PENÚLTIMO SILENCIO

A veces,
no tengo nada que decirte.
El día fue largo,
casi tanto como la vigilia de un callejón solitario.
Soy una barquita varada
en un suelo pedregoso...
Mi cielo es agua , rocío permanente,
capote gris descolgado.
Soy luz de despojo
con tinta en las manos...
Soy sal amontonada en la bahía...
que llora horas ajenas que no ha visto,
que dibuja huellas
porque sí
por si acaso
por costumbre
por las dudas...
Soy un árbol sin ramas
huérfano de sombra
esperando el trueno...
Soy un caracol
buscando la velocidad de la luz
en un desierto surcado de espejismos...
A veces,
cuando nada tengo que decirte,
soy alma sin cuerpo
paisaje sin alma,
gota que calla.
Juan Ramón Jiménez dijo: "Si te dan papel pautado, utiliza el otro lado".
Aprovecho el otro lado , el que no tiene pautas , para poner en orden mi vuelo. No es fácil cambiar de costumbres, mis "presuntos" necesitan un cambio de aires, un tiempo ausentes de si mismos y de mi pluma de gaviota acelerada... Habéis sido todos excelentes compañeros de vuelo, animando estos aleteos míos de principiante.
Sin duda, el día menos pensado descansaré en vuestras playas
GRACIAS por todo. Un Abrazo con la amplitud del arcoiris...
Marian





