padre y mi madre, pero a mí no me afectó. Ella era cariñosa, una mujer alegre; la vida después, la hizo triste. Lo peor que le puede pasar a una mujer es ser inteligente y mi madre era inteligente. “
Cansada de vivir en un mundo caido o quien sabe si plena de haberlo vivido, Alfonsina se arrojo al Mar del Plata, un día lluvioso; y el mismo mar que la acunó como dulce nodriza, la devolvió a la playa.
Nos quedan sus versos, la voz de un alma desnuda.
Lo cierto es que el autor de la letra (Ariel Ramírez) y el músico (Félix Luna) que dibujó olas en una melodía sobre la que se desliza la dulce calma, toda la melancolía… nunca pensaron que daría la vuelta al mundo; y con ella, el trágico final de una de las poetas latinoamericanas más grandes de principios del siglo XX, Alfonsina Storni.

Foto: Jep Flaqué Ferrús
ALFONSINA Y EL MAR (Fragmento)
Por la blanca arena clara del mar
supe que la huella no vuelve más,
y por un sendero de pena y silencio
llegó hasta el agua profunda
y en un sendero solo de penas fugaz
llegó hasta la espuma.
Sabe Dios que angustia te
acompañó
que dolores viejos calló tu voz
para recostarte y arrullada
en el fondo de la caracola marina.
La canción que canta en el fondo
oscuro del mar,
la caracola.
Te vas Alfonsina con tu soledad
que poemas nuevos te fuiste a
buscar,
una voz antigua de viento y de sal
que requiebra el alma y te está
llevando.
Y te vas hacia allá como un sueño,
dormida Alfonsina vestida de mar.
Alfonsina y el mar… el mar refugio del mundo, una ensoñación en busca de la eternidad, la belleza perdurable de lo desconocido.
En sus poemas se sumerge en la sensibilidad femenina abrazada al dolor, la pasión, el amor, la muerte, el abandono… en un momento, el que le tocó vivir, en el que ser mujer y escritora, era una doble condena.
Su vida es testimonio de un alma que quiere liberarse, de una mujer luchadora a la que su hijo Alejandro recuerda así:
“Mi madre era una madre común y las madres comunes quieren a sus hijos, los educan. Ella tenía que ser mi padre y mi madre, pero a mí no me afectó. Ella era cariñosa, una mujer alegre; la vida después, la hizo triste. Lo peor que le puede pasar a una mujer es ser inteligente y mi madre era inteligente. “
Cansada de vivir en un mundo caido o quien sabe si plena de haberlo vivido, Alfonsina se arrojo al Mar del Plata, un día lluvioso; y el mismo mar que la acunó como dulce nodriza, la devolvió a la playa.
Nos quedan sus versos, la voz de un alma desnuda.
"Impronta"
Foto: Jep FlaquéSe detiene la luz
en la simetría desnuda,
crece el murmullo rectilíneo,
la moral entera de lo inmóvil.
Arenga la savia a este ejército dormido
que despierta del letargo invernal.
¿No ven caballeros, que el viento enarbola bandera blanca?
El sol pasa revista a la formación,
el reluz en la corteza
destaca botones púrpura, condecoraciones verdes…
Sólo queda el tacto honesto de la primavera,
ordenando romper filas.
" La pura... conformidad"
Foto: Jep Flaqué Ferrus¿Qué es pues la verdad?
¿Monolito hundido hasta la empuñadura?
¿Empalizada frente a un mar abierto?
¿Poesía vertical? ¿Palabra fronteriza?
Y aún así,
qué frágil equilibrio… semejante.
¿Es más cierta, la inmensidad del cielo
pincelando nubes?
¿O la blanca espuma, dibujando cirros en la arena?
Y aún así,
qué frágil equilibrio… semejante.
Déjame recordar profundidades:
abrazos, antagónicos
aroma, a fuego lento
brisa, de potro sin amasar
hollando la arena…
Yo sólo quiero-la verdad-
olvidarme de tanta cosa muerta.
"Punto de congelación"

Foto : Jep Flaqué Ferrús
El último verso-me digo-
¡Siempre!
Escribe lo que no pudo ser
en la hora oportuna…
Adelgaza el pensamiento,
que enhebre el ojo de aguja
un filamento de plata.
Ensarta frío candente
hilvana ecos acuáticos
estelas rutilantes
repujados cristalinos o
suspiros de acero templado e incoloro.
Ya lo tienes ,un verso de hielo…
¡Tan oportunamente frío!
El último verso-me digo-
mas es inútil
sé que mañana,
sobre el amanecer troquelado en blanco
volverá la escarcha
como sayón,
procesionando solemnemente
la NADA.
Un abrazo a tod@s





